¿Neuroeducación?

 en Alma Dzib Goodin

Alma Dzib-Goodin*

Dicen los que se dedican a esta disciplina, que la neuroeducación es un puente entre la neurociencia y las ciencias de la educación, entre las cuales la psicología educativa tiene un papel clave. La idea detrás de esta combinación por demás rara es investigar como aprende el cerebro para optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero tiene un problema… lo hace en el ambiente educativo, no en laboratorios, así que sus observaciones son netamente conductuales. Así que es como decir que le van a enseñar las estrellas, pero nos dan un puñado de tierra.
La idea de quienes con entusiasmo venden sus ideas baratas es que la plasticidad del cerebro es la clave para el aprendizaje y, por ende, ponen en prácticas estrategias que suponen funcionan para todos. Algunos llegan a decir que la meta es educar al cerebro humano, lo cual es negar años y años de evolución, que ha formado el proceso de aprendizaje aún antes del surgimiento de la especie humana, pues el aprendizaje es un principio universal entre todas las especies, aún las bacterias y los virus.
Dentro de las supuestas estrategias se encuentran la práctica sostenida, el arte, las actividades lúdicas; se basan mucho en el tema de la emoción y su impacto en el aprendizaje, hablan del ejercicio y su efecto en el proceso del aprendizaje y de la plasticidad. Para el desarrollo de sus ideas, toman estudios clásicos en ambientes controlados y los muestran a los maestros como si tuvieran un gran impacto.
Ninguna de las ideas detrás de todo ello es nuevo, en 1955 Glenn Doman fundó el instituto para lograr el potencial humano, en donde creó una serie de estrategias fundamentadas en los conocimientos que se tenían hasta ese momento sobre el desarrollo cerebral especialmente en bebés.
La idea del instituto se construye en un texto del propio Dorman titulado como “enseñar a su bebé a leer”, que se basa en la idea de los periodos críticos del aprendizaje infantil, y se parte de la idea de que los niños, entre más pequeños tienen mejores posibilidades de aprender. Para ello, emplea estrategias de práctica sostenida, en donde muestra tarjetas durante 3 segundos y busca que el niño, no sólo las retenga, sino que las aprenda. Las sucesiones de tarjetas no tienen un contexto, y se fuerza al niño a mantener la atención sobre ellas. Las tarjetas van desde formas, hasta personajes de la historia o del arte, medios tecnológicos u obras artísticas, en algunos casos se tienen hasta 100 tarjetas de un sólo tema que el bebé debe “memorizar”.
Da mucho énfasis al arte, a la socialización y actualmente trabaja con niños con problemas a nivel cerebral para mostrar que es posible educar al cerebro.
El gran problema es que hasta ahora no ha demostrado el éxito de dichos programas a largo plazo. Diversos investigadores han estudiado a su población, y no han encontrado incremento en el potencial de los niños respecto a la población normal. Lo que si han encontrado es mucha frustración en los niños que asisten a los centros Dorman, pues están tan centrados en aprender, que olvidan ser niños.
En tal sentido, hay cuatro problemas principales con estas ideas que impactan tanto al público en general y que ahora acumulan cursos caros para maestros en el área de la neuroeducación:

