¿Qué motiva actualmente a los jóvenes?

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

La teoría Conductual ha ganado terreno, nuevamente, en el siglo XXI. Ha sido tachado de ser un modelo frío, insensible, tradicional y superado, en los espacios académicos, pero la verdad es que tiene más vigencia y aplicación que nunca.
Dado el escenario social urbano de México y varios países del mundo, queda claro que existen 4 reforzadores que motivan y propician el comportamiento de las personas, especialmente adolescentes y jóvenes. Obviamente no aplican para todos, de ser así ya sería una ley, pero si se han hecho evidentes en la mayoría de las personas. Hablamos del dinero, del sexo, del poder y de la fama.
Si nos consideramos una sociedad humanista la verdad es que ninguno de esos motivos nos acerca a sus principios éticos y filosóficos puestos en práctica en las relaciones sociales, por el contrario, se evidencia un sentido utilitario del otro así como una vida llena de carencias y de pocos logros significativos.
Con una gran cantidad de alumnos viviendo en condiciones de pobreza, desigualdad y carencias, la escuela deja de ser un motivo en lo inmediato, razón por la que un porcentaje de adolescentes y jóvenes ven en la criminalidad una opción para tener dinero, poder y así sentir que se encuentran en un estatus social mayor. La clase política ha sido, y será de seguro por mucho tiempo, un mal ejemplo: son personas que aman el dinero y el poder, al punto de hacer lo que sea para tenerlos y mantenerlos eternamente mientras no se ponga un alto.
El sexo es otro gran motivador del ser humano, dado que es uno de los placeres más grandes, o el único, que experimentan muchas personas y puede ser gratis o fácil de conseguir o de obtener, ya sea de buena forma o por las malas. Si no fuera así, las personas que se encuentran en la franja de la pobreza y muchos adolescentes no tendrían embarazos no planeados, pero su deseo no contenido y, dadas las circunstancias mal planificado, han favorecido el crecimiento demográfico. De hecho no se requiere tener estudios para tener relaciones sexuales, por lo que cualquier persona, biológicamente desarrollada, está en condiciones de tenerlas; la intimidad sexual motiva más a algunos alumnos de secundaria y media superior que muchos libros y las clases.
La creciente desatención y abandono parental han generado otro fenómeno social: el deseo de fama para ser vistos y reconocidos por los demás. Así hemos presenciado el nacimiento de muchos youtubers, de jóvenes y adolescentes que suben videos a redes sociales para obtener un like o un comentario que pueda reforzar su acción, sin importar lo correcto o incorrecto del material que se sube.
Obviamente, al menos en México, tener un título Universitario sí es un motivo para muchos, por lo que pudo haber quedado en la lista, pero la falta de lugares en las universidades públicas y la ausencia de empleos para los egresados profesionales no ayuda a configurar los estudios como el mayor motivador, propio de sociedades desarrolladas.
Así que los reforzadores banales seguirán siendo, lamentablemente, una opción para muchos menores de edad. Podríamos cambiar de reforzadores con ayuda de los teóricos del Conductismo, pero ¿alguien tendrá voluntad? Confiemos en que sí.

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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