Presupuesto y auditoría

 en Graciela Soto

Graciela Soto Martínez*

En el ámbito nacional como estatal es necesario revisar el ejercicio presupuestal y sus implicaciones. Octubre, el mes en que se trabaja para planear el Presupuesto de Egresos del siguiente año, el 2020 ha mostrado crisis en lo económico, emocional, en la salud, ahora viene el reto de ir planeando el 2021, con la esperanza de que sea mejor que el presente. La escuela y la educación han sido utilizados históricamente con fines políticos, desvío del presupuesto para campañas o beneficiando con contratos a grupos, además personas al frente que no conocen la dinámica educativa, amén de un recurso que llega tarde, no es fácil, se requiere decisión, sensibilidad social y preparación profesional para defender el espacio público.
El proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2021 propone destinar a La Escuela es Nuestra 12 mil 280 millones de pesos, es decir, un aumento de 5 mil millones de pesos comparado con lo ejercido este año y el propone incrementar de 30 mil 475 a 31 mil 936 millones de pesos los recursos para las becas de alumnos de prescolar, primaria y secundaria. (En https://www.jornada.com.mx/2020/09/14/politica/007n1pol). Éstos dos programas llevan poco tiempo de operación por lo que aún no se cuenta con datos duros, para medir los impactos en el resultado de los aprendizajes de los alumnos, esto se dificulta con el contexto de la pandemia, se requieren análisis objetivos y precisos para valorar la transformación en la calidad de la educación. Sin embargo, en el proyecto de presupuesto del Ramo 11 de educación básica desaparecen al menos 13 programas, de los cuales seis eran sujetos a reglas de operación con fondos por más de 6 mil 500 millones de pesos en 2020. Entre ellos, el de Escuelas de Tiempo Completo, así como el de convivencia escolar entre muchos otros.
Antes que desaparecer o crear programas que requieren recursos económicos se tienen que auditar las cuentas ejercidas, se habla de mal manejo de los fondos, de una caja chica y se da “machetazo a caballo de espadas”, como lo dice un dicho popular para indicar que se corta el financiamiento con la promesa de nuevos programas que lleguen de forma directa al beneficiario.
Existe preocupación por el presupuesto de egresos en la afectación a los programas que pueden ser eliminados al no destinarles recursos, son nuevamente los legisladores los que marcan otro rumbo, la base docente y directiva se queda como un espectador que se queja, pero que poco se manifiesta en el lugar adecuado. Concentrados en la tarea de educar se descuida participar en estos temas políticos y no somos escuchados a la hora de planear decisiones trascendentales. Tantas consultas y diagnósticos de mejora de las escuelas y de la educación que no se ven reflejados en la práctica, asemejan ejercicios de simulación.
Es tiempo para defender el presupuesto, programas como el Escuelas de Tiempo Completo han atravesado por diferentes problemáticas, entre ellas contratos cortos y falta de pago al personal que labora en la extensión de la jornada, diferentes maneras de administrar los recursos para alimentos, liberación tardía de recursos para este fin. Este programa pionero en ampliar el horario para atención de los niños de las madres y padres trabajadoras reconoce el cambio en la sociedad, se esperaba ampliación para que en más lugares se brindara el servicio. Los niños necesitan de este espacio y no ser mandados a la calle o con familiares mientras sus padres trabajan. Hay que poner primero a los niños, pero parece que se les olvidan a los hacedores del presupuesto y del discurso. Ha sido admirable el trabajo que realizó el personal en estas escuelas, sin pago por meses, más que desaparecerlo se requiere auditaría y mejorar los servicios.
Programas como el de “La escuela es Nuestra” empezaron a implementarse desde el ciclo 2019-2020 entregando directamente el dinero a los padres, permitiendo que éstos decidan las mejoras a la infraestructura escolar, en una desafortunada experiencia que tuvimos conocimiento en una comunidad, los padres ejercieron de manera unilateral este recurso, haciendo a un lado a las autoridades de la escuela, lo hacen con su visión y conocimiento, se analizó que hay que trabajar antes en formar alianzas y equipo, con diálogo y respeto, lo que los padres quieren construir no es lo mismo que los docentes necesitan. La escuela con carencias y algunos padres se enfocan en que se hagan festejos en navidad, día del niño y día de la madre. Fueron muy pocas escuelas las que se seleccionaron a nivel federal, sin embargo, habrá que analizar la estructura de los comités, los planes de trabajo, las necesidades de la escuela y la cantidad del recurso asignado, así como la forma en que se emplea este apoyo, también es necesario auditar el uso del recurso. Ni los padres, ni los maestros son ingenieros o arquitectos y están limitados por sus otras tareas y funciones.
Cada año en las escuelas se elabora un listado de necesidades que se hace llegar a la Asociación de Padres de Familia para acordar su atención, a partir de ello se fija una cooperación para materiales didácticos y mantenimiento. La Secretaría de Educación en voz de sus funcionarios conoce esta situación, gracias a esto se mantiene una escuela funcional que requiere reparaciones, que tienen que comprar escobas y trapeadores, así como artículos de limpieza que ahora son básicos. Sin embargo, existe cierta hipocresía en las posturas, es un si que se requieren las aportaciones y es un no al señalar sanciones si existen denuncias de los padres de familia, por ello el llamado es que sean honestos y, si no se permite, que le entreguen a la escuela los recursos suficientes.
Por otra parte, la columna vertebral y apuesta de este gobierno son las becas, un gran aliento para quien las recibe, se generan estímulos para que las familias y los jóvenes sientan ese apoyo gubernamental, sin embargo, es necesario analizar que está sucediendo con las mismas, estudiar las variables en relación a formación de los estudiantes, utilización de los recursos, impacto en el beneficio social, ya que si no sucede será un dinero del fondo perdido.
Una auditoría es la evaluación del dinero, auditar es conocer que ha pasado con los recursos, como se ejercieron y aprender de la manera en que se realizó el gasto para optimizarlo. Si, a la auditoría de los programas pasados y presentes que son derivados del gasto público, no como caza de brujas que pudiera darse dentro del revanchismo y la memoria política de los gobernantes que han defraudado la confianza que el pueblo les entregó, esto debe ser parte de la rendición de cuentas.
Como lo menciona Quino en Mafalda: a fuerza de ahorrar en educación nos hemos vuelto ricos en ignorancia.

*Doctora en Educación. Jefa de Sector de Educación Preescolar en la SEJ. grace-soto@supervisores.sej.gob.mx

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