Protocolos, el arma de doble filo

 en Graciela Soto

Graciela Soto Martínez*

La familia y la escuela son dos idealizaciones culturales de formación, la primera es el espacio donde naces y creces y la otra es el lugar para aprender; ambos espacios son de carácter diverso, ya lo dice el dicho: uno no elige donde nacer, eso determina condicionantes de la vida. El ideal de escuela o familia se rompe cuando se violentan los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes con situaciones de todo tipo, algunas comunes como la desatención, el maltrato físico, el acoso y otras menos frecuentes, entre ellas el abuso sexual. ¿Dónde se gestan?, ¿cómo se manifiestan?, ¿de qué manera se previenen e interviene en estas problemáticas?
En el anecdotario de los años de servicio ha tocado saber desde un directivo masculino que tocaba a los niños en los baños, los cuales contaron a sus papás y, sin mediar protocolo, amenazaron a esta persona y que, de volverlo a hacer, no la contaría, esto platicado por uno de los niños ahora adulto que vivió estos hechos. También, fueron referidos niños que venían con algún golpe a la escuela y a la salida las madres acusaban que aconteció en la institución, a partir de ello las maestras observaban con cuidado y registraban de cómo había llegado el alumno para conversar posteriormente con sus padres, que a menudo articulaban alguna excusa. Otra experiencia desagradable fue donde culparon a un prestador de servicio de haber tocado sexualmente a una niña, que traía todos los indicadores de abuso, en el protocolo de ese tiempo señalaba levantar las actas, dar parte a la autoridad, no contábamos con que la madre de familia gritaría a los cuatro vientos los sucesos, amenazando con medios de comunicación y tratarían de lincharnos por proteger al prestador de servicio, en la indagatoria que hizo la Dirección de Psicopedagogía resultó que el abusador era un tío de la menor, pero el susto nadie nos lo quitó. La mamá después de ponernos en diversos riesgos optó por el cambio de escuela, a una más lejos en la que no se conociera del caso.
Cuanta vulnerabilidad social para los niños y sus maestros, hace falta más comunicación y educación para comprender los pensamientos y sentimientos que pasan por la mente de los demás, en esta situación se observa que quienes deben proteger a los niños están evadidos de la responsabilidad y los tienen en ambientes de riesgo.
En la Secretaria de Educación Jalisco se ha optado por establecer diversos protocolos para la atención de hechos de violencia, abuso o acoso que se suceden cada vez con más frecuencia, hay un procedimiento específico para cada tipo de hecho, estos documentos aún en revisión establecen que hacer ante casos que se puedan presentar.
Larga lista de protocolos, los anteriores en los que se había invertido conocimiento y tiempo de capacitación ya serán reemplazados por estos nuevos que actualizan los procedimientos, ya se han aplicado ceses a personal involucrado en casos de abuso, acoso o maltrato que no actuaron conforme a lo establecido, por lo cual, éste es un tema delicado con el que se tiene que actuar en prevención y atención.
Por ahora se tiene un protocolo para cada situación si el abusador es parte del personal de la escuela, otro si es externo a la misma; son diferentes, hay uno si el acoso escolar es causado por compañero o presenta maltrato escolar físico o psicológico, uno más si el presunto abuso sexual infantil es efectuado por personal ajeno al plantel y otro si el agresor forma parte del personal.
Es fundamental el conocimiento y comprensión del protocolo para conocer la forma en que se pueden fincar responsabilidades tanto por acción como por omisión. Con la pretendida y mal lograda reducción de la carga administrativa, al documentar la acción se vuelve a cargar al docente y al directivo de tareas, sin embargo, éstas son de suma importancia para aclarar los hechos; una crítica a este documento procedimental consultivo es la cantidad de acciones a seguir, que no sabes en cual paso te quedas, por poner un ejemplo, el Protocolo ante un presunto caso de acoso escolar presentado en un plantel tiene 27 numerales a atender, además cuidado con mal interpretar la acción porque las omisiones serán investigadas por el Órgano de Control Interno cuando involucren a un funcionario público.
