Normalismo, pandemia y represión en Michoacán

 en Invitados

Magdalena Isela González Báez*

Ante el fracaso de las políticas neoliberales aplicadas en América latina, la Educación y por tanto la Formación de docentes pasa por uno de los momentos más lamentables, ha sido el período más equívoco y resultó ser un grave fracaso en la historia de la Educación en México.
Los peores errores han sido: la visión mercantilista con criterios de calidad, evaluación y eficiencia promovidos por la tecnocracia; el enfoque técnico instrumental y la despedagogización en la formación docente que atiende al ideario empresarial, culpando a los maestros de todos los males de la educación, una política educativa ajena al ideario social. Reforma diseñada e implantada sin la participación de los actores principales, los maestros. En México esta política creo un profundo conflicto nacional y en algunos Estados como Michoacán, Oaxaca, Guerrero y Chiapas afiliados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
En Michoacán, durante la última reforma educativa se emprendieron grandes luchas de resistencia contra esas reformas, ejerciéndose sobre el magisterio una violencia mediática a través de un discurso político que desprestigió esta profesión, se tuvieron graves enfrentamiento policiacos contra el magisterio y se criminalizó la movilización estudiantil, sobre todo a los normalistas rurales: teniendo los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero (2014), muertos en Nochixtlán, Oaxaca (2016) y agresiones con armas de fuego a estudiantes de la primera Escuela Normal Rural de México de Tiripetio (2016).
A pesar de que en México tenemos un gobierno progresista (2018-2024) que se deslinda de las políticas neoliberales en al ámbito educativo, se mantiene una confrontación con algunos gobernadores con posiciones derechistas como el michoacano Silvano Aureoles Conejo. Con una actitud retadora y desafiante al proyecto de la 4Transformación impulsado por AMLO, este personaje añora regresar a las posiciones conservadoras y autoritarias, negando cualquier posibilidad de desarrollar iniciativas sociales, culturales y naturalmente educativas que propicien la transformación del país desde una mirada democrática.
Como es el caso de la propuesta curricular que se diseñó (2016) para darle sentido al normalismo rural con las necesidades del siglo XXI, es esta iniciativa han participado investigadores y expertos en currículo del país (UNAM, COLEGIO DE MÉXICO, UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA, CINVESAV, CESDER PUEBLA), Normales del país, un equipo de docentes y alumnos de la Escuela Normal Rural de Tiripetio; la cual fue aprobada por la autoridades educativas federales causando una contrariedad con las del Estado y los maestros conservadores de dicha institución, situación que ha derivado en un conflicto laboral, que más adelante se describirá.
Los últimos acontecimientos que se han dado en Michoacán son un claro ejemplo de un gobierno represor y autoritario. Ya que a pesar de la pandemia declarada en marzo del año en curso, que amenaza la vida de la humanidad, en la entidad desde el día 20 de abril del presente año, el gobernador emite un decreto de aislamiento obligatorio.
Haciendo caso a esta emergencia sanitaria las escuelas del estado suspendieron todas las actividades a partir del 23 de marzo y así evitar los contagios y salvaguardar la vida.
Aprovechando el aislamiento, las autoridades educativas del nivel superior por el contrario, se dieron prisa a emitir las convocatoria de nuevo ingreso 2020-2021 reduciendo considerablemente la matrícula. Situación que provocó que los estudiantes de la Organización de Normales Oficiales del Estado de Michoacán (ONOEM) se movilizaran dejando un saldo de 2 estudiantes encarcelados (mayo 2020), 12 expulsados, la destitución de 3 directivos y cese de 5 docentes de la Escuela Normal Rural “Vasco de Quiroga” de Tiripetio, Michoacán, acusando a estos de provocar estas acciones, situación que es falsa.
Es importante destacar que la Escuela Normal Rural “Vasco de Quiroga” es la primera de México y (a decir de algunos historiadores) de América Latina, cuyos orígenes se remontan a la época postrevolucionaria (1922), fundada por José Vasconcelos, Secretario de Educación pública durante el gobierno de Álvaro Obregón. En un contexto de polarización entre los sectores revolucionarios y reaccionarios como el clero. Estas escuelas fueron reflejando un modelo pedagógico el de la Escuela rural mexicana, convirtiéndose más tarde movimiento más importante en la historia de la Educación en México que sentó las bases de una educación pública y popular.
