Faltan más
Carlos Arturo Espadas Interián*
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha iniciado movilizaciones. No son las primeras en este sexenio; es continuidad anunciada si sus demandas legítimas no se atendían.
En esta continuidad se activan mecanismos en medios que descalifican, anulan, juzgan y denigran el movimiento magisterial. Una de las estrategias conocidas a nivel planetario para desgastar acciones, grupos, luchas y demás.
El movimiento magisterial no es el único que visualiza impactos laborales a partir de políticas, reformas y demás. Muchos en este país sienten y viven los impactos; sin embargo, a cuentagotas se está difundiendo la información con respecto al monto en dinero al que se puede aspirar con las cuentas individuales una vez que llegue el momento.
Muchos mexicanos aún no visualizan que las fuerzas se menguan con los años y quizá no puedan tener una actividad complementaria para lo que la mayoría recibirá: entre $3,000 y $4,000 mensuales a valor actual y que ese valor se mantendrá proporcional en el mejor de los casos, pues puede impactarse por las devaluaciones o, en su caso, lo que cada trabajador tiene ahorrado se pierde a partir de la “dinámica” de las inversiones que se realizan con el dinero de trabajadores, como ya pasó al menos una vez en este país.
La razón: no hay dinero para continuar con las jubilaciones “tradicionales”; sin embargo, se puede endeudar a todo el país para rescatar a capital privado (rescate bancario = FOBAPROA, por ejemplo), pero no se puede endeudar al país para apoyar a la población a la que le espera una vejez paupérrima –a la gran mayoría de la población–.
Las movilizaciones en nuestro país apenas comienzan. Inicia el magisterio “disidente”, que lejos de ser disidente es el magisterio de base, que ve situaciones de impacto al sector y que defiende los derechos de trabajadores de la educación. Poco a poco la realidad llegará a otros sectores y, cuando eso pase, seguramente las movilizaciones acrecentarán.
El porcentaje de maestros a favor de las movilizaciones y demandas de la CNTE no se tiene. Son de esos datos que no se quieren levantar ni dar a conocer; sin embargo, también es cierto que parte del magisterio mexicano no alcanza a ver algunas cosas porque existe una carencia en la formación política para la transformación y se ha fortalecido una posición para la inacción, conformismo y pasividad.
La lógica es: no exponerse, para que, si se logra, se disfrute y, si no, no se les dañe.
Por estas y más razones, en las movilizaciones de la CNTE no están todos: faltan. El gobierno actual o el siguiente debe estar preparado para nuevas movilizaciones y no únicamente del sector magisterial, sino de todos aquellos que comiencen a ver o vivir las condiciones deplorables que tendrá gran parte de la vejez mexicana.
*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com