Reflexiones educativas de fin de año

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Está por concluir el año 2021, es el año que permitió un respiro después del estancamiento debido a la pandemia por coronavirus. En educación el año 2021 sirvió para desnudar las terribles inconsistencias en el funcionamiento del sistema educativo. Después del año más intenso de la pandemia, pudimos darnos cuenta que miles de niñas y niños habían renunciado a la atención escolar (independientemente de cualquier modalidad que se había acordado), de esta manera las injusticias educativas se hicieron más injustas y las inequidades abrieron aun mas sus brechas ya de por sí muy ensanchadas.
El año 2021 también será recordado como el año del intento por recuperar lo que se tuvo. ¿Cómo hacer un balance de un año contradictorio y ambivalente? ¿Bajo qué perspectiva y con qué intencionalidades?
Hacer un balance del año 2021 en términos estrictamente educativos nos debe permitir aprender de las cosas que no se hicieron bien y de todas aquellas oportunidades que no se aprovecharon. De esta manera destaco los siguientes elementos:

1. Los primeros meses del 2021 llegaron aun con las medidas de la pandemia, aun nos pudimos dar cuenta que las y los ciudadanos no asimilaron la lección. Y se prefirió salir de casa con riesgos que mantener el cuidado preventivo aun en el confinamiento.
2. En junio del 2021 concluyó el ciclo escolar de manera contradictoria, la autoridad educativa convocó a regresar a las escuelas de manera escalonada y solo por pocas semanas. El regreso a las escuelas estuvo permeado por un ambiente de miedo y de paranoia colectiva, muchos jefes de familia prefieren permanecer en casa, hasta este momento el miedo al contagio aún persiste.
3. El inicio del ciclo escolar 2021–22, comenzó con anuncios contradictorios, en educación básica se fue generalizando el regreso, en educación superior se dio la espera hasta el mes de octubre. Comenzó a generalizarse la vacunación a jóvenes mayores de 20 años, disminuyeron los contagios. La vida cotidiana parece que sigue una tendencia a la normalización, a una normalización que mezcla la vieja normalidad con una nueva, basada en la prevención permanente y el uso insustituible del cubre-bocas.
4. El último trimestre del 2021 lo tenemos aun fresco, el sistema educativo poco a poco tiende a retomar el ritmo que lo caracteriza. Hubo cambios políticos en algunas entidades y el entorno también ha estado influenciado y permeado por asuntos políticos. La educación retoma un ritmo normal.

Con todo esto en un balance un tanto apresurado podemos concluir que el año 2021, tuvo diversos intentos de regreso a la normalidad. Hemos dado poca evidencia de que hemos aprendido la lección, porque las exigencias y las necesidades sociales siguen en ascenso.
Para muchos docentes que hablan del ciclo escolar 2020–21 como un año perdido. El año 2021, poco sirvió para ser capaces de reorientar lo que ineludiblemente y debido a la pandemia y a desaciertos de carácter político se nos fue de las manos.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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