Freire y la SEP, 105 años de nacimiento
Rubén Zatarain Mendoza*
El pensamiento pedagógico freireano destaca en la perspectiva de las epistemologías del Sur, que subyacen como referentes en el proyecto de transformación en marcha en educación básica, proceso de emprendimiento institucional con diversos puntos de partida y más diversos procesos de apropiación, desde hace 8 años en la educación mexicana.
Freire nace un 19 de septiembre de 1921 y la SEP como institución el 3 de octubre de 1921. El asunto de la educación pública y del pensamiento sobre la misma son dos dimensiones, no siempre concurrentes en una visión compartida del desarrollo social.
Los educadores y trabajadores de la educación, como empleados, navegando en un paradigma técnico eficientista, hacedores del perfil de escuela pública que hoy evoluciona y se ajusta en su misión de cohesión y reproducción social.
105 años de práctica educativa centrada principalmente en la cobertura y construcción de escuelas, en el salto cualitativo que significó el libro de texto gratuito primero para la educación primaria, ahora en el concepto extendido de becas como la Rita Cetina que se ofrece a las familias con niños o niñas de educación preescolar, primaria y secundaria.
105 años de ideas pedagógicas principalmente reproductivas, la incapacidad de las instituciones formadoras, llámense universidades o Normales para generar conocimiento y dar sentido existencial a las instituciones, más allá del credencialismo y del clientelismo con el que ocasionalmente se concibe al magisterio.
Formar profesores, vaya proyecto retador al que se le dan respuestas fragmentadas y coyunturales; la abundancia de profesores informantes, la escasez de profesores formadores. La cultura pedagógica en escasez.
Freire y la posibilidad de alimentar la decolonialidad como primer escalón de emancipación de los hijos e hijas de los oprimidos, candidatos al magisterio; la necesaria producción de ideas locales, dado el poder social que se deposita en el proyecto educativo.
México y la debilidad de sus propias ideas pedagógicas, los marcos institucionales tan escasos en apoyos y la alienación de las biografías académicas (en algún momento llamados oferentes, emprendedores) al servicio del enriquecimiento personal.
La SEP y la institucionalización del proyecto educativo en concordancia con la evolución social y económica del país, la dimensión extensiva de construcción de escuelas y creación de plazas laborales, el parto de un gremio numéricamente significativo, desorganizado, apolítico, en algunos casos, de sorprendente visión conservadora y de miopía epistemológica.
La propuesta de algunos visionarios constructores del sistema educativo nacional, la cultura como misión, el arte, la construcción de la unidad nacional y el sueño de la ciencia y tecnología, la creación del SNTE, la SEP y el movimiento de 1968, la SEP y la noche en la que desaparecieron los 43 estudiantes normalistas rurales de Ayotzinapa.
Los 12 años transcurridos desde aquella madrugada del 27 de septiembre, los detenidos, los prófugos (Zerón en Israel, el juez de la barandilla en USA), las madres y padres de familia en su descontento, marcha y mitin en El Zócalo de la CdMX, los gritos insonoros de río revuelto sin audiencia, la mañanera que no serena, los avances, la procuración de justicia, las líneas de investigación de los celulares de los desaparecidos, la barandilla y Anabel Hernández, la funeraria (padre e hijo) y el SEMEFO (el médico forense) en Iguala, las expectativas y necesidad de claridad del evento aquel.
El normalismo rural, tan viejo como la creación de la SEP, tan vigente como sus ahora inmóviles cuerpos docentes y alumnado lo decidan.
La SEP en las continuidades y discontinuidades, las rupturas, la institución y su lento proceso para atender eficazmente las necesidades sociales de una sociedad mexicana de demandas diversificadas, la educación como nicho ecológico de conservadores, como causa de liberales y progresistas, de izquierdas tibias y blanqueadas.
Freire, el pensamiento pedagógico latinoamericano, la idea fuerza de la liberación, la perspectiva de educar-se desde la opresión en un proyecto educativo colonizador. El Estado-nación como categoría de análisis y la oferta educativa para la gestión del fracaso y la pobreza, la emancipación como utopía.
