Primero, segundo y tercero de secundaria: la caja negra en la historia escolar

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Solo en un lapso tan corto suceden cosas que marcan la larga vida de las personas, de 12 a 13 años hasta los 15 o 16 años chicos y chicas viven cambios vertiginosos en su cuerpo y en su persona y, en muchas ocasiones o tal vez nunca, las escuelas están preparadas para comprender primero y responder más adelante a dicha demanda socioeducativa. Con la finalidad de responder favorablemente ante todo ello. Es eso a lo que algunos especialistas le llaman adolescencias en nuestro medio y que, desde hace mucho, se le ve como un gran problema. Y es precisamente en este mismo segmento de edad (solo tres años de la vida) en el que los adolescentes asisten a la llamada escuela secundaria en nuestro país.
La escuela secundaria es el nivel educativo que tiene invertido su sistema educacional, inicia desde el diseño curricular oficial una lista interminable de materias o asignaturas con contenidos de estudio que muy poco le representan a los estudiantes de acuerdo a los cambios que viven y a las preguntas que se hacen y, lo más grave, es el dispositivo de atención pedagógica y de prácticas docentes por parte de muchos docentes. La secundaria se mueve bajo un esquema invertido, exige lo que no sirve y deja de lado lo que realmente interesa. El fracaso, la reprobación, el desinterés y el abandono a la escuela en este nivel son parte de los corolarios que se desprenden de un nivel educativo que viene siendo el más insensible de todo el sistema educativo nacional.
En nuestro país no existen especialistas en educación secundaria, todas los que se meten a estudiar o profundizar en el tema son aficionados, y los pocos hallazgos que se generan muy pronto pierden el valor de su vigencia. La secundaria es un nivel educativo difícil en donde lo que sucede en un corto plazo contribuye a desdibujar el valor formativo de lo mismo.
Hay muy pocas cosas que la escuela no está ofertando para comprender. Paradójicamente el currículo está centrado en los contenidos de estudio y en la práctica de los docentes, pero en ningún momento aparecen las necesidades formativas de los adolescentes.
Son tres años de historia que se convierten (debido a algunas circunstancias) en una eternidad, en nuestro país no tenemos especialistas en educación secundaria, los objetos ligados con dicho nivel educativo son sesgados para ser abordados por perspectivas distintas a las del complejo análisis institucional, ¿qué está pasando con las escuelas secundarias que cada vez ponen menos interés en entender las problemáticas de las y los jóvenes?, ¿de qué manera es posible pensar los graves problemas estructurales que ha acumulado dicho nivel educativo?, ¿cómo es posible pensar en una solución a mediano plazo que sirva para darnos certezas de pensar en una mejor oferta formativa y en una mejor gestión que coloque en el centro las necesidades formativas de niñas y niños adolescentes?
Primero, segundo y tercero, adolescentes de 12, 13, 14 y hasta 15 años, ¿cómo mejorar la oferta educativa, quién se podrá encargar de darles certeza y seguridad a los chicos a partir de saber que se están formando?
Educar a los adolescentes de ahora es una de las asignaturas más difíciles del sistema y que el propio sistema deberá de aprobar.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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