Reuniones de generación docente y la cultura magisterial

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

A Francisco Zaras Sandoval
Un amante y promotor de las reuniones de generación

Pasan los años y conforme llega la edad de jubilación o ya jubilados, los recuerdos se aparecen a raudales en los docentes, y éstos junto con las personas y los momentos que nos ayudaron a ser lo que somos, es sabido que en los ámbitos magisteriales las generaciones o el grupo al que se perteneció suele reunirse una vez al año o de cuando en cuando para recordar los buenos tiempos, algunos se dicen hermanos porque durante los años que estuvieron juntos en las escuelas o internados reinó la solidaridad, el apoyo mutuo y de una u otra manera se convirtió en su segunda familia (sobre todo quienes se formaron en las Normales rurales).
En estas reuniones surgen ideas y proyectos a realizar, principalmente se compilan historias, fotografías, imágenes y con ello editan libros, folletines o presentaciones digitales para circularlo en el pequeño círculo y con las familias que han ido formando, en otros casos sólo se preocupan por preparar la siguiente reunión para compartir el pan, la sal y recordar a los que ya no están y que formaron parte del grupo.
Las reuniones de generación normalista son, sin duda, parte de la cultura del magisterio y en ello está impregnada gran parte de lo que son como docentes; es por demás decir que los maestros son excelentes anfitriones y expertos para organizar reuniones y en eso se les va la vida, práctica que por cierto poco a poco se ha ido esfumando y de la cual adolecerán las nuevas generaciones, ya que lo suyo son las prisas, la sobrevivencia, las redes sociales y la falta de arraigo en las comunidades a donde llegan, principalmente las zonas rurales y marginales de las poblaciones urbanas o semiurbanas.
Pero, ¿qué tipo de arraigo puede tener un docente de educación secundaria cuando en su estatus laboral implica trabajar al menos en dos escuelas y el cúmulo de horas no suma siquiera lo que conforma una plaza de educación preescolar o primaria?, ante este tipo de realidades los tiempos alcanzan para muy poco y éstos han sido menos gracias a los calendarios escolares de 200, 195 o 190 días y las prácticas del trabajo a destajo impuesto por las autoridades educativas de las últimas tres décadas.
La jubilación es el deseo de la mayoría de docentes para poder disfrutar de su tiempo libre, antaño era posible jubilarse antes de los 50 años en el caso de los que pertenecían al sistema federal (SEP), hoy es casi imposible por la reforma al sistema de pensiones del ISSSTE de 2010, no así con los maestros estatales en Jalisco, ellos sólo basta que cumplan 28 años en el caso de las mujeres y 30 los hombres para poder hacerlo y en ese escenario se tiene tiempo para todo, incluidas las reuniones con sus compañeros de generación.
Las reuniones de generación son una manera de escape de las emociones, sobre todo en esta última etapa de vida de los maestros, tradición que no puede perderse y la cual seguirá su curso conforme llegan los años, para ello sólo requiere de cooperación, voluntad y tiempo, lo cual sobra toda vez que la mayoría tienen una pensión asegurada y el tiempo es lo que les sobra para poder reunirse; hay generaciones que se reúnen año con año y que son dignas de mencionarse tanto de las Normales rurales vigentes de Jalisco como el CREN de Ciudad Guzmán o la Normal de Atequiza y qué decir de los viejos espacios de formación docente como La Huerta, Jalisco (que es de los que tengo más referencias personales y emocionales de familiares, amigos y conocidos).
Ojalá y que estas tradiciones no se pierdan, es un deseo también, que de dichas reuniones puedan surgir productos (libros, videos, testimonios y demás) para que se puedan compartir con las nuevas generaciones y con ello poder preservar las experiencias vividas a lo largo de su vida laboral y nos sirvan de referentes para hacer una mejor escuela y mejorar los perfiles de docentes que se requieren para ello, felicidades a los que siguen reuniéndose año con año y es deseable que para el siguiente encuentro no falte ninguno como ha ido ocurriendo gracias al señor tiempo, el cual nos cobra factura tarde que temprano.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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