Educadores en horizonte de pensamiento complejo
Rubén Zatarain Mendoza*
El 29 de mayo falleció el sociólogo y filósofo Edgar Morin. Según fuentes de prensa, se le sepultó en el cementerio de Montparnasse, París, al igual que años atrás a personalidades como Sartre, Beauvoir, Cortázar, Vallejo y Baudelaire, o mexicanos, como el dictador Porfirio Díaz o el escritor Carlos Fuentes.
La productiva obra intelectual de Morin bien vale un apunte desde el horizonte del pensar complejo descomplejizante de la práctica educativa.
El campo de las ciencias sociales, investigación y, en extensión, la investigación en pedagogía, encontraron en su pensamiento e ilustración vetas de reflexión, consideraciones sobre metodología, para enriquecer el debate.
En la crisis epistemológica del oficio de hacer ciencia socioeducativa, Morin puede ser una luz, si se contextualizan sus aportes.
En el ámbito de la docencia y formación normalista inicial de docentes, no ha sido, sin embargo, un autor muy estudiado; tampoco lo ha sido en el ámbito de la formación continua de maestros ni en la larga era neoliberal de la propuesta curricular por competencias de enfoque tecnoeficientista.
Como bálsamo y baño de contemporaneidad, Morin vendría bien a la crisis epistémica de los gobiernitos que se cocinan y mueren en la salsa de la inseguridad, la simulación de red social y en los proyectines de desarrollo educativo emergente, de caducidad anunciada en su débil dirección y en sus impresentables voceros, másters de la hipocresía y el convivió para el Face.
Edgar Morin y la sugerente propuesta metodológica del pensamiento complejo de la realidad socioeducativa, tal vez ha sido una fuente bibliográfica y de estudio en la educación superior y posgrado; conozco, por ejemplo, un postdoctorado dirigido a docentes académicos justo con el título de pensamiento complejo.
La Sociología, el debate de los grandes temas en los siglos XX y XXI, la recomposición de fuerzas, centros de poder y producción de conocimientos, del positivismo comtiano, la sociedad y el necesario rigor para su estudio, las ciencias del espíritu diltheyano, la urgente comprensión o Verstehen, de lo estático a lo dinámico en el siglo XIX-XX al pensamiento complejo de Morin del siglo XXI, el debate de ideas en Francia (la Sorbona y la Universidad de Toulouse), Europa y el mundo.
Nuestras lecturas desde el territorio latinoamericano y nacional. La globalidad y la hipertecnologización que todo lo atraviesa, nuestra dependencia económica, científica y tecnológica, significar la realidad desde las propias estructuras de dominación intergeneracional, el pensamiento flojo y sugerente de los distraídos y cosificados.
Fuera de los ámbitos de escolarización presencial o virtual, la muerte de Morin (campeón de longevidad existencial y académica) es una oportunidad latente de releer y comprender sus obras y trascendente propuesta.
Su luto coincide —vaya paradoja— con el bicampeonato del PSG y su segunda orejona.
Para el país y una de sus entidades federativas, el encuentro de los panistas en Chihuahua y su grito desesperado, amnésico y travieso “Yo con Maru”; las distintas marchas del domingo prosoberanía y apoyo a la presidenta de la República.
Coincide también con los plantones de la CNTE en la CdMx, mientras en Jalisco los regordetes representantes de las secciones 16 y 47, de la SEJ, acuden hermanados y presurosos al desayuno ofrecido (aún por el Día del Maestro, más promesas de útiles e inútiles escolares) a directores(as) y supervisores(as) del municipio, invitación hecha por la presidenta municipal de Guadalajara (desayuno con jugo de naranja y rifas) en uno de los salones de la Expo.
El PSG y la Champion League, la otra cara del primermundismo, la involución y los desmanes en París. Para quienes pensamos –tal vez de manera simplista, pero definida– que la catarsis demencial de las masas a través del fútbol es una manera de fascismo-nazismo controlador de las energías de los trabajadores, una manera de estupidización legítimamente consentida, bien valdría un baño de lectura con perfil de pensamiento complejo.
Edgar Morin, sus ancestros sefardíes (su mirada sobre Israel y Palestina) y su militancia durante la Segunda Guerra Mundial en la resistencia francesa en contra del fascismo (Hitler, la toma de París, el tratado de Versalles, la revancha militarista, los y las colaboracionistas, los partisanos y Charles de Gaulle); su posicionamiento contra el estalinismo soviético y su expulsión del partido comunista francés ortodoxo, la primavera de París y la guerra de independencia de Indochina contra el colonialismo de Francia, el premio recibido de manos del derechista presidente francés Macron; Morin postizquierda, pensador de coyuntura y la reconversión de su lucha intelectual en temas como la globalización y el medio ambiente.
No estoy cierto de si aplica la etiqueta a Edgar Morin, pero estoy claro del juego culpígeno sin centro objetivo y gambito mareador de los miserables y tibios ideológicos que se refugian en faldas del discurso cuida-perros, pseudoambientalista de los dueños del capital y los medios de producción.
La Historia y la Sociología, el debate sobre las ciencias humanas, las nociones y categorías creativas para desbrozar caminos del hacer y pensar el conocimiento humano en esta dinámica de relaciones sociales interplanetarias, el tiempo diacrónico y sincrónico.
Los siete saberes necesarios publicados con deslinde de la posición del autor en 1999, por la UNESCO, el mínimo necesario para educadores en formación y servicio, un acercamiento introductorio para alimentar el reto de pensar y los sentidos vulgarmente distraídos con artilugios y voces transhumanistas como la inteligencia artificial cuya Chatgpt cumple ya casi un lustro.
Futbol europeo y mundialista, los colonizados y colonizadores, democracia e inteligencia artificial como placebos y direcciones falsas de la construcción de la condición humana.
Morin ausente, ni sus luces como referencia en la Nueva Escuela Mexicana; Enrique Dussel y la descolonización del pensamiento eurocentrista presente y medio vivo.
El padrino de la generación 2022-2026 del Centro Regional de Educación Normal de Ciudad Guzmán, la madrina de generación 2022-2026 de la Escuela Normal Rural Miguel Hidalgo de Atequiza, sus clausuras y misas. Les queda grande la historia laica y educación científica, el legado de dignidad. La dignidad del pensamiento de izquierda hecha añicos cuando se buscan padrinos de derecha como garlito iluso para evadir el examen de ingreso al servicio, las plazas y el maiceo.
Todo acto, por pequeño que sea, significa y no bastan los trajes rentados para ocultar el robo ideológico al normalismo desde aquella cancelación de las plazas automáticas, desde la era neoliberal conservadora cuya continuidad de fractura ahora tiene matiz naranja, másters en distribuir formación del carácter y resignación donde ya casi no hay ni migajas de dignidad profesional.
Pobre educación Normal en Jalisco; se han entregado las instituciones por nada y naufragan lejos del puerto de la Nueva Escuela Mexicana y sus propias historias institucionales. Han entregado sus dolientes esqueletos formativos a la errática propuesta de Recrea-Aprende por oro falso de paz e ilusión porfiriana.
Réquiem con dolor por la muerte intelectual de las escuelas Normales y los posgrados pantalla, tan cerca de la abyección y tan lejos del pensamiento científico, del pensamiento crítico y aún más lejos del pensamiento complejo.
La sociología de la educación Normal que danza el coro de los desideologizados con eructos emocionales y sensiblerías, lejos del rigor metodológico de la ciencia y la praxis, su formación de clase social con miradas de escuelita de corto alcance, las competencias de liderazgo político y comunitario que han volado de sus aulas, su continuidad histórica, salud y robustez en estado crítico.
Educadores en formación permanente, la urgente necesidad de lectura de realidad, la urgente necesidad de interpelar autores como Edgar Morin.
*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com
Parece ser, mi estimado Rubén, que rindes un merecido homenaje a Morin y su obra, interpelando sin piedad a una realidad educativa jalisciense deprimente y decadente.
Nockout en un sólo round, valga el extranjerismo, a quienes pretenciosamente se publicitan al “Estilo Jalisco”
Edgar Morín y su aporte al pensar la educación desde la mirada del pensamiento complejo. Su aporte epistémico de la educación, propone una transformación profunda de los sistemas de enseñanza tradicionales a través del pensamiento complejo y un firme compromiso ético y planetario. Su objetivo no es una simple reforma institucional o de infraestructuras, sino una revolución que entrelaza la ciudadanía con la reforma de la política, la educación y la propia vida humana. Vale la pena volver a preguntas iniciales: ¿Qué tipo de educación?, ¿Qué tipo de reforma política se necesita para el desarrollo de una educación otra que fomente: la ética, la empatía y la tolerancia, la conciencia cívica y moral desde la solidaridad, la democracia y el respeto mutuo, la responsabilidad del sujeto como parte de una humanidad que supere el racismo, la xenofobia y la comprensión del otro desde la alteridad, sin juicios? ¿Qué tipo de ética será necesario aprender – enseñar desde la escuela?, ¿Cómo educar para el cambio, lo inesperado y asumir las incertidumbres? ¿Qué habilidades, capacidades y actitudes serán necesario desarrollar desde el pensamiento complejo? Sin duda un gran pensador cuyo aporte es indispensable conocer.