Las Normales rurales se originan con las escuelas Normales regionales y las escuelas centrales agrícolas que se construyeron a principios de los años veinte. Las Normales regionales debían formar maestros que en breve tiempo estuvieran capacitados para enseñar a leer y a escribir, e introducirían nuevas técnicas de agricultura. Las centrales agrícolas se formaron durante la administración de Plutarco Elías Calles como un proyecto que, con moderna maquinaria y una organización cooperativista, debía mejorar la producción del agro mexicano. Surgen como una forma de hacer justicia a los sectores más desprotegidos: los indígenas, campesinos y obreros protagonistas de la Revolución mexicana de 1910.
Esta histórica institución es una de las 16 Normales rurales que aún sobreviven, su funcionamiento es internado de varones desde 1969. Hoy cuenta con una población de 500 estudiantes. Estas escuelas resisten desde 1945, época que se estandarizó el currículum con Normales urbanas perdiendo su esencia e iniciando un declive en la formación con la que nacieron en pleno período posrevolucionario.
Plantones, huelgas, bloqueos de carreteras y vías del tren se convierten en 7 décadas de sobrevivencia para exigir el pago de sus becas alimenticias, apoyos económicos para infraestructura educativa y mejorar sus condiciones de vida, considerada, a decir de muchos estudiantes.
Por tanto, creemos oportuno y necesario la construcción de un plan de estudios propio a las Normales rurales del país, que recupere su espíritu con que nacieron la vinculación escuela–comunidad.
Esta apuesta de transformación, detona el conflicto con las fuerzas conservadoras al interior de la escuela con docentes que buscan conservar sus privilegios personales y principalmente con las autoridades educativas del Estado que por todos los medios buscan poner obstáculos a las propuestas de la 4Transformación.
Llegó la pandemia y el aislamiento social un propicio escenario para las autoridades educativas de Michoacán para debilitar la resistencia. Los estudiantes regresaron a sus hogares en comunidades rurales y dispersas y dificultades de comunicación. Las fuerzas represivas libres para operar distorsionan la organización estudiantil y dan el golpe, para parar la propuesta curricular alternativa de la Normal de Tiripetio.
Los 8 maestros que hemos sido cesados el 15 de mayo, (por cierto el Día del Maestro), somos parte del equipo de docentes que diseñamos una propuesta curricular alternativa a la mal llamada reforma educativa de Peña Nieto.
Desde ese escenario de cambio que vivimos, consideramos emergente construir un nuevo modelo de formación de docentes en el marco de la Nueva Escuela Mexicana del gobierno federal actual 4Tranformación. Desde ahí este nuevo plan de estudios, presentado y autorizado como “piloto” por la DGESPE . La cual se puso en práctica en el ciclo escolar 2018-2019, dentro de sus fundamentos plantea retomar la identidad del normalista rural como educadores que reconozcan la realidad de las comunidades indígenas y campesinas, que fortalezca y desarrollen las capacidades de los niños y niñas, así como sus comunidades para habitar el mundo en condiciones de dignidad; recuperamos la pedagogía, la filosofía, la epistemología, la investigación que contribuyan a una formación crítica reflexiva para lo que fueron creadas estas instituciones y que la sociedad actual necesita.
La crisis actual indica que es urgente definir un nuevo ciclo en la política educativa en el estado de Michoacán con base en el respeto, el consenso, el diálogo, la justicia social y laboral, así como saber pedagógico que impulse de manera inequívoca las prácticas educativas y la formación de los docentes que necesitamos y merecen los jóvenes, niños y la sociedad michoacana para vivir en dignidad.
La historia de las Normales rurales está dándose y es necesario profundizar, recuperando el legado pedagógico de la Escuela Rural Mexicana y la voluntad y fortaleza de estudiantes, educadores, educadoras, autoridades educativas, investigadores y ciudadanos comprometidos por una educación con pertinencia cultural a cada contexto educativo.

*Doctora en Pedagogía crítica y educación popular. Docente de la Escuela Normal Rural “Vasco de Quiroga” de Michoacán. isela_gbaez@hotmail.com

  • Paula González Cruz
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    En la oscuridad de las antiguas políticas educativas de gobiernos represores, está viva la luz del Normalismo Mexicano. Con vertientes distintas, por espacios opuestos entre lo rural y lo urbano, pero con el enfoque de una educación gratuita para el pueblo, que luche contra la ignorancia y el capitalismo pueril que empobrece las mentes y minimiza al ser humano. Por la autonomía del Normalismo Mexicano. Adelante!

  • Juan Manuel Rendón Esparza
    Responder

    ¡Basta de reprimir a los estudiantes normalistas y a directivos y maestros de la Normal Rural Vasco de Quiroga. Toda nuestra solidaridad con esta ilustre institución y con su comunidad!

  • Responder

    Me gustaría conocer el el Proyecto Curricular alternativo

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