Repetir o inventar

 en Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

En su crítica a la sociedad inglesa de fines del siglo XIX, Samuel Butler expresaba, con un cierto tono de ironía en sus ficticias exploraciones de la sociedad de Erewhon, que después de todo, quizá es mejor para el país que los lugares de aprendizaje se concentren más en suprimir el crecimiento mental que en estimularlo. Promover la mediocridad en vez de algo de mayores vuelos es una forma de reconocer el hecho de que es más necesario evitar la exuberancia del desarrollo mental que impulsarla. El papel de los docentes sería, en esa lógica, el de suprimir la originalidad; nunca ayudar a los estudiantes a pensar por sí mismos, sino asegurarse de que piensen de la misma manera que sus antecesores.
En buena parte, esta lógica que denuncia Butler suele reproducirse en instituciones que tienden a ocupar la totalidad de las vidas de sus miembros. Un solo conjunto de normas y de formas de actuar, basado en unos cuantos principios que suelen ubicarse, en el imaginario compartido, más allá de todo cuestionamiento. En esas instituciones, quien mejor repita, mayores escalones alcanzará en la jerarquía del prestigio y la autoridad. Quienes se atrevan a cuestionar, a inventar, a estirar los límites del pensamiento y a establecer analogías que trasplanten algunas ideas a otros campos en donde no se habían aplicado, serán objeto de la rectificación de parte de quienes se encargan de conservar el orden, los límites, las normas y la tranquilidad social.
No extraña, por ello, que la ironía de Butler enfoque a los ingenieros y a sus talleres como fuentes de subversión: eso de andar inventando es indeseable y no deberían registrarse ni los éxitos ni los fracasos, por lo que las máquinas complicadas, los tratados sobre mecánica e incluso los talleres de ingeniería deberían ser proscritos de la sociedad dedicada a repetir su pacífica existencia. Ni descubrir ni inventar ni crear son acciones deseables. De ahí que las actividades y las disciplinas dedicadas a ampliar los límites del conocimiento sean prohibidas en aquellas instituciones empeñadas en la supresión del conocimiento inútil y en la completa obliteración del pasado, dos tareas que Butler señala como centrales en los “Colegios de la Insensatez” de su velada crítica.
Las reflexiones en torno al mandato de “no inventes” son cuestionadas en muchas de nuestras escuelas y en otros contextos de aprendizaje precisamente porque proponen otras formas de plantear y resolver situaciones. Hay quienes consideran que todo lo nuevo es maligno e inútil si es que ya teníamos alguna estrategia para resolver con relativa eficiencia determinado problema. A veces ni siquiera importa a los apóstoles de la reiteración que el problema haya estado planteado de manera ineficiente. Inventar nuevos problemas y nuevas formas de resolverlos causa tremendo escozor en quienes están ya enquistados en determinadas soluciones. “Debe hacerse así porque así se ha hecho siempre y es inútil proponer otros cursos de acción”, es la frase que subyace al afán de considerar inútil cualquier atrevimiento por generar nuevas formas de plantear las realidades que nos rodean.
En gran medida, la coyuntura de los nuevos ingresos, los nuevos cursos, el nuevo calendario, nos ofrece una oportunidad de reflexionar en torno a todas esas cosas que hacemos en nuestras escuelas y en nuestros emprendimientos de enseñanza aprendizaje, formales y no formales.

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología del CUCSH de la UdeG. rmoranq@gmail.com

Comentarios
  • Mónica Pérez
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    Considero que la creatividad actualmente, es una competencia necesaria para innovar, crecer y así desarrollar otras capacidades que nos lleven a relacionarnos con mas apertura, con diferentes métodos de resolver problemas, con distintas opciones de mediar y así avanzar como sociedad… esto implica una apertura de criterios y una adaptación, que quizá no todas las instituciones estén dispuestas a apostarle a ello…y que nuestros niños y jóvenes adolescentes desean desarrollar gracias a su curiosidad y a la libertad que el entorno les facilite para ejercerla..

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