Otra lectura de PISA 2025
Rubén Zatarain Mendoza*
Con la tormenta mediática amainada y la necesidad de una lectura más objetiva y pausada de los resultados de PISA 2025, el tema convoca a la continuidad del análisis.
Los educadores públicos, los educadores de colegios, los militantes de la derecha y la ambigua neutralidad, los militantes de la izquierda y el propio autosabotaje, el poder político y el no poder educativo, los educadores de la CNTE y el SNTE, los lectores profundos, los lectores por encimita, la necesaria lectura y el distanciamiento necesario del riesgo de subjetividad.
Tal parece que estas experiencias evaluativas en las que participamos de nuevo y recientemente no se realizan con un control de calidad desde el momento de la selección de la muestra.
Muestra, por cierto, de representatividad estadística cuestionable y cuyos resultados no deben generalizarse como muestra lapidaria de un sistema educativo nacional o de un proyecto de transformación curricular como es la propuesta de planes y programas de estudio 2022 en el marco de la Nueva Escuela Mexicana.
El ranking histórico de México en el concierto de los países de la OCDE ha sido salir en los últimos lugares en la prueba referida. Evaluaciones internas y externas son coincidentes en la prevalencia de un problema de calidad.
Asociaciones como el IMCO, Mexicanos Primero o partidos políticos como el PAN, PRI, Somos o MC parecen solazarse con los resultados adversos. Qué riesgo de hacer una lectura sesgada de los resultados con fines de crítica o como arma política para buscar culpables y autolegitimarse como opción diferente. Qué riesgo que, aun sin desglosar la información, haya por ahí un gobernador triunfalista que, en razón de algunos garbanzos de libra que participan en eventos internacionales de matemáticas y obtienen medallas, dice que su sistema educativo es el mejor posicionado en el país. Si el tema son los resultados de PISA 2025 y la unidad de análisis es el país, cabría separar los entes o delimitar el objeto sociológico (E. Durkheim) o el objeto evaluativo (institución, alumno, profesor, programa) desde un enfoque, aquí sí, de modelo como el CIPP (contextos, insumos, procesos y productos) desde la visión de autores como Stufflebeam, por ejemplo.
No estaba descabellada la idea de dejar de participar en esta experiencia de evaluación de resultados cuando las variables de contexto, insumos, procesos y resultados son tan diversas como lo es la geografía cultural y cognitiva de nuestro país.
¡Qué lástima! Como dice el poema de León Felipe, camino que haya transitado el amparo obtenido (para evaluarnos a fortiori) por el organismo civil llamado “Educación con rumbo”, del cual a ras de aula los educadores no sabemos nada, pero suena a recurso legaloide de oscuro origen, como se estilaba en el pasado inmediato.
Total, participamos en la prueba PISA 2025 con una muestra de 7843 estudiantes y 297 escuelas públicas y privadas de educación secundaria y educación media superior. Unos resultados, una humillación a los ojos tendenciosos, aunque tenemos educandos muy resilientes, según afirma Andreas Schleicher, Director de Educación y Competencias de la OCDE.
No nos fue bien y eso era lo esperado porque los buenos resultados en el ámbito pedagógico no se logran con solo desearlos. 388 puntos promedio en Matemáticas, 408 puntos en lectura y 414 puntos en ciencias. Todos abajo de la media de los países participantes.
“Nuestra” lectura de la realidad es que el 70% de los evaluados están debajo del nivel mínimo en matemáticas y alrededor del 50% de los participantes están debajo del nivel mínimo en lectura y competencias científicas.
No es bueno medir fuerzas con los fuertes. Ahí, por ejemplo, los resultados en los mundiales de fútbol, olimpiadas o, más seriamente, el nivel de desarrollo de nuestra ciencia y tecnología. Más en serio, la democracia en pañales, sensible a la violencia digital y de IA que producen el tipo de gobernantes que nos mercamos o se imponen en cada carísimo proceso electoral. V. Gr. Fox, Calderón, Peña Nieto; o algunos gobernadores, diputados, senadores posan traseros en estadios mundialistas de fútbol; tristes ladronzuelos de sueños actorales sin la mínima competencia para gestionar las áreas importantes del desarrollo de sus entidades federativas o municipios.
La agenda de cambio nacional, estatal y municipal es bastante extensa y, mientras orates y fenicios mercaderes del agua y el cambio de uso de suelo, fraccionadores de cielos y alturas con afanes de enriquecimiento personal están enquistados detrás de sus trajecitos y simulan capacidad de gobernanza, el pronóstico no está a favor de la mejora.
Si le vamos a dar objetividad y credibilidad a los resultados obtenidos, hay muchos actores implicados y muchos niveles de intervención.
Releamos los datos, las tendencias, el instrumento y prudentemente obtengamos conclusiones. Los evaluados ya no están donde mismo y la generalización en la ciencia social es insostenible.
