La ilusión de las UPN

 In Carlos Arturo

Carlos Arturo Espadas Interián*

Las universidades tuvieron en algunos casos su origen para formar los cuadros políticos y profesionales –UNAM–, liberales y profesionales –estatales, hoy autónomas–, técnicos e ingenieriles –IPN–, por mencionar algunos. Las instituciones referidas como ejemplo no son las únicas.
En otros, las IES fueron producto de decisiones políticas: cobertura, masificación… perdón, democratización de oportunidades, responder a ciertas exigencias. En estos últimos, las decisiones políticas, como la mayoría de ellas en educación, tienen fecha de caducidad, pero en ciertas decisiones estas son rebasadas por la población o la fuerza de la propuesta en su existencia o posibilidad.
Tales son los casos de algunas acciones electoreras, como algunos subsistemas estatales o respuestas a presiones de ciertos grupos o sectores. Las UPN a nivel nacional son resultado de esas presiones de un sector que se ejerció vía SNTE. Así, la UPN nace de la indefinición entre profesionalizar –con fecha de caducidad– y convertirse en IES de alto impacto en investigación y política pública.
Cobró vida propia, superó y trascendió la profesionalización dándole nuevo sentido; sin embargo, no ha logrado posicionarse como referente nacional en investigación –más que en algunas ficciones– ni en política pública. Se fundó un gigante que ahora no se sabe cómo neutralizar.
Como toda IES tiene infiltrados ideológicos y operativos, nacionales y extranjeros, asimismo los hay que luchan ingenuamente por engrandecerla y posicionarla, pero al final, el Estado federal y muchos estatales no saben qué hacer con ella y se podrán citar los casos donde se han vuelto estatales y mencionar infinidad de logros…
Pero al ser realistas, objetivos y verla desde fuera, se percibe una IES en la zozobra, olvido y que continuamente sufre embates desde distintos frentes. No porque otras IES no los sufran, sino que ellas tienen experiencia política de muchos cincuentenarios, recursos diversos para hacer frente y capacidad de respuesta materializada en negociaciones y pactos. Es decir, tienen formación política que les ha costado sangre –literal–, aciertos y desaciertos, dinero y prestigio.
Las UPN forman parte de instituciones que las gobiernan y que en muchos casos únicamente están especializadas en controlar y someter para mantener la estructura: no saben negociar ni entienden la lógica universitaria, porque su naturaleza es la centralización y control.
Así, las UPN se debaten en problemas ontológicos, sentido tanto al interior como al exterior, incertidumbre social y profesional que se construye día a día con la característica que ese proceso exige: avances y retrocesos; se debate entre visiones poco claras de infiltrados –de toda índole– y de quienes quieren lograr autenticidad.
Sólo hay un problema: un sector social se la ha apropiado, fuertemente, y además, en ciertos momentos de situaciones críticas, se le ha volteado a ver: sustitución de cuadros magisteriales ante las jubilaciones masivas generadas por políticas federales agresivas contra el magisterio, como en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, capacitaciones a nivel nacional del magisterio… pero todas ellas tienen un común denominador: tienen fecha de caducidad y no permiten el posicionamiento a largo plazo de las UPN.
Además de todo lo anterior, se tienen problemas intestinos de estructura, organización y financiamiento. Las UPN están a la deriva nacional; no existen proyectos estatales claros, ni proyecto nacional, ni rectoría real que coordine, oriente, les dé capacidad de lucha, operación y posicionamiento. Puesto que la rectoría tiene sus propios problemas a nivel de su propia unidad: Ajusco.
La ilusión que amortigua el problema es que muchos sectores y unidades trabajan intensamente y obtienen algunos resultados. Únicamente habrá que evaluar su continuidad histórica y desde una perspectiva nacional/regional/local.
¿Hacia dónde van las UPN? Es válido seguir pensando que las UPN están bien; sin embargo, recordar: “Mientras los esclavos sigan cantando a la libertad, seguirán siendo esclavos”. ¿Hasta cuándo las UPN seguirán durmiendo el sueño de los justos?

*Profesor-investigador de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com

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