Pisa para qué

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Al margen de los intereses que persiguen los organizadores de la Prueba Pisa y de todos los debates que genera para bien o para mal, en estos días volvió a aparecer la polarización de opiniones entre los que le inteligen al tema educativo, los que no tanto y aquellos que se meten a los debates como si ello fuera un hobbie.
Lo cierto, y debido a lo titubeante de las autoridades educativas mexicanas de si seguían o no participando en la Prueba, desataron opiniones apocalípticas de personajes y agrupaciones inconformes (aprovechando el contexto electoral), lo cual propició una corrección casi inmediata de la SEP, aunque haberse negado a participar y a pesar de la crítica, tal negación habría pasado a segundo término con el paso de los días si no hubiese sucedido el lamentable accidente de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México la noche de ayer, no por algo somos inmediatistas y una tragedia hace que todo lo cotidiano deje de interesar como Pisa o el Covid-19.
Pero, realmente qué le ha aportado al magisterio la Prueba Pisa, podría asegurar que muy poco, más allá de pegarle en la autoestima y estarle insistiendo que tienen el peor sistema educativo de la región por sus malos resultados, Pisa en realidad no ha logrado impactar culturalmente en las prácticas y los haceres docentes debido, por lo menos, a cuatro posibles razones:

• Los maestros y maestras saben que sus estudiantes son evaluados, incluso les avisan y muy pocos los preparan para contestar ese tipo de exámenes, una de las dificultades es que los estudiantes mexicanos tienen problemas para contestar lo se les pregunta en la Prueba debido a sus niveles de comprensión lectora.
• No se ha entendido del todo la esencia de las Prueba Pisa, por años la cultura de la evaluación en México es utilizada para hacer a un lado a los que menos habilidades intelectuales tienen para (entre otras cosas) pasar al siguiente grado escolar, ingresar al bachillerato, a la universidad o, como es el caso de la SEP, ingresar al servicio profesional docente o promoverse a un puesto directivo.
• Poco se hace con los resultados de las Pruebas, muchos docentes (incluso) nunca se enteran de cómo quedaron ubicados sus alumnos (además poco les importa porque ya no están con ellos debido a que dejaron la secundaria para pasar al bachillerato o desertar de la escuela para siempre).
• Al parecer tampoco les interesa a las autoridades educativas debido a que las políticas educativas carecen de seguimiento, congruencia y sistematización, nadie puede negar que en los últimos 10 años hemos ido de un lado al otro con las propuestas educativas y los resultados en las Pruebas no son mejores, es cierto que hay más transparencia, pero no hay evidencias que se haya trabajado en el sentido de la mejora y, si las hubo, nadie informa de cómo se ha mejorado.

Pero, más allá de si seguimos participando de la misma manera en las evaluaciones de Pisa para seguir apareciendo en los último lugares de la tabla, sería ideal un proyecto más integral (ya bien sea éste o cualquier otro) que involucre a docentes y demás personal educativo, incluyendo autoridades, agrupaciones pública y privadas e incluso al SNTE y se trabaje en lo que estamos bien y en lo que estamos mal, de otra manera es hacernos tarugos unos y otros, pero en fin, es sólo una idea para ir desenmarañando este punto complejo e incomprensible que representa la evaluación educativa.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

  • Lorena
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    Excelente articulo. Así es, PISA no ha abonado al magisterio en nada. Sólo perversidad y un gran desánimo en las consciencias magisteriales. Tendríamos que diseñar pruebas muy diferentes no para medir como, certificar ni dictaminar a alumnos que en trasfondo se va “por la cabeza del maestro” Deberiamos buscar la evolución de los procesos ” a niveles de investigación educativa” y evaluar como lo argumenta Boaventura de Santos: A través de la idiosincracia cultural y la justicia cognitiva, entre otros,abrazo mi querido Jaime.

    • revistaeducarnos
      Responder

      Un principio de los procesos de análisis de las prácticas educativas, administrativas, políticas, etcétera, es que una acción sin intención de mejora no sirve para nada…

      Saludos Lorena

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