Los retos de la lectura en la era de la inteligencia artificial: FIL 2025

 In Graciela Soto

Las bibliotecas no son solo libros,
son puentes entre personas e historias.
La IA puede fortalecer esos puentes,
pero solo si nosotros decidimos usarla para conectar,
incluir y cuidar.
Javier Sanz

Graciela Soto Martínez*

Esta edición 2025 de la FIL ha estado contagiada con el tema de la Inteligencia Artificial (IA); en diversos auditorios se plantearon tanto sus beneficios como sus riesgos en el mundo literario. También fue el tema central en el XXIII Encuentro de los Promotores de Lectura, escritores, editores y promotores de lectura que se realiza cada año dentro de las actividades de la FIL; se afronta este reto valorando su pertinencia, ética, relevancia, sentido y propósito. He recogido impresiones del encuentro con la finalidad de continuar el debate de los retos de la lectura en la era de la inteligencia artificial.
Felipe Garrido, que abrió el Encuentro de Promotores, expresa que estuvo en la primera Feria del Libro de Guadalajara, que ese fue su inicio, que esta feria ha ido evolucionando; se está incorporando esta tecnología a la literatura. Él reflexiona sobre las cosas que no pueden hacer estas inteligencias: no puede sentir el dolor y no puede comprender un poema, no piensan. Afirma que nuestra tarea no es promover la lectura como si tratara de productos o mercancías, que somos formadores de lectores; esa es la misión y el nombre de lo que hacemos.
La IA es un espacio de realidad sintética, lo presenta Marcelo Torres de la Fundación SM. Él expresa que capas y capas de datos se superponen y se enlazan cuando se hacen las consultas para entregar un texto construido con estos artilugios. “Estamos ante la peor versión de la IA; cada vez existe una mejor”, dice; por ello hay que aprender a mirar el mundo. Se cita a Nicholas Mirzoeff, quien señala que mirar el mundo es un acto político; por ello hay que aprender qué mirar y qué ignorar. Aquí entra el algoritmo, que son los que deciden qué vemos y qué no.
La realidad sintética se cruza con la realidad tangible y plantea la pregunta: “¿Por qué promover la lectura en una realidad sintética?” Y reflexiona: “La lectura es una tecnología de desaceleración, es resistencia al determinismo algorítmico, la lectura como práctica de la imaginación ética y como tecnología de recomposición del yo”. Lo que diferencia una respuesta de un ser humano o de la IA son los propósitos o las intenciones. Nosotros los tenemos, y eso orienta la acción, lo cual no se va a encontrar en una inteligencia artificial.
Javier Sanz, de la Biblioteca Juan José Arreola de Jalisco, presenta casos en los que se está utilizando la IA en otras bibliotecas, como Epic! (USA), el cual personaliza recomendaciones por edad, intereses, necesidades y nivel de lectura. La Biblioteca de Barcelona tiene un chatbot infantil al que se le puede consultar de acuerdo a la edad y los gustos lectores, y NYPL – Story time, que presenta sesiones de cuentacuentos, genera preguntas, actividades y recomendaciones.
Otra forma de utilizar la IA es realizando una gestión inteligente del catálogo, lo cual ya se realiza en la Biblioteca José Vasconcelos de la CdMx. Ahí, la IA actúa como motor de recomendación y se consulta para solicitarle “libros como este”. Encuentra similares por tema, estilo, época, público. El resultado es que los usuarios han encontrado más libros, se han movido las colecciones y hay un mejor aprovechamiento del acervo existente. Otra manera es utilizarla para generar inclusión al solicitarle que genere descripciones para niños que no pueden ver o hablar, con casos de autismo o alguna otra característica, y también para buscar libros en diferentes lenguas. El autor señala que esta herramienta puede apoyar estos casos.
Daniel Benchimol plantea una alerta: menciona que la lectura es un gimnasio para la mente, que si no se usa, se atrofia. Advierte que corremos el riesgo de delegar en la IA tareas cognitivas como recordar, comprender, analizar, sintetizar y evaluar, lo que nos puede llevar a la atrofia cognitiva y deteriorar la capacidad humana para procesar contenidos complejos. Propone una alfabetización para el uso de la IA, la cual puede acompañar después de un primer encuentro con el texto —para aclarar, profundizar o conectar—, pero no para sustituirlo. Añade que hay que reivindicar los espacios de lectura sin mediación tecnológica, especialmente para varios géneros, edades y contextos.
Jorge Gonzalvo, de “Los Atrapavientos”, invita a diseñar prompts con criterios específicos. El prompt es humano, es creatividad textual; escribimos para pedir las cosas que le haga a la IA. Cuando escribimos prompts, nos convertimos en escritores. Gonzalvo cuestiona al algoritmo que se reproduce a sí mismo, que son cámaras de eco que solo buscan atraer la atención y nos dan más de lo mismo. Por ello, se puede plantear el desafío al algoritmo fomentando la diversidad en las búsquedas, no solo con lo que estemos de acuerdo, sino con lo que genere reflexión e incorpore otros puntos de vista. Señala que plagio o fraude es que le pidamos a la IA que nos escriba textos de tal o cual manera y luego señalemos que los hemos escrito, pues en otros lugares ya se está señalando lo creado con IA.
Jorge Luján, ganador del XXI premio Iberoamericano SM de literatura infantil y juvenil, dice que la poesía se da a probar; es una expresión de amor que no se pide comprender, sino sentir. Añade que la IA le ha facilitado musicalizar poemas, y que la música es una estrategia para fomentar la lectura y los cuentos.
Un editor y librero menciona que hay uso y abuso de estas inteligencias —por ejemplo, para ilustrar, escribir o corregir libros—, pero que hay quien está perdiendo su trabajo, que era artístico. “Funciona”, dice, “pero la gente no quiere pagar por esto, que también vale. No estamos pensando en los otros seres humanos cuando hacemos estas elecciones, y tal vez un día nos alcancen”.
La IA es una presencia tecnológica, un medio, una herramienta que se está expandiendo. Como formadores de lectores y escritores, hay que afrontar el reto para decidir con conocimiento, no juzgando desde la ignorancia. Retomo lo que plantea Sanz como mensajes claves: “La innovación en la lectura se trata de servir a las personas; el promotor de lectura es insustituible; la IA es el superpoder del bibliotecario moderno: empieza pequeño, mide, aprende, escala”.

*Doctora en Educación. Jefa de Sector Preescolar de la SEJ. meipe1gsm@gmail.com

Comments
  • IRMA ARANA

    Grace? “¡Excelente análisis! Capturaste de manera fabulosa la esencia de los ponentes en la FIL 2025 sobre la IA y la lectura. Tu escrito es preciso y muy ilustrativo, al estarlo leyendo me transporta y me recrea el escenario de la sala Enrique González Martinez. Me significan mucho para retomar los puntos clave que resaltas de manera clara y concisa. Agradezco el que compartas estas ideas, que nos ayudan a reflexionar sobre el hoy y el futuro de la lectura en esta era digital. ¡Gracias, gracias por acercarnos a la lectura y por tu valiosa contribución en la formación de lectores!”

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