Nos han dado una lección de humanismo

 en Verónica Vázquez

Verónica Vázquez Escalante*

En el mundo entero hemos sido testigo de un gran acontecimiento y, me refiero específicamente a la labor humanitaria que se llevó a cabo para rescatar a los 12 niños que quedaron atrapados junto con su entrenador de futbol allá en Tailandia. Incluso por colaborar, un buzo perdió la vida en el intento de llegar al espacio tan alejado al que se habían internado.
Las noticias por periódico, TV e internet, dejan ver claramente lo sinuoso del camino para localizarlos. Hasta donde se ha informado, fue una de las madres de familia la que reportó la aparente desaparición de los niños y lo impactante es que de inmediato las autoridades empezaron a investigar y buscar, sin dejar pasar tiempo o esperar 48 horas para ver qué decisión tomar; así, en cuanto inició la búsqueda, encontraron las bicicletas en un campo y desplegaron cerca de un millar de soldados para iniciar las tareas de rescate.
Dicen que las comparaciones son odiosas, pero es inevitable hacerlas ya que, pensar en 43 desaparecidos de Guerrero, 3 de Jalisco y ni para qué seguir. Relacionar que justamente cuando se da la exitosa noticia al mundo de que esos niños y el entrenador salen sanos y salvos de las cuevas porque hubo mucha ayuda humanitaria, apoyos económicos, gente de diversos países incondicionalmente decididos a hacer lo que fuese necesario para rescatarlos, aquí en México, específicamente en Tamaulipas, Monterrey y Jalisco, se dan las tremendas noticias de balaceras, asesinatos y confusión en eventos infantiles y tiendas departamentales en contra de sujetos que desgraciadamente entre la confusión, pierden la vida inocentes, soldados y policías.
En días anteriores recibimos las noticias sobre la muerte hasta de bomberos porque hubo explosiones en Tultepec, estado de México por un problema que está latente desde hace más de cuatro décadas. En 2010 también hubo un rescate fantástico de mineros en Chile cuando en Coahuila, murieron más de 60 trabajadores.
El panorama es variado, también se sabe que la guerra no termina en Nicaragua y así se puede ir por todas partes encontrando problemas, desgastes emocionales en países enteros.
Colaborar con la misma sociedad para reconstruirla y la responsabilidad la tenemos todos. Los maestros, los padres de familia, los valores que se deben vivir en todos lados, no solamente en algunos espacios. Pero es un trabajo de constancia, de tiempo completo, de humanizarnos no deshumanizarnos. No hay que olvidar nunca que la vida tiene varias leyes y una de ellas (tal vez la que menos tomamos en cuenta), es saber que lo que se siembra, se cosecha.

*Doctora en Ciencias de la Educación. Profesora de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 145 Zapopan. veve30@hotmail.com

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