Al buen entendedor

 In Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Hablo el español con Dios, el italiano con las mujeres,
el francés con los hombres y el alemán con mi caballo.
Rey Carlos V

Es probable que la función de un gobernante sea gobernar y dirigir personas, administrar recursos y procurar la estabilidad de quienes viven en un territorio, pero también tiene que ver con intereses de grupos, partidos políticos y los demás entes de poder (Iglesia, empresarios, sindicatos y demás). En ese ir y venir tenemos personajes peculiares, algunos con grandes visiones, pero otros que, por comodidad y aprovechándose de las relaciones consanguíneas, compadrazgos y de amistad, suelen nadar de muertitos, visualizando y calculando cada espacio para generar recursos para sí y sus allegados.
En materia educativa confluyen figuras y personajes que dirigen alguna secretaría, coordinaciones, direcciones, escuelotas y escuelitas por la parte oficial; también está la contraparte sindical que ha ido cambiando sus funciones para las cuales fue creada, pero siempre de la mano y voluntad de una autoridad de gobierno.
El epígrafe de este texto es un ejemplo simple de las lógicas de comunicación con que opera una autoridad, aunque sin poder absoluto como el de un rey, pero a veces pareciera que sí lo tiene. Si hiciéramos un comparativo con el mundo educativo y poniendo al secretario de Educación como un rey, de seguro que el español lo tendría que hablar con su gobernador, el italiano con la gente sensible, el francés con los docentes y el alemán con las secciones sindicales.
Este simbolismo nos sugiere cosas claras: Dios es su conciencia; las mujeres son la parte sensible de la educación; los hombres, con quienes desarrollan las labores que se desarrollan en su área de gobierno; y el caballo es en quien se monta para llegar más lejos o dirigirlo sin comunicación recíproca. Cada quien tendría que ubicar en esos cuatro personajes a las instituciones que confluyen en los procesos educativos oficiales, a decir: a) autoridades educativas, b) docentes y demás trabajadores de la educación, c) procesos de enseñanza y aprendizaje, d) dirigencia sindical.
A esta educación pública que vivimos le hacen falta tantas y tantas cosas, además de lo material, que es mucho decir. A veces padecemos a innombrables autoridades de gobierno que muchas veces no tienen el valor de decirlo o manifestar sus debilidades con la finalidad de recibir apoyos desde dentro del sistema, sino que prefieren apostarle a instituciones ajenas como ciertas universidades privadas y la propia universidad pública del estado para que les capacite a sus trabajadores, entre otras, lo relacionado con las cuestiones del carácter, o la más reciente, que le capacite a los trabajadores PAAE (Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación), siendo que ni las mismas instituciones capacitantes son ejemplo de tener los mejores recursos para cada aspecto, más allá de que la UdeG tiene un sindicato para trabajadores no docentes y la universidad privada una cercanía con entes religiosos. Así las cosas con nuestra pobre Secretaría de Educación local y una autoridad educativa que en lo único que se parece al rey Carlos V es la referencia cultural y lingüística con España, pero no más.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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