Y a ti, maestr@, ¿cómo te fue en la declaración ante el SAT?

 In Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Sabemos que el mes de abril es para realizar la Declaración Anual ante el SAT (Servicio de Administración Tributaria), principalmente para quienes recibimos pago de nómina; el magisterio es uno de los grupos de trabajadores que no se salva de ello.
Año con año, si no fuiste cuidadoso al haber hecho pagos que se puedan deducir (colegiaturas, honorarios médicos, dentales, psicólogo, nutricionista, gastos hospitalarios, lentes ópticos, primas de seguros de gastos médicos, intereses reales de créditos hipotecarios, aportaciones voluntarias para el retiro, gastos funerarios y transporte escolar obligatorio), terminas por pagar montos no previstos en tu economía.
La declaración es todo un tema, ya que está de más decir que:

• El trabajador de la educación no interviene en el algoritmo relacionado con lo que arroja quincena a quincena la nómina.
• El trabajador tampoco decide el monto que nos retiene la Secretaría de la Hacienda Pública del estado de Jalisco (SHP), que le declara al SAT.
• El trabajador debe declararle al SAT lo que ellos saben acerca de nuestros ingresos y lo que el gobierno de Jalisco nos deduce.
• En esa declaración es el SAT quien determina lo que nos tiene que devolver, si es que tenemos los deducibles suficientes.
• El SAT es también quien determina los montos que debemos pagar si es que no entregamos facturas de deducibles o si es que estos deducibles no son suficientes.
• Finalmente, hay que pagarle al SAT (en la mayoría de casos) o recibir devoluciones (que nunca llegan porque hay que volver a explicar cada factura que se pagó o cualquier excusa que se inventen).

Lo cierto es que el tema de la declaración se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza para la mayoría de trabajadores de la educación, sobre todo porque lo declarado por la SHP de Jalisco al SAT no coincide con los montos reales que nos paga. Este tema ha sido recurrente y ello genera que la mayoría de trabajadores tenga que pagarle al SAT.
El gran problema es que al magisterio nos tienen ubicados en el régimen 605 de Sueldos y Salarios, donde, por desgracia, sólo podemos deducir conceptos muy reducidos. En este régimen no caben servicios o gastos adheridos a nuestro empleo, como:

• El IVA en el pago de transporte o la compra de automóvil y todos los servicios, además del consumo de gasolina.
• El IVA en el pago de capacitación y superación (cursos y estudios de licenciatura o posgrado).
• El IVA en el pago de material y tecnología para apoyar la función (computadoras, teléfonos e insumos), papelería y libros.
• Y todo el IVA por el consumo en general.

Aunado a todo ello, nunca faltan el terrorismo y la persecución fiscal por montos que deben la mayoría de trabajadores de la educación, los cuales son mínimos, comparables con las deudas que se han hecho públicas de personajes como Ricardo Salinas Pliego, Televisa y tantas empresas que de una u otra manera acuerdan para recibir descuentos y pagos a modo.
El tema de la Declaración del magisterio al SAT no es un tema menor; está en manos de las autoridades y de quienes nos representan (el SNTE) para resolver esos temas. Entiendo que es un tema de voluntad política, pero, como están las cosas, este tema no está ni cerca en las demandas del sindicato que nos representa y mucho menos en el gobierno federal, que está ávido de sacar recursos de donde sea, hasta debajo de las piedras, y, por lo pronto, tenemos que soportar los embates del SAT, quien, además, es muy malo para pagar cuando la declaración marca devolución y muy bueno para cobrar.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

Comments
  • Maria Catalina González Pérez
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    Lo cierto es que lo que cada maestro/a tiene como salario real, en la quincena, se reduce enormemente en contraste con los salarios de los altos funcionarios estatales o federales. El desequilibrio está, también, al ver los montos de los evasores de impuestos.

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