Mindfulness

 en Adriana Piedad

Adriana Piedad García Herrera*

El tema de la habilitación docente este semestre en la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco fue la Formación de habilidades emocionales de nosotros los docentes. Un tema sumamente interesante, actual y necesario, dada la proximidad del inicio nuevamente de nuestras clases virtuales. Aprender a gestionar nuestro tiempo y nuestras actividades se puede convertir en el motor del bienestar docente. Ya será la segunda ocasión en la que programamos un semestre que sabemos de antemano se va a realizar totalmente en línea. De tal forma que, con la finalidad de evitar el estrés, conviene desde el inicio tener claridad de las múltiples tareas que vamos a realizar, además de las situaciones personales que tenemos que atender.
Para hacer bien todo lo que tenemos que hacer, hay que hacer una cosa a la vez. En el conjunto de tareas pensemos en una que se convierte en la protagonista y las demás pasan a segundo plano, la invitación que recibimos en la habilitación docente es practicar mindfulness, es decir, atender la tarea protagónica con nuestros cinco sentidos; prestarle “atención plena”.
Nuestros jóvenes alumnos son de una generación en la que pueden trabajar al mismo tiempo en varias cosas, pero yo soy de una generación en la que no había pantallas en cada habitación, y mucho menos individuales. Esa posibilidad de estar presente en varios escenarios, en el momento de hacer nuestras tareas docentes, puede ser una fuente de estrés, ya que si estoy en clase o revisando tareas y a la vez estoy preocupada por atender las situaciones personales que se presentan al trabajar en casa, yo misma soy la causante de la atención dividida y el estrés.
En este sentido conviene practicar el egoísmo social: mirarse a sí mismo, primero que nada. En la medida de lo posible tendremos que aprender a decirnos a nosotros mismos “no estoy para nadie”, sólo para el grupo de alumnos con el que estoy trabajando en ese momento, o en la revisión de tareas que estoy realizando. Significa establecer claridad de propósito y programar el momento y el tiempo de la actividad, para prestarle atención plena. Una vez concluida esta actividad, pasará a segundo plano y mi atención cambiará de foco.
Quizá sea mal visto que mientras estoy en video-clase o en reunión de academia no consulte mi celular, ni responda mensajes, pero estar aquí y allá no sólo genera tensión, también distrae la atención de los demás y hasta puede significar falta de respeto a los interlocutores. Establecer límites y hacerlos explícitos nos permitirá concentrarnos en la tarea, y seguramente hacerla mucho mejor que trabajando en dos o tres cosas a la vez. Si todos practicamos el mindfulness estableceremos la cultura de la concentración y la atención a la tarea al cien por ciento, y así no tendremos que estar presentes en una reunión, sin realmente estarlo.
Nuevos hábitos y nuevas maneras de estar, para favorecer el bienestar docente.

*Doctora en educación. Catedrática de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco. adrianapiedad.garcia@bycenj.edu.mx

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