Todos somos ignorantes

 en Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

Sea porque ni siquiera se nos había ocurrido que un determinado grupo de temas existiera, sea porque decidimos, en algún momento de nuestras vidas, que “eso no era lo nuestro”, o simplemente porque hemos dedicado nuestro tiempo de aprendizaje a otros temas que nos apasionan, es indudable que es mucho más lo que ignoramos que lo que conocemos. No importa que estemos en la época de la información. Por más que nos lleguen grandes cantidades de datos cada día, siempre ignoraremos y pasaremos por alto una gran cantidad de elementos que no podríamos retener ni haciendo esfuerzos conscientes.
Por lo que no es de extrañar que sólo seamos especialistas en campos muy reducidos de la actividad humana. Lo que debería servirnos para ser conscientes de que no podemos exigir a los demás que sean grandes expertos en temas que nos pueden parecer relacionados con lo que sabemos que ellos saben. Pero que quizá no van en la dirección de su especialización. Es claro que ni la escuela ni el autodidactismo, por más años que les dediquemos, nos ayudarán a cubrir todas las lagunas en nuestros conocimientos.
Incluso, los grandes expertos en determinadas disciplinas tienen que admitir que hay rincones de sus especialidades que no han explorado. Quienes elaboran escritos no necesariamente conocen todos los trucos para su elaboración, ni todas las reglas de la gramática, ni todas las formas de difundir las ideas. Quienes se dedican a la enseñanza no conocen todos los trucos para enseñar lo que sea, sino sólo algunas materias relativamente limitadas. En algún momento, quien más se vanaglorie de saber, tropezará con algún bache en la información que pude manejar.
Ya sea porque nos especializamos en determinados periodos, en determinados énfasis de nuestras disciplinas, en determinados autores o circunscripciones geográficas o lingüísticas, resulta imposible que no ignoremos algo de lo que quisiéramos conocer la totalidad. Ser expertos no nos exime de huecos en nuestras habilidades y conocimientos.
Por lo que resulta importante ver con paciencia y tolerancia a quienes están aprendiendo determinada especialidad. Precisamente porque nuestros estudiantes son novatos en las materias en las que nos sentimos a nuestras anchas, no podemos exigirles que conozcan con la misma profundidad la asignatura que nosotros impartimos. Ni podemos tampoco tacharlos de ignorantes de determinados saberes que esperamos que manejen, pues estaríamos demostrando lo ignorantes que somos de nuestros límites y olvidando que, también los expertos, comenzaron desde pequeños a acumular experiencias, habilidades y conocimientos. Admitir nuestra ignorancia no implica, empero, desistir de ser apoyo para el aprendizaje ajeno. Lo que sí implica es reconocer que todo proceso de aprendizaje corre el riesgo de tener huecos, tropiezos y dudas. Como docentes, parte de nuestra tarea es reconocer con humildad que, por más trucos que nos sepamos para aprender más rápido, tampoco conocemos todas las formas y ritmos de aprender de nuestros estudiantes.

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología del CUCSH de la UdeG. rmoranq@gmail.com

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