Si no te fijas ni se nota

 en Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

Hay actores tan malos a los que los espectadores hemos tenido que ayudarles en sus escenas. Ya sean de teatro, radio, televisión o cine, algunos de ellos no logran comunicar la emoción que les dicta el guión. Así que quienes presenciamos la presentación debemos ayudarles y pensar que en ese pasaje “se supone” que están enojados, tristes, felices, o lo que sabemos o suponemos que dice el texto en el que se basa su desempeño. No diré nombres de esos actores o actrices, pero es probable que conozcamos a más de alguno de esos profesionales o aficionados que no logran hacernos llegar el mensaje y nosotros les ayudamos como si nos lo hubieran comunicado.
A veces así sucede con el desempeño de los estudiantes. Les ayudamos cuando no entendemos sus declaraciones verbales, y en ocasiones los tenemos en el aula, frente a nosotros, para pedirles aclaraciones y ampliaciones. En otras ocasiones, con sus trabajos por escrito, no tenemos esa oportunidad y entonces tenemos que ayudarles con nuestra interpretación. Un poco como aquel vocero presidencial que explicaba: “lo que quiso decir…” Y si uno no se fija, ni se nota que no hayan puesto los signos de puntuación o las tildes o hayan seguido las reglas del uso convencional del idioma escrito.
Hay veces que los docentes hacemos caso omiso de algunos pasajes en que no podemos entender algún texto por falta de claridad en la expresión de las ideas de parte de nuestros estudiantes. Mejor no nos fijamos o carecemos de elementos para ayudarles con nuestras suposiciones. Hay veces en que ni siquiera marcamos el texto para señalar determinados pasajes que no logramos comprender.
Afortunadamente, los estudiantes tienen docentes más jóvenes y menos cansados, y docentes con más experiencia y más ojo clínico. Tanto para los textos como para los demás productos o desempeños que se requieren en el ámbito escolar. El problema es que no podemos suponer que aquellos errores o productos de escasa calidad que pasamos por alto serán señalados por otros de los docentes que se hacen cargo de los mismos estudiantes que nosotros. Lo que en ocasiones deriva en que los estudiantes creen que escriben o se desempeñan bien, así como algunos actores o actrices creen que actúan bien, cuando en realidad es que están acostumbrados a un nivel que parece convertirse en una cultura institucional de escasa exigencia.
A veces, son los estudiantes los que se hacen los disimulados y hacen como que no se fijan para que no se note el bajo desempeño de sus docentes. Si la explicación no es suficientemente clara, si los ejemplos no están explícitamente ligados con los argumentos, si las evidencias no están adecuadamente sustentadas, si las instrucciones de los productos a elaborar no se han dado en detalle, muchos estudiantes hacen como que no notaron las deficiencias y elaboran los textos y productos con desaliño, que luego el docente deja pasar como si todo fuera perfecto.
Hasta que, si no te fijas, ni se nota que el nivel de formación profesional está muy por debajo de lo posible dadas las condiciones de la pedagogía, la escuela, la disciplina o el campo profesional.

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología del CUCSH de la UdeG. rmoranq@gmail.com

Comentarios
  • rosy zaragoza
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    De acuerdo con tu texto, creo que es importante señalar que es “peor ciego el que no quiere ver”, existe un lenguaje no verbal, donde nuestros maestros en formación, no les queda claro la instrucción, actividad o encomienda y prefiere quedarse callado, pues el docente titular, repite lo mismo y no un ejemplo práctico y significativo sobre la actividad a desarrollar

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