Hace falta trecho por transitar y trabajo sistémico y coordinado en varios niveles.
Hay una especie de pensamiento mágico ingenuo característico en los sujetos que confunden deseos con posibilidades objetivas.
En todo caso, saquemos jugo a la experiencia evaluativa y tomemos con prudencia algunas lecciones.
Gasto público en educación, gasto promedio por alumno, salud laboral y mental del profesorado; perfil sociocultural de hogares y extracción socioeconómica del alumnado, estructura sindical y de corrupción oficial en los sistemas estatales y nacional de educación, competencias de los gobernantes y selección de los mandos medios y altos, consumo vitamínico y proteico de niños, niñas y adolescentes, trayectos formativos en los niveles, empleo, desempleo de madres y padres de familia, uso de pantallas y dispositivos digitales, etcétera, serían variables mínimas para una lectura comprensiva de lo que puede estar ocurriendo.
Cerremos la disertación con 6 puntos:
• Revolver política con pedagogía y resultados evaluativos con lecturas por encima y opiniones apresuradas no abona al debate serio que toda experiencia evaluativa puede propiciar.
• Como el mito de la caverna que refiere Platón en su libro VII de la República, por mucha evaluación científica y objetiva que se quiera sustentar para conocer la calidad del aprendizaje real o, más aún, llegar a comprender el desarrollo cognitivo y la inteligencia de los adolescentes de 15 años, un instrumento estandarizado con sus alcances, sólo permite percibir apenas algunas sombras de la rica realidad contextual en la que devienen los proyectos institucionales y los muchos factores explicativos que pueden permitir la comprensión de un nivel de dominio, competencia o habilidad.
• Evocar información, asociar conocimientos para responder una pregunta no es muestra suficiente para concluir nivel de desempeño de los participantes, autoflagelarse y cuestionar eficiencia de sistemas y estructuras. Howard Gardner, en su propuesta de inteligencias múltiples, advierte en el sentido de que el sujeto que aprende tiene por lo menos alguno de los 8 tipos de inteligencia que describe. En su libro “Estructuras de la mente” (1983) fue enfático al afirmar que la inteligencia no es una capacidad única que se pueda reducir a un número.
• La larga tradición de medir inteligencia (desde Binet y Simon, 1905) a través de tests y pruebas estandarizadas nos ha hecho pensar que es posible medir capacidades cognitivas a través de la competencia del evaluado para resolver problemas matemáticos, habilidad lectora, utilización del lenguaje y usar el razonamiento lógico.
• Las niñas, niños y adolescentes en condición de evaluados a través de una prueba no reducen su valor por la cantidad de ítems acertados. Cada uno de ellos (as) es portador de historias complejas de sobrevivencia y resiliencia que jamás podrán ser captadas por una prueba. Son portadores de saberes y experiencias de calle y hogares privados socioculturalmente, característicos de los entornos de la sociedad mexicana que, como otros países, tienen una cultura y una forma particular de procesar la formación e información.
• Sujetos de 15 años con distintas historias de escolaridad de tercero de secundaria o primer grado de educación media superior. Sobrevivientes ya de algunos rituales escolares y portadores de los déficits socioeconómicos de una sociedad que legitima la exclusión de cien rostros, aquellos que la pandemia acentuó y que en algunos casos sigue marcando su potencial de aprendizaje real. Sujetos evaluados por PISA por asignación no voluntaria y ante los distractores propios de su edad. Las culturas juveniles lejanas a la rendición de cuentas en materia de apropiación de saberes.
PISA 2025, la lectura necesaria que el ciudadano mexicano crítico ha de hacer, el insumo para considerar en el diagnóstico y la lectura de la realidad en esta semana de Consejo Técnico, donde hay que planear e implementar acciones, donde hay que asesorar y acompañar la construcción de documentos como el Programa de Mejora Continua y el Programa Analítico.
*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com
La urgente necesidad de descolonizar – nos de las pruebas estandarizadas que desdeña los saberes desde cada territorio, urgente la acción en atención de las necesidades educativas y hacer frente a las brechas generadas por la desigual situación económica – social – cultural de alumnas y alumnos, vale la pena colocarse desde otra mirada y preguntarnos a la luz del pensamiento crítico: ¿Qué capacidades, habilidades utilizamos para comprender el mundo? Y ¿Porqué algunas de ellas reciben más reconocimiento social que otras? ¿Quién determina lo que debemos de aprender y cómo medir lo que se concibe como materias fundamentales en la escuela? ¿Será que el modelo neoliberal favorece la meritocracia? ¿Porqué condicionamos ciertos conocimientos, habilidades y destrezas como las fundamentales? ¿Porqué no logramos descolonizarnos de los saberes válidos?