Marzo se fue… llegó mayo… entraremos en julio y el calendario escolar habrá acabado

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Entre los últimos días de mayo y todo el mes de junio ha sido, para el calendario escolar, el periodo más complicado porque es cuando alumnos y docentes presentan el mayor de los cansancios, en la mayoría de escuelas el tema de la indisciplina se vuelve algo muy complejo, sobre todo con estudiantes de 6º de primaria y 3º de secundaria, ya que, debido a las prisas burocráticas de la SEP, la SEJ y las universidades, se obliga al profesorado a entregar calificaciones tres o cuatro semanas antes de que termine el ciclo escolar, ello debido a que dichos estudiantes tienen que hacer trámites de ingreso a la secundaria y al bachillerato de manera respectiva.
Por una razón u otra los estudiantes terminan dándose cuenta que ya fueron evaluados y los contenidos de las materias dejan de tener sentido para ellos, pero no todos los procesos son iguales, algunos maestros hacen su tarea y logran convencer a sus alumnos de la importancia que tiene para sus aprendizajes los temas que quedan pendientes, algunos más, sin tanta capacidad de persuasión los obligan a hacerlo bien y de buenas, condicionando la “carta de buena conducta”, los menos, generan acuerdos y se dan a la tarea de realizar actividades recreativas, de repaso