Traidores a la patria

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Septiembre es un mes en el que ondean las banderas patrias en hogares, edificios y escuelas.
Cada noche del grito, cada semana o quincena de las fiestas patrias, los mexicanos hemos aprendido a construir nuestra identidad nacional armonizando espíritu cívico con espíritu festivo.
Hacer memoria del acontecimiento con una fiesta visual y sonora, llenar de los colores patrios las plazas, fuentes y escuelas, el zócalo amenizado por los Tigres del Norte, la pelea del Canelo Álvarez son apenas un débil atisbo de la formación cívica colectiva necesaria.
La significación de patria es distinta en cada una de las generaciones y para la construcción socioemocional de lo que se denomina amor patrio hace falta una sólida formación histórica y cívica.
Construir memoria histórica de dos siglos y un poco más de una década no tendría que ser tan difícil.
El tema del amor o el odio a la patria, de defensores y traidores, es un asunto de guerra real y simbólica, es un asunto del debate entre liberales y conservadores del siglo XIX cuando el proyecto de país estaba en formación.
Del debate político a las armas, de los púlpitos a las logias, del periodismo al ámbito de la enseñanza, la idea de patria, construcción decimonónica de gritos de guerra, exhalación de últimos alientos y cañones y pólvora, justificaba divisiones y levantamientos.
El nacionalismo, cuando es pretexto de lucha entre hermanos y es cultivo de conflictos que implican derramar sangre, es el estado de infancia de las sociedades, en palabras de Einstein: “El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad”.
La escuela a través de contenidos explícitos en sus planes y programas y experiencias formativas participativas en el entorno de las comunidades, como desfiles cívicos o conmemoraciones municipales o delegacionales, promueve la construcción y apropiación de valores patrios.
Tal vez deberíamos pensar una fiesta patria que abone a la cultura de la paz, saludable convivencia y reconstrucción del tejido social. Que haga sentir un fervor lejano al rojo de la sangre de los laicos y de los creyentes.
El recorrido mental por las 32 entidades federativas de la patria, por sus cientos de municipios y sus gritos de la noche del 15 de septiembre. El placeo de la clase política de inútiles informes de gobierno y de oradores teatrales, de diputados olvidadizos que también beben tequila y mezcal, cenan chiles en nogada y visten sus primeras damas de china poblana con rebozo de bolita; algunos jóvenes mañosos multicolores, eficaces prófugos del servicio público con teatros en sectores como el educativo.
El nacimiento de nuestro país, su independencia, las diferentes formas como interpretamos el significado emocional del amor a la patria.
Ver hacia atrás el camino recorrido, proyectar miradas y acciones en el aquí y ahora y hacia el futuro, la reinvención de nuestra patria, el tejido social por fortalecer más allá de la metáfora y las catárticas alegrías.
El peso que tiene el lugar de nacimiento en la impronta de la nacionalidad, el sentido de pertenencia a través de la familia, escuela, idioma, costumbres y creencias.
Nuestras asociaciones y agarrables en el ejercicio de ser mexicano. El icónico Puente de Calderón y la derrota de Hidalgo y el ejército insurgente en suelo jalisciense, hoy territorio realista naranja; la noche que pernoctó Miguel Hidalgo y Costilla en la población de Atequiza, Jalisco, la estatua en la plaza de la Liberación en Guadalajara descanso de palomas, la campana sin brillo y el pueblo guanajuatense “secuestrado” de Dolores, hoy de Hidalgo, el monumento a la Independencia con vestido de sol y lluvia ácida en ciudades como la CdMx, Guadalajara.
La virgen de Guadalupe que subsiste como icono identitario, el himno nacional santanista, los estados de Hidalgo y Morelos, las ciudades como Morelia “secuestrada” y las innumerables calles con nombres de héroes patrios de nuestros pueblos y ciudades.
Los niños, niñas y adolescentes por formar en los valores patrios, el optimismo y la esperanza por refundar, los tantos proyectos de cambio político fallidos.
El valor de la libertad, del salto cualitativo que significó la independencia para hacernos cargo de nuestro propio destino.
La historia nacional que enseñamos en las escuelas, la misión de formar mexicanos honestos y constructores.
Pensar desde la historia el proceder de personajes como Miguel Miramón y Tarelo (egresado del H. Colegio Militar, como los Niños Héroes) quien fue fusilado en 1867 por considerar que traicionó a la patria al colaborar con la monarquía del emperador Maximiliano de Habsburgo.
Personajes como Antonio López de Santa Anna a quien se le responsabiliza de cercenar el territorio nacional, Porfirio Diaz y la venta de soberanía a la inversión extranjera, Carlos Salinas de Gortari el profeta del libre comercio y la imparable venta de empresas y bienes nacionales (su escuela en la mentalidad de muchos), los diputados y senadores reformistas estructurales durante el peñismo, los diputados anti reforma de la industria eléctrica en abril del 2022.
La crónica mínima de una lectura necesaria. Mexicanos que no olvidan, que evalúan ahora actos de traición a la patria.
Las dificultades para revertir la reforma energética como una zaga de saqueo institucionalizado perpetrado por ¿partidos antipatriotas? Los votos en contra de la reforma eléctrica necesaria de los diputados del PAN, PRI, PRD y MC:

