Nuevamente PISA
Carlos Arturo Espadas Interián*
En los ítems liberados de la prueba PISA, en lo correspondiente a lectura, se toma como ejemplo uno de ellos; en él hay conceptos como cafetería, investigadores y más. Pensemos en algo sencillo: ¿cuántos de nuestros estudiantes en nuestro país han ido a una cafetería?
Aquellos en situación de marginación económica, cultural, geográfica, urbana y demás, ¿habrán ido a una cafetería? Adecuar las pruebas PISA por bloques regionales no sería suficiente. Al interior de cada país existe diversidad de condiciones que determinan el desempeño… adecuarlo a cada estado de nuestro país tampoco es la solución, pues en cada estado también existe la condición… el municipio representaría el mismo reto.
No se habla de caseríos, rancherías, poblados, ciudades… se habla de condiciones de vida que han sido tema recurrente de discusiones, análisis y debates en nuestro país desde antes de la existencia de la prueba PISA y que eran detonados por los libros de texto gratuito, no por los libros en sí, pues demostrado está que sin ellos, muchos ciudadanos no tendrían acceso a ningún tipo de libro.
Lo que se tiene que preguntar es si la prueba PISA representa los ideales de la civilización humana en una época y no de un grupo de naciones que ostentan ciertos saberes. Los saberes de cualquier tipo son valiosos a nivel de la posibilidad del ser humano de construir conocimiento desde sus referentes, vivencias y condiciones; también que existen distintos tipos de conocimientos que no sólo resultan válidos, prácticos y vitales en ciertas condiciones, aunque no se puedan clasificar dentro de los dominantes.
Sin embargo, si lo que se quiere es parametrizar habilidades, conocimientos y otros más referidos a la civilización, se tendrá que considerar que, como parte de la civilización humana, también se encuentran los saberes ancestrales, supeditados a la cultura de cada comunidad, y recordar que la estandarización –porque eso hace la prueba PISA– tiene por característica uniformar y homogenizar. ¿Eso se quiere en la civilización humana?
Al margen de este orden de ideas, es necesario recordar que la educación está en crisis, independientemente de los resultados de la prueba PISA, y que no puede servir de consuelo a nuestro país exclamar que otros países están igual, peor o que han decaído sus puntajes.
La pregunta debe ser: ¿Qué tipo de educación necesita México? No se puede estar ligado a una prueba internacional, pero tampoco descartarla; son puntajes de referencia y tampoco se puede cerrar los ojos ante argumentos falaces. Innegable, la educación en México necesita cambios diametralmente opuestos a varios aspectos de política pública, recursos, operación y demás que hasta ahora se han promovido.
Seguir viendo la educación como en siglos anteriores y no es hacer referencia a la educación tradicional –la que realmente era tradicional–, sino continuar en lógicas ajenas a nuestro país; seguirán produciendo estos resultados. Hasta ahora, y esa es una constante, la educación es vista como proyecto político, no como proyecto civilizatorio humano.
La educación no está hecha para apuntalar partidos, visiones de mundo y demás, sino para conocer esas visiones de mundo, preservar, reconstruir y construir la civilización humana para, desde una visión antropológica, ayudar a que el ser humano llegue a ser lo que está llamado a ser: Educere.
El ser humano tiene una misión sobre la faz de la tierra y no tiene nada que ver con gobiernos, sectas, logias, religiones, colores y falsos movimientos de “diversidad”. El ser humano debe trascender con los otros, en comunión, sin olvidar que hay un proyecto superior al que no se puede contribuir sin humildad y al que originalmente se encuentra ligado desde su propia existencia humana.
El problema no es PISA ni en su construcción, aplicación o interpretación. El problema es que la educación, como la hemos entendido en estos últimos siglos y desde que se formaron los sistemas educativos –recuérdese el origen protestante, por ejemplo–, ha dejado de funcionar.
*Profesor-investigador de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com