Tiempo para devolver la palabra

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

La muerte social es una de las formas más crueles que existen dentro de las formas de interacción en las relaciones sociales. Implica la completa desconfirmación del otro, de una persona a la que se le hace sentir y saber que no tiene ningún tipo de valor y que su palabra jamás será tomada en cuenta porque el significa y es nada para un grupo de personas.
En términos psicológicos tiene un impacto directo y negativo en la autoestima y en la autopercepción, generando confusión en relación a la propia valía, aniquilando la dignidad y el amor propio, sobre todo en aquellos que tienen una condición de desventaja o de fragilidad emocional.
Por tal razón, podemos observar como muchos padres y madres minimizan o ignoran la voluntad de sus hijos, vemos a muchos hombres y mujeres decidiendo por sus parejas sin tomar en cuenta su opinión, observamos a gobiernos que deciden el destino de miles de personas sin jamás preguntarles qué buscan o qué quieren para la vida.
De esta manera una persona empieza a dudar de sus propias percepciones, de sus creencias, de sus gustos, de sus deseos, de sus sueños, de su vida, de sí misma… Y el silencio, la falta de voluntad y la resignación son parte de su vida cotidiana, igualmente como un efecto de la negación de su ser.
Sin embargo, al parecer, al menos en la expectativa y en el discurso, se avecinan tiempos en los que la palabra, la voz y la voluntad serán devueltas a sus dueños. De esta manera los campesinos que sufren el abandono del campo, las personas reconocidas en su condición de pobreza que representan más de la mitad de los habitantes del país, los adolescentes y jóvenes rechazados para ingresar a alguna escuela pública y que han visto coartado su deseo de tener una formación profesional, los maestros en sus demandas de mejorar las condiciones y la infraestructura de las escuelas al igual que en su deseo de ser nuevamente reconocidos y no menospreciados y atacados, los ciudadanos que exigen terminar con la corrupción y los gastos onerosos de los representantes del pueblo, son algunos de los actores sociales que volverán a tener voz y serán tomados en cuenta. Esa ha sido la promesa. De cumplirse, será difícil que las personas se den cuenta de forma inmediata que su palabra vale y tiene eco, habrá incredulidad y sorpresa por ser reconocida, pero paulatinamente estará empoderada y podrá exigir, de aquí en adelante sus derechos. La voz de la mayoría ya gritó en la elección, no dejemos que regrese nunca más el silencio… y los silenciadores.

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

Comentarios
  • Marco Romo
    Responder

    Esperemos que de verdad sea el tiempo para devolver la palabra:

    Les comparto de la pag. http://www.snte.org.mx/bibliotecasnte/ – esa formación que dio el SNTE a los llamados líderes oficialistas…

Deja un comentario

Escriba su búsqueda y presione ENTER para buscar