Y entonces ¿para qué formamos?

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

De nuevo en fechas recientes se ha puesto de moda el asunto de formar para la ciudadanía. Esto es, formar desde la escuela a los futuros sujetos que habrán de vivir en nuestro país y en el mundo, que tendrán en sus manos las formas concretas de relacionarse y con-vivir con los iguales.
La educación para la ciudadanía se asocia con la democracia, los valores, la participación en la gestión de la escuela y de algunas cosas que suceden afuera de ella. Los valores como el respeto, la tolerancia, el reconocimiento de las diversidades y de cómo vivir dentro de ellas, la preservación del medio ambiente, la cultura de paz, de defensa de los derechos humanos, etcétera. Condensan como una totalidad el formarse para la ciudadanía.
Todas las acciones que suceden en la escuela tienen un sentido o están encaminadas a lograr algo en los sujetos que asisten a dicho espacio, todos los días de la semana: la forma como los y las docentes dan instrucciones, la manera cómo organizan equipos de trabajo, las frases que se dirigen a los sujetos (hombres y mujeres), están cargadas de una intencionalidad determinada vinculada con la finalidad de generar algo en los propios sujetos (bueno o malo, o ambas cosas).
Los fines y los valores de la educación, son lo que le dan sentido a la misma, educamos con una intencionalidad de formar algo en cada sujeto (niño, niña, joven), que están a nuestro cargo en la tarea de educar. Dichas intencionalidades no siempre son conscientes y se ven cristalizadas en las formas cómo nos dirigimos o nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos.
Es la congruencia, la forma de ir superando las contradicciones que se presentan en el camino de la ciudadanía y de las relaciones con los demás. En otra época se educaba con la intención de formar soldados destinados para ir a las guerras de expansión o de defensa del territorio y de la soberanía de las naciones, o sujetos habilitados para la producción o también se formaba para enaltecer los valores patrios y convertirse en un ciudadano al servicio de la propia patria.
Hoy en día estamos ante un grave riesgo de estar formando para el consumo o de formar para habilitar a los sujetos como productores enajenados al servicio de las grandes corporaciones económicas, es decir del gran capital. La perspectiva humanista nos sugiere formar seres humanos que convivan armónicamente con otros seres humanos, dicha perspectiva ha quedado desplazada por la agresiva ofensiva neoliberal.
Regresando al trabajo de todos los días, la vida al interior de las escuelas está generando (querámoslo o no) estas contribuciones para la formación de los nuevos ciudadanos, de los nuevos mexicanos y seres planetarios que habrán de habitar este país y este planeta en los próximos años, ¿cómo lo estamos haciendo?, ¿qué ajustes podríamos hacer de tal manera que la formación vaya acorde con el deseo de formar para la libertad, la autonomía, el desarrollo del pasamiento crtico y el respecto a las personas diferentes?
El trabajo educativo de todos los días, el esfuerzo de los y las docentes en sus aulas, en sus acciones están pensadas en lograr algo positivo. En todo ello desentona la profunda incongruencia de los gobernantes actuales, uno se pregunta, ¿qué acaso no asistieron a la escuela los altos funcionarios que gobiernan este estado y este país, en la política y en la educación? Sus acciones desde las altas esferas de gobierno contradicen los principios más elementales de formar para la ciudadanía, para la democracia, para la convivencia sana y para el respeto entre los seres humanos.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la Unidad 141 de la UPN campus Guadalajara. mipreynoso@yahoo.com.mx

Comentarios
  • Marco Romo
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    La formación que tiene más peso en estas últimas décadas “DELINCUENCIA ORGANIZADA INSTITUCIONAL” esa que se vive a diario desde los gobiernos municipales, estatales y federal, incluyendo las paraestatales (desvió de recursos públicos, enriquecimiento inexplicables, etc.), esa que ha hecho la clase política y empresarial día a día, y que son el ejemplo de generaciones muy jóvenes y no tan jóvenes, que ambicionan un patrimonio en un corto plazo (dos o tres años) cuando bien nos va.
    Esto sin contar esa formación a la que se quieren sumar los adolescentes, “LAS FILAS DEL CRIMEN ORGANIZADO”, como decirles que no lo hagan, cual ejemplo de la clase política y empresarial, religiosa etc. les podemos citar…
    No cabe duda que los docentes en todos sus niveles, tienen una labor titánica.
    Un pensamiento crítico: no creas todo lo que te dicen, sino piénsalo críticamente y aprende a pensarlo críticamente, sin convertirse en escéptico.

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