Preparándonos para el regreso a las escuelas

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Al parecer al gobierno federal y a los estados no les va a quedar de otra, las escuelas abrirán antes de que se termine el ciclo escolar 2020-2021, la razón principal es porque la mayoría de entidades federativas del país ya están en semáforo verde (un verde demasiado artificial, negociado y consensuado con grupos empresariales y un SNTE que terminará por sumarse a las decisiones que tome la SEP).
El cierre de escuelas (hace un año) fue la prioridad del gobierno para detener o prevenir los contagios del Covid-19 y, además, porque se pensaba en un cierre corto, de unos días o semanas; 12 meses después es casi insostenible esa postura porque ya se abrieron casi todas las actividades (restaurantes, antros, estadios, teatros, mercados, museos, salones de fiestas, templos, etcétera).
La vacunación prevista a trabajadores de la educación después que se termine de vacunar a los adultos mayores es otro de los elementos para poder abrir las escuelas, por lo tanto, el regreso está más pintado que nunca, aquí la pregunta que ha estado presente y que las autoridades no han podido responder es, ¿están preparadas las escuelas, los docentes, estudiantes, padres de familia y las propias autoridades para regresar a trabajar con normalidad y los apoyos necesarios?, la respuesta que todos creemos es que no hay condiciones materiales, de organización y demás, amén de los protocolos sanitarios.
También es cierto que las escuelas no pueden estar cerradas por siempre, las propuestas de los modelos híbridos y la reapertura paulatina es lo más viable, además de no manejar soluciones colectivas y generalizadas, de seguro hay escuelas que por la cantidad de estudiantes y las características de la comunidad nunca debieron haber cerrado y, debido a ello debieran estar abiertas, pero, al parecer ese afán de ver a todas las escuelas por igual le ha dado al traste a todo el sistema educativo.
Los más interesados en que se regrese a clases normales son los padres de familia y los estudiantes, unos para aliviar sus tiempos y espacios y poder hacer más cosas, y los otros por la necesidad de socializar y respirar ambientes más allá de las 4 paredes de sus casas, las tablet, las computadoras, los teléfonos inteligentes, la televisión y demás.
Lo cierto es que se tendrán que valorar todas las implicaciones de si la escuela debe continuar cerrada o poder abrirla, ya que si sólo se siguen los protocolos planteados por las propias autoridades educativas y de salud y, cuyas recomendaciones y protocolos son realmente pura burocracia y ocurrencias, entonces llegaremos a la conclusión de que no había razones para mantenerlas cerradas por más de 365 días porque resulta absurdo abrir estadios y antros y no permitir que los centros escolares estén abiertos.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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