• 17 de abril. 223 diputados votaron en contra de la reforma eléctrica del presidente Andrés Manuel López Obrador.
• 24 de abril. Se lanza el sitio www.traidoresalapatria.mx donde se agregan las fotografías de los legisladores del PAN, PRI, PRD y MC que se opusieron a la aprobación del dictamen a favor de la reforma eléctrica.
• 24 de abril. El líder de MORENA anuncia consulta para denunciar a los 223 traidores en el festival por la soberanía nacional en la Alameda Central de la CDMx. En el discurso central se cita que en 2014, después de ser aprobada la reforma energética de la administración de Enrique Peña Nieto, el ahora presidente, presentó una denuncia ante la Procuraduría General de la República por traición a la patria contra el titular del ejecutivo federal de entonces y los legisladores que la votaron a favor.
• 4 de agosto. La sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) consideró que la campaña de “traidores a la patria” se sustentó en calumnias e incluso impuso sanciones.

El pensamiento y la acción política en los partidos políticos y el ejercicio de gobierno, la necesaria formación democrática e histórica del pueblo de México para resistir al canto de sirenas de los discursos que le han engañado por generaciones.
El recurso de desenmascarar, de etiquetar al otro como traidor a la patria, cuando prioriza el interés de su partido político aliado con las clases conservadoras que se han enriquecido a costa del empobrecimiento de las mayorías, abrir los ojos para identificar los nuevos enemigos y las fuerzas amenazantes de la independencia y la soberanía.
Votar, hacer democracia, tener instituciones garantes, no es tan simple como cruzar boletas con monos trajeados, hipócritas y avariciosos.
Nuestra patria y su población ideal activa, militante, participativa, analítica, conocedora de su historia.
Firme cuando en la defensa de sus enemigos internos que venden voto y curul al mejor postor.
El imaginario colectivo de la sociedad mexicana, los partidos que le han hecho daño, los ingenieros y artífices de su pobreza y marginación.
Amar a la Patria es identificar y no olvidar.
La memoria histórica colectiva que no olvida, por más entramados legaloides que se tiendan desde la impartición de justicia de la nación y de la burocracia dorada de un sistema que administra lo electoral con los dados cargados.
Quien no está a favor de las causas nacionales eventualmente puede ser catalogado como traidor a la patria, ese es el riesgo de hacer política irracional y de cargada.
Festejar la independencia de México, organizar nuestros saberes históricos y comprendernos como mexicanos, hacer moderna ciudadanía vigilante de proceder de los representantes que hemos elegido.
Las mayorías amorosas de su patria que no olvidan en contra de las minorías rapaces autoexiliadas en su propia inmundicia y ambición de colores partidistas.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

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