Niñas y adolescentes
Rubén Zatarain Mendoza*
La educación de la mujer es uno de los derechos fundamentales sobre los que se ha avanzado lentamente en el proceso de desarrollo social y económico nacional.
Desde la llegada de la primera mujer a la presidencia de la república en nuestra historia como país independiente se vive una coyuntura favorable a las causas de la mujer y por extensión a las causas del hombre.
Todo un tema la educabilidad de la mujer en los entornos escolares, la renovación metodológica, el codiseño curricular con sus objetos de interés y conocimiento, los asuntos relativos a formación cívica, a la formación ética y desarrollo moral.
El debate reciente en la Secretaría de Educación Pública sobre incluir la figura histórica de las mujeres en los Libros de Texto Gratuitos es apenas una muestra de la voluntad que hay desde el poder ejecutivo para reescribir y transformar al lado de ellas, para coadyuvar a los derechos de las mujeres mexicanas.
Otra muestra es la edición de seis millones de ejemplares de la “Cartilla de Derechos de las Mujeres” editada por la recién creada Secretaría de las Mujeres del Gobierno de México, material que a propósito del 8 de marzo se distribuye a través del sector educativo u otras instituciones a alumnas, maestras y maestros de Formación Cívica y Ética y directoras (es).
La cartilla de los derechos de las mujeres se presentó el 8 de marzo de 2025 a través de la Secretaría de las Mujeres y recupera 15 derechos fundamentales en pro de la igualdad y contra la violencia hacia las mujeres.
Se ha traducido a 68 lenguas indígenas.
Los ejes centrales son educación, salud, trabajo, participación política, derechos comunitarios y autonomía.
En una perspectiva pedagógica, el documento incluye como sujetos de derecho a las niñas y adolescentes. La comunicabilidad del documento es un asunto que se verá en las aulas.
Ahora que han llegado a las escuelas de educación básica en su formato impreso, caben procesos didácticos de lectura y ambientes de aula y escolares propicios a la práctica de sus ejes con perspectiva de igualdad entre niñas, niños y adolescentes y con énfasis en entornos escolares libres de violencia.
Un esfuerzo educativo inclusivo permitirá la construcción de una cultura social donde las brechas en materia de desigualdades pueden acortarse progresivamente.
Niñas y adolescentes más informadas, mejor formadas, pueden ser un potencial mejor pronóstico, ejercicio de ciudadanía responsable y participativa.
Las marchas del 8 de marzo 2026 en distintos puntos de la geografía nacional recogen en distintos lenguajes los sentimientos y la agenda del género y la brecha para construir igualdad.
La calle, manifestaciones a gritos y percusiones, los rostros enmascarados, los atuendos de negro y las pintas coloridas entre morados y violetas hablan su propio lenguaje y demandas de género.
Un día después, los lienzos de cantera de monumentos y bardas de edificios públicos y particulares; los vidrios rotos, dan cuenta del vendaval de inconformidad, los miedos con máscara de valentía ante la mirada atónita de los transeúntes.
Multiforme de causas, por momentos poco transparentes, las masas de mujeres principalmente jóvenes traían martillos, puntas, palos e instrumentos metálicos para romper, para poner huella a su inconformidad.
La mirada vigilante de las policías, la fuerte cultura machista y autoritaria de sus corporaciones. El dilema de ser parte de la causa y ser reguladoras(es).
Del 22 de febrero al 8 de marzo, la marea y olas de la violencia, del fuego al vidrio roto, sus significados distintos, la ciudadanía con ojos estupefactos, el incendio y los golpes.
El “llegamos todas” que aún no convence a todos los sectores ni a todas las mujeres. Las aguas violetas, moradas y turbias de manifestantes donde concurren intereses políticos de distinto cuño, la derecha y sus mujeres a la cacería de foros para su propia agenda e interés personal.
La dialéctica del desorden y el orden, construir y destruir, golpear y ser golpeadas física y simbólicamente, la fuerza del conjunto y las debilidades en cada historia personal, la violencia generacional en reproducción y después el silencio; el caos y la anarquía como medios no siempre legítimos a los ojos de una parte de la sociedad.
La necesidad de organización y continuidad en la lucha por las mejores causas, la necesidad de militancia política en los cauces institucionales y en sus márgenes; el poder de su representación en los partidos políticos, en las cámaras de diputados y senadores, en los gobiernos municipales y de los estados, en el poder ejecutivo y judicial.
La gobernanza de las mujeres y sus legítimas causas de igualdad de derechos y justicia social. Las mujeres y sus hombres de la clase trabajadora que aún tienen por visibilizar las fuerzas opresoras del modo de producción, sus serviles y lacayos políticos(as) oportunistas.
Las causas complejas para avanzar en la agenda del desarrollo humano, en la agenda de transformación y mejora para todas y todos.
Hay camino por recorrer para formar el conocimiento de la historia nacional y para fortalecer la ciudadanía responsable entre las mujeres.
Las formas de hacer política (o politiquería) en los lemas de la documentación oficial. La mirada diferenciada en los enfoques federal y estatal de Jalisco.
A nivel nacional: “2026, año de Margarita Maza Parada” y estatal en Jalisco: “2026, Jalisco cuna de la identidad nacional y el mundial que nos une” (Decreto 30140/LXIV/26).
2026 como año de conmemoración del bicentenario del nacimiento de la consejera, diplomática y defensora de la república Margarita Maza Parada, conocida antes en las biografías escolares como Margarita Maza de Juárez.
En el caso Jalisco, Guadalajara en específico, el énfasis en el mundial de fútbol como política de opacidad de negocios y catarsis colectiva, de marketing de Estado.
Mucho trecho hay por avanzar en materia del conocimiento de los derechos y obligaciones que competen a todos los mexicanos, independientemente del género.
Sin la contribución de la mujer, los grandes hechos de nuestra historia nacional no hubieran sido posibles.
Tampoco el desarrollo de las áreas estratégicas de nuestro desarrollo tendrían la robustez institucional sin su apoyo decidido. A guisa de ejemplo, actividades como educación, medicina y salud, arte y cultura, empresa, medios de comunicación, seguridad, fuerzas armadas, partidos políticos y competencia política electoral, por mencionar algunas, configuran ahora un proyecto de nación donde ellas participan.
Educar a las niñas y adolescentes en días y ecos de conmemoración del Día Internacional de la Mujer, una oportunidad y un proyecto familiar y escolar retador para las comunidades de aprendizaje.
*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com
Importante integrar a los proyectos escolares el desarrollo del pensamiento crítico en procurar el desvelamiento de los estereotipos de género, desinstalar lo pre – conceptos que han persistido desde la colonia, en cuanto a cómo habitar y existir en relación a cada género. Por una vida digna y autónoma, “Nunca más el silenciamiento”