No es un día cualquiera

 en Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

Aun cuando para los criminales organizados e individuales, además de los políticos, el día de la mujer cada 8 de marzo y el paro de labores al que convocan varias organizaciones para el lunes 9 de marzo de 2020 podría considerarse como “business as usual”, en realidad para buena parte de la población se trata de fechas especiales. A diferencia de años anteriores, en que se conmemora el día de la mujer sin hacer esfuerzo alguno por aclarar que no se trata de una fecha festiva, sino de una ocasión para reflexionar acerca de la permanencia de profundas desigualdades de género en nuestras sociedades del siglo XXI, hay signos de que diferentes esfuerzos apuntan a hacer notar que la presencia y la ausencia de las mujeres tienen impactos profundos.
Se han generado mensajes para convocar al paro, originalmente para hacer visible la violencia contra las mujeres y lo que implica que no participen en sus labores cotidianas; en el concierto de las (desconcertadas) voces circundantes se han añadido opiniones a favor y en contra. Que si las mujeres participan en el paro y no asisten a sus empleos, están traicionando a un gobierno que tanto hace para cambiar la realidad (aunque no sea notable ni en el estado de ánimo ni en las estadísticas, oficiales o no); que si asisten a sus empleos y no detienen sus actividades ese día traicionan a la mitad de la población del país. Que es oportunismo de quienes convocan; que es oportunismo de quienes se oponen.
Los mensajes a favor y en contra del paro del 9 de marzo para manifestarse en contra de la violencia contra las mujeres han sido múltiples y desde distintas perspectivas. Para algunos, hay que participar en el paro y hacer notar otros problemas: que la cantidad de hombres víctimas de violencia es mayor, que la violencia de género es también de generación, que se trata de promover a un nuevo o a un viejo político y su partido, que quienes proponen no tienen autoridad moral porque sostienen otras formas de violencia contra las criaturas en el vientre de su madre, que quienes se oponen lo hacen porque eso de ser machistas o feministas es algo que no va con sus creencias en cuanto al amor (sospecho que más romántico que real).
Por una parte es bueno saber que el tema ha entrado en la agenda pública, aunque a veces únicamente en las charlas familiares o de amigos. No necesariamente en la agenda para el diseño de políticas públicas que logren atenuar la violencia contra las mujeres, o las diferencias entre hombres y mujeres en la realidad cotidiana de nuestra sociedad (en términos de oportunidades de acción en la vida pública, empresarial, seguridad social, espacios urbanos, entre otros). Puede decirse que ha generado una importante oportunidad de aprendizaje y de discusión en el ágora: aprender acerca de distintas perspectivas y cómo se percibe (o no) la diferencia entre hombres y mujeres y la violencia de que son objeto.
Por otra parte, esta misma ebullición de perspectivas parecería diluir el tema principal del paro. Ha habido propuestas de que se convierta TAMBIÉN en ocasión para manifestarse por otros problemas de urgente solución. Como si fuera canasta de la compra, parece que la convocatoria termina por saturarse y el mensaje (o mercancía principal) acaba por relativizarse y pasar al fondo de los problemas que surgen y urgen. Parecería que, dada las fechas, la oportunidad, que en otras ocasiones se había desaprovechado, se enriquece gracias a que las primeras respuestas y reacciones convocaron a actores individuales y colectivos.
Lo que falta por saber es si las autoridades encargadas de diseñar y aplicar políticas públicas para reducir la violencia de género estarán a la altura y generarán cambios reales que logren encauzar la visibilización promovida por la marcha en una reducción real del problema. Es una oportunidad colectiva de aprendizaje. Lo que deberemos preguntarnos es en qué grado y qué exactamente habremos aprendido que pueda hacernos pensar que la sociedad será otra (más segura y más sabia) a partir del 10 de marzo del 2020.

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología del CUCSH de la UdeG. rmoranq@gmail.com

  • Graciela Serrano
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    Felicidades Rodo muy acertado tu escrito gracias!

  • Bertha Alicia
    Responder

    Ojalá tomemos conciencia de que lo que México necesita es educación para poder discernir con sabiduría pues es la ignorancia la que permite que la población sea manipulada para beneficio de gente sin escrúpulos.

  • Paulino Nivón
    Responder

    De acuerdo con tu análisis.

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