Toma de decisiones ciudadana

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

En la cortina de humo en la que se convierten las ofertas partidistas en los días previos a la elección del próximo 6 de junio, se dificulta la visibilidad y la consecuente toma de decisiones razonada.
Discernir la calidad moral de los candidatos que toman voz junto con sus corifeos en los distintos foros, valorar veracidad de propuestas, vaya reto.
No es tarea fácil para el ciudadano común que busca normalizar la vida laboral y busca incorporarse a los aspectos que impone la nueva convivencia social.
Son días de abundancia de canto de sirenas, campañas con piezas musicales populares, sonsonetes cansinos ruidosos en colonias y calles, días en los que algunos candidatos surgidos desde los sótanos partidistas y desde el anonimato de la semioscuridad social, apuestan a hacerle otra jugada al diablo al aparecer en la boleta electoral; apuestan a sobrevivir a la transición como aconteció en 2018 para algunos senadores, diputados locales, federales y presidentes municipales.
Todos ellos incluyendo algunos gobernadores tendrían que ser sometidos a escrutinio y a contraloría social por sus resultados, todos los aspirantes debieran pasar por el tamiz de sus habilidades políticas y compromiso ciudadano, por su calidad moral.
No los conocemos y corremos el riesgo de que nos gobiernen e hipotequen, cómo ha sucedido en el pasado reciente desde algunas franquicias, desde partidos innecesarios colgando de las ubres presupuestales.
Desde quien esto escribe, concurrente con otras voces, el proceso electoral del 6 de junio debió postergarse cómo lo hicieron las actividades importantes, por razones de pandemia.
Votar de manera emergente porque la ley lo marca puede llevar a decisiones precipitadas a la sociedad mexicana.
Elegir con conocimiento de causa el 6 de junio es casi misión imposible, lo urgente hace que la elección de gobernantes se torne secundario y el sufragio estará lejos del sustento en razón.
Muchas transiciones municipales o estatales pueden estar en riesgo por la mano de la delincuencia organizada, por la cargada sorpresiva como el caso de Baja California; algunas decisiones pueden caracterizarse por la frivolidad de los medios publicitarios como está aconteciendo en Nuevo León.
Los neoloneses futboleros y emprendedores que ya son un caso, la antítesis de decisiones razonadas, la debilitación de la seriedad de la ciencia política cuando cualquier pseudolíder incompetente puede arribar al cargo de gobernador, la desesperante levedad de una sociedad que juega a los dados con su proyecto, que se burla de la historia cuando partido y candidato lucran con la retórica del movimiento-inmovilismo ciudadano, oculta ambiciones Dantescas y en sus escasas experiencias de gobierno están reprobados.
La frivolidad como alternativa perversa cuando los resultados son inexistentes en el cargo de elección desempeñado, cuando el conocimiento de la historia y el compromiso en el liderazgo social son sustituidos por la simpatía femenina icónica de una pareja, por la estulticia que promueven y reflejan las redes sociales.
La crisis pandémica que obnubila la mirada de los electores y la obsesión por el poder de los grupos tradicionales que echan de menos el bastón de mando y se atrincheran en la perversión comunicativa mediática.
Es triste observar también la manera como se dilapida el presupuesto público en diatribas de ida y vuelta, entre un grupo de partidos y líderes que hacen trinchera contra un proyecto político ahora en el poder, es triste observar cómo el dinero necesario al desarrollo social enriquece bolsillos particulares de loros retóricos y agoreros trajeados.
El gozne que significó la elección y los resultados de 2018, los reacomodos de los partidos que no han estado a la altura de la práctica democrática, las reestructuraciones de los grupos políticos que encontraron abrigo en el chapulineo y los que desangelados medran en la trinchera del rencor, utilizando recursos de la delincuencia organizada y externos para sus oscuros propósitos.
Los difíciles y necesarios recursos económicos para mejores causas, las siempre sobreexigidas arcas públicas, los dineros tirados en propaganda falaz, carente de datos y veracidad.
Gasolina y teas para la derecha miope incendiaria vía impuestos de quienes menos tienen.
La generación de políticos insaciables que permanece, la que se reproduce cada tres años en los vástagos de las familias beneficiarias, el sindicalismo apócrifo, los líderes emergentes que se acomodan hipócritamente con desesperante facilidad al lado de las causas del pueblo.
El batidillo ideológico de partidos que se alinean de un sólo lado a favor de los que pagan, a favor de los que invierten en candidaturas, a favor de quienes se comen el mandado desde hace ya algunas décadas.
Las elecciones y la venta de promesas como mercado de encuestologos y marketing, el ejército de comunicadores y periodistas cargados de manera monolítica a quien paga y dispone.
La democracia mexicana cara en lo económico y también en erosión y división de la sociedad.
Las balas y las muertes que ya ha costado el proceso de campaña, los incendiarios de la coexistencia pacífica, los terroristas de las decisiones de la población que se ocultan en la obscuridad de un sistema benévolo y adaptable con justicia débil.
Los que algo temen y obcecados hacen política irracional.
La delincuencia organizada militante para desestabilizar y generar miedo.
Ojalá tengamos la capacidad de reinstalarnos en coexistencia pacífica después del 6 de junio.
Las cuerdas se tensan y la clase política no está a la altura de las circunstancias, la sociedad mexicana merece una expectativa de gobernabilidad, los problemas por resolver son grandes.
Los días se acortan, los políticos valentones ante micrófonos lanzan mutuas descalificaciones en el cierre de campañas.
Hora de callar.
Hora de votar. La construcción del proyecto de país tiene que producir gobernabilidad.
Lo que llamábamos democracia está cambiando. El entramado de lo político con el poder económico hegemónico queda cada vez más a descubierto.
Debe parar La frivolidad y otras inmundicias de candidatos y gobernantes, el fútbol y su metáfora del pensar con los pies, la arenga porril del defendamos la nada con armas retóricas de farsantes.

El lunes 07 de junio y los tiempos de la necesaria paz.

Formar los valores democráticos es muy difícil. Uno de los propósitos explícitos del sistema escolar es formar a través de la educación cívica el ciudadano que desde el conocimiento de la historia nacional y desde el marco institucional y la realidad nacional, participe activamente. Veamos si los educandos, hoy cumplen su deber ciudadano.
Los maestros y la necesaria lección cívica por enseñar en las urnas. La necesaria memoria histórica de las cenizas encendidas de la reforma educativa.
El mundo de los valores que forma la escuela, la práctica real de nuestra ínfima democracia cada temporada de elecciones.
Las muchas cosas que una elección pone en vitrina para la lectura, la vitrina del aprendizaje de la asignatura llamada democracia.
Mucho ruido que ha de quedar atrás; y luego, todos a construir gobernabilidad con urgencia.
No estamos preparados para votar este 6 de junio, pero mientras no haya otra fórmula mejor en nuestra vida democrática, votemos.
Votemos por enésima vez y vigilemos porque los resultados sean confiables para todos los actores e instituciones involucradas.
Nuestro voto y su importancia es mayúscula.
A ejercer nuestro derecho y deber ciudadano.
Que la abstención no sea alternativa.
Que un traidor no pueda con mil valientes, parafraseando un verso de la canción “Adagio a mi país” de Alfredo Zitarrosa.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

Comentarios
  • Marina Gómez Rivera
    Responder

    Muy interesante y abarcativo de la situación de mi Mexico querido

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