1) En primer lugar, ignorar que la neurociencia y sus estudios tienen una crisis de identidad y credibilidad, debido a la dificultad que tiene para la replicación de los estudios. Si bien cuenta con una gran cantidad de datos acumulados, no se han podido interpretar a la luz de un enfoque realmente científico, crisis similar recae sobre la psicología desde hace muchos años. El problema es que, sin replicación, se carece de comprobación de los resultados, lo que es aún más complicado cuando se trata del cerebro, pues un cerebro no es igual a otro, incluso comparado con sí mismo.
2) Hablan de estrategias “neuro”, pero las observaciones son netamente conductuales. No veo como puedan tener scanners en los salones para comprobar sus ideas. Además, creen que los cambios a nivel cerebral son inmediatos y a deseo del investigador, ignorando que el cerebro va a tomar su propio tiempo y va a encauzar recursos propios para adecuarse al ambiente, basado en las necesidades y condiciones del ambiente, además de sus recursos genéticos y epigenéticos.
3) Se centran en la “educación” y no en el proceso de aprendizaje, ignorando que la educación se refiere a los planes y programas de estudio que un gobierno o un grupo de personas decide es lo mejor para una población determinada, mientras que el aprendizaje, es un proceso puesto al servicio de las especies para responder al medio ambiente en donde se desarrollan con fines de pervivencia.
4) Se basan en principios básicos, simples de vender, pero no ahondan en la complejidad cerebral, de la que, por cierto, aún se desconoce mucho en los laboratorios y clínicas especializadas, por lo que estos expertos en el tema toman nota de artículos o fuentes poco especializadas y literalmente hablan de estudios fuera de contexto, o sólo de un estudio, pues no es posible replicarlo, lo cual resta credibilidad científica.

En tal sentido, la neuroeducación no es más que un modo de decirle a los maestros que no saben enseñar y que estos súper expertos les van a decir como manipular las mentes inocentes de los educandos, a cambio de cursos costosos. En todo caso, no importa cuan bueno sea su curso, o el costo, porque la educación no cambia, pues si quisieran realmente cambiar la educación estarían convenciendo a los encargados de los planes y programas y no a los maestros que bastante tienen ya con los niños en el aula, y quienes desafortunadamente, no tienen injerencia en los planes y programas que no pueden ser modificados, pues cambiar la educación, es un asunto más complicado que enseñar a un niño a ser feliz.

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com

Comentarios
  • Rubén Carvajal
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    Estimada Alma,

    Gusto en saludarla.

    Interesante su postura crítica ante un fenómeno que no es pasajero, para algunos parece una moda más, pero apenas es que comienza y vino para quedarse, según lo veo: la neurociencia aplicada a la educación (entendiendo por educación algo mucho más global, una política de Estado, y no sólo el aprendizaje, sino todas sus vertientes: pedagogía, andragogía, didáctica, diseño curricular, estilos de enseñanza, planificación, etc).

    Es cierto que hay quizás personas no preparadas que puedan querer lucrarse con esta nueva ola. Pero la academia seria y responsable sí está investigando en laboratorios las respuestas cerebrales antes los estímulos que suelen influir en la atención y el aprendizaje, y en ello las emociones juegan sin duda un rol fundamental. De manera, pues, que se estudian conductas sin duda alguna, se pretende cambiar algunas, sin duda, pero con base en las respuestas del cerebro. Ya pasó el tiempo del cerebro como “caja negra”. El cerebro importa, y mucho. No todos respondemos igual, es cierto, pero la ciencia del cerebro intenta encontrar patrones, respuestas que tienden a ser universales, e incluso predecibles, a pesar de la subjetividad implícita.

    Le invito a revisar las investigaciones que están haciendo los laboratorios que están asociados al IMBES (International Mind and Brain Education Society) [https://www.imbes.org/] así como los postulados de la maestría que, con el mismo nombre, Mind Brain and Education, tiene la universidad de Harvard [https://www.gse.harvard.edu/masters/mbe]. Hay muchos laboratorios haciendo investigación en neuroeducación. El puente ya ha sido cruzado y vendrán cada vez más publicaciones arbitradas serias que nos sigan dando luces de cómo hablarle al cerebro en el aula para garantizar lo que todo buen maestro quiere de sus alumnos: atención, aprendizaje, motivación, iniciativa, creatividad, valores y ciudadanía.

    Los laboratorio de neuroeducación, por países, según se describe en la página de IMBES:
    Argentina: 4
    Australia: 1
    Austria: 1
    Bégica: 1
    Brasil: 2
    Canadá: 3
    China: 1
    Francia: 3
    Alemania: 1
    Irlanda: 1
    Israel: 3
    Italia: 1
    Perú: 1
    Portugal: 1
    Turquía: 1
    UK: 10
    USA: 50

    Cordial saludo,
    Rubén Carvajal
    @NeuroQuim

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