De acuerdo con el protocolo preliminar las responsabilidades de la Subsecretaría de Educación Básica son el facilitar el cambio de escuela del alumno para reubicarlo derivando el problema a otra escuela y los de asuntos jurídicos son los que van a presentar denuncias ante la fiscalía cuando amerite el caso, una propuesta es que su función esté centrada en brindar acompañamiento durante el proceso.
El tiempo que establece el protocolo para informar de un hecho de esta naturaleza es durante la jornada escolar en la que se presentó el evento y hasta 72 horas para comunicar a las otras instancias relativas, tiempo insuficiente para conocer la situación que acontece, lo que se presenta es apenas un hecho, indagar, explorar causas y contexto familiar o social va a tardar más tiempo, por ello es algo que se debe revisar en los protocolos. La inmediatez hace que se juzgue por la apariencia.
Nuevos protocolos nos esperan, a partir de los hechos generados en el Colegio Cervantes en Torreón Coahuila se están creando nuevas indicaciones y protocolos para señalar que los alumnos deben resguardarse sin averiguar que sucede. Primero acontecen los hechos y después se hace todo un desplegado de lo que tenemos que hacer en las escuelas, aunque recordar que estos son fenómenos sociales y cada uno es único, por ello las generalizaciones no son oportunas. El nuevo hecho violento es probable que sea diferente a los demás y el protocolo establecido no sea acorde a el caso y se tenga que acudir a asesoría y establecer otro procedimiento.
Hay una tendencia social y mediática a la culpabilización de los docentes y directivos que están en entornos complejos, lo cual es difícil desentrañar esta descomposición del tejido social, es más fácil culpar a los cercanos, a las familias y a las escuelas.
Hay que analizar y cuestionar los protocolos debido a que han sido formulados por las áreas jurídicas y son inculpadores. Los docentes y directivos no son abogados, realizan múltiples funciones pedagógicas, de organización y administración y que ante una situación de estas son sentados en las sillas para enjuiciar su procedimiento. Los departamentos jurídicos de la SEJ con frecuencia tienen personal con poca sensibilidad para orientar y sus juicios aproximados dañan el proceso que debería salvaguardar la integridad de todos los involucrados. También la dignidad de los docentes se ve pisoteada cuando le acusan con señalamientos verbales y sin pruebas. Se han aplicado medidas cautelares sin mediar investigaciones serias que después se revierten con un disculpe usted.
Ante lo anterior es importante que en el proceso de democratización sindical y los nuevos aspirantes a estos cargos de representación recuerden su misión y función de defensa del magisterio, de proteger los derechos de los trabajadores, si alguien es culpable que se aplique la ley, pero que no se juzgue antes de tiempo, además que se fortalezcan los apoyos jurídicos cuando la escuela enfrenta un caso de estos.
Es necesario redoblar esfuerzos para proteger a los niños, niñas y adolescentes, es urgente que haya más garantías para su cuidado, frenar la descomposición social con otras oportunidades de desarrollo, con intervención oportuna, ya lo dice Frederick Douglas: “es más fácil construir niños fuertes que reparar hombres rotos”.
Nota; para la elaboración de este artículo se consulto el Protocolo Preliminar que se esta analizando en las capacitaciones del Programa Nacional de Convivencia Escolar en el Estado de Jalisco. En el sitio web del Programa está en el Protocolo para la Prevención, Detección y Actuación en caso de Abuso Sexual Infantil, Acoso Escolar y Maltrato en las Escuelas de Educación Básica.

*Doctora en Educación. Jefa de Sector de Educación Preescolar en la SEJ. grace-soto@supervisores.sej.gob.mx

Comentarios
  • Olimpia Maldonado
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    De acuerdo, debemos reforzar la presunción de inocencia de los compañeros y compañeras.
    En mi experiencia el departamento jurídico tuvo mucha sensibilidad y cercanía en los varios asuntos que se presentaron durante el tiempo que trabajé como supervisora.

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