Freire y la desmantelación de la educación bancaria, el miedo a la libertad del latinoamericano, las coordenadas de la moderna opresión y la sombra del proceso electoral en Brasil con la mano traviesa estadounidense: Lula Da Silva versus Bolsonaro.
La SEP y su coexistencia con el SNTE (1943) y la CNTE (1979), la perversión del modelo político de gestión de lo educativo en donde hay responsables visibles del burocratismo y de la cogestión e inmovilismo del problema de la calidad educativa. El México diverso que en algún momento se encorsetaron con un plan de desarrollismo, la estructura social y económica que en un siglo y un lustro parece inamovible.
En un escenario de estelas de corrupción, nepotismo, amiguismo, compadrazgo de gerontocracia inútil de permanencia voluntaria, de jóvenes maestros etéreos de TikTok y Facebook, de mentalidad y hacer tecnocrático e inteligencia artificial y otras patologías institucionales, devienen pisos discursivos sexenales, trianuales, de voluntad de cambio irrealizable y de innovación como pingüe negocio para las licitaciones de pequeño comité.
La SEP y sus 32 elefantitos-entidades federativas, barriles sin fondo de gasto público cuya creatividad sólo es visible en la manera cómo justifican nómina e inversión en quimeras como “actualización”, elefantitos amorfos de historias cortas proclives a licitación de plataformas falibles y mercados psicodélicos surrealistas con fiestas infantiles de globos y confeti como Recrea academy próximo.
Entidades federativas de rebeldía conservadora, que sospechosamente a veces se autodenominan “libres y soberanos” en materia de proyecto y modelo educativo sin esencia.
Tirar la cuerda en direcciones distintas, la educación que cohesiona y legitima las diferencias clasistas, la educación desde un proyecto alternativo de nación dejado a la deriva de una legislación que en la coyuntura de cambio de 2018 iluminó las luces de la esperanza.
Septiembre 27 de 1821: la consumación de la independencia nacional y las figuras señeras de Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, las fiestas patrias cantadas en las gargantas de los celebrantes; septiembre 26-27 de 2014: Enrique Peña Nieto, Murillo Karam y el gobernador Aguirre y el PRIAN-PRD en su señorío, en la soberbia reformista de pacto mayor de la presidencia, la memoria inmediata para enlistar los responsables impunes de la noche madrugada del 26-27 de septiembre en Iguala, Guerrero, y los normalistas de Ayotzinapa.
2026, la nueva marcha para no olvidar en el Zócalo de la Ciudad de México. Los 43 estudiantes desaparecidos siguen sin aparecer, los aires revueltos que soplan desde las voces y causas políticas advenedizas en las figuras de padres y madres de familia.
Los responsables de los hechos, los responsables del Estado que desaparecieron pruebas, las fuerzas policiales y militares, la delincuencia organizada, los silencios, la impunidad que no envejece y la indignación que se mantiene viva.
La marcha realizada en la Ciudad de México y las alas zopilotas culpables de la perpetración del hecho, culpables y motor de la desaparición de pruebas y retraso de la justicia.
La macabra colusión entre la funeraria y el SEMEFO, entre la autoridad y la delincuencia organizada, entre la tele, radio y el pseudoperiodismo de sangre.
El silencio de entonces y el silencio de hoy de la derecha y los neoliberales, el silencio que ofende y enoja.
La SEP y la lectura de su historia institucional, la escolarización de la sociedad, la rendición de cuentas, los logros y aciertos, las limitaciones y a veces el mapa de decisiones políticas de espaldas al interés colectivo nacional.
El 105 aniversario del natalicio de Paulo Freire, la revisión de su legado; el contexto de las dictaduras militares en Latinoamérica en la producción de sus ideas y conceptos reveladores. El odio reiterado al comunismo que es incubadora en los mexicanos.
Las cartas a quien pretende enseñar y la Pedagogía de la esperanza que tarda en llegar; la SEP, la lucha de contrarios, tumba y semilla de ideas pedagógicas.
*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com