Riesgos del espacio común de educación superior

 In Carlos Arturo

Carlos Arturo Espadas Interián*

 

El concepto de espacio común funciona hacia adentro y hacia afuera de las Instituciones de Educación Superior (IES). No puede construirse un espacio común hacia afuera sin haberlo construido desde dentro; caso contrario, las lógicas, realidades, estructuras y dinámicas chocan y se contradicen. El movimiento de 1918 en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, abrió las puertas para lograr la gobernanza universitaria desde lo común, un sueño en realidad que en muchas universidades aún no cuaja. Tampoco se puede tener un espacio común hacia afuera cuando los contextos de las IES no se enfocan en lo común.

La construcción del espacio común del nivel superior encuentra riesgos, como los que se derivan de un denominador común que permita a estudiantes, profesorado y personal de apoyo movilidad no sólo nacional, sino internacional.

Desde los acuerdos ANUIES-SEP de Villahermosa y Tepic de los 70 hasta la Ley General de Educación Superior, la construcción para lograr la movilidad ha continuado, aunque con pausas. El riesgo: eliminar autonomía e historia universitaria en afán de lograrlo. Es decir, buscar que esos denominadores comunes puedan eliminar la diversidad del subsistema de educación superior y con ello estandarizar y uniformar.

Por ejemplo, si se determinan criterios de certificación, acreditación y calidad educativa como requisitos para entrar a ese espacio común, dejará de ser común por principio. Dentro de las IES existen muchas que se encuentran imposibilitadas para acceder a esos procesos por cuestiones ontológicas –tal es el caso de las Unidades de la UPN–; además, los recortes presupuestales están colocando a las IES en condiciones críticas de mantenimiento, infraestructura, operación y demás, que profundiza las disparidades entre ellas.

Además, es necesario determinar los componentes de ese espacio común, por ejemplo, qué ejes orientarán ese espacio: fortalecimiento de la industria nacional, identidad, patriotismo, visión comunitaria y social o, en su caso, responder a demandas de la industria extranjera en nuestro país, eliminación vía adopción de otros elementos culturales, patriotismo, identidad y cultura de forma sistemática; se entrará a la economía del conocimiento o seguirá siendo una industria de “maquila”.

En la cosmovisión se continuará con la eurocéntrica e imperial –norte–, donde, entre otros aspectos, se prioriza al individuo y con ello se anula la cosmovisión de muchos pueblos originarios de México y América, donde lo comunitario y lo individual existen sin entrar en contraposición y equilibrio. Los resultados de la individualidad en el ámbito educativo, social, cultural… han sido desastrosos. Es decir, el ser humano como centro del universo en contraposición a lo comunitario y colectivo.

Cómo apoyar a estudiantes desfavorecidos para que ese espacio común no excluya a quienes no pueden costearse hasta que llegue el fondo de una beca que generalmente llega tarde y no cubre lo necesario para vivir lejos de sus familias y comunidades. Este riesgo es el de la exclusión.

Quienes diseñen ese espacio común. Debe ser un trabajo colectivo, de base amplia, que permita incluir a los actores universitarios y no únicamente a un grupo de intelectuales con posiciones ideológicas, académicas, culturales y demás que no representan a la base.

Es importante, mas no suficiente, legitimar desde un marco normativo el espacio común; requiere construir plataformas que le den sentido, correspondencia y alineación con lo que pretende hacer el Sur Global y no usarlo como instrumento para eliminar autonomías, riquezas históricas, estandarizar y ensanchar brechas, entre otros.

Las acciones dentro de lo educativo no pueden generarse ni consolidarse sin considerar aspectos políticos, culturales, antropológicos, filosóficos, geopolíticos y demás. ¿Desde dónde se construye el espacio común? ¿Es una construcción inercial? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál será el ideal de universidad que traccione todo el sistema, la de EEUU, Europa o la nuestra, la que, a pesar de tener tradición europea, busca nuevas configuraciones y sentido? Es un momento clave en la historia para definir qué es lo que queremos en el Sur global.

 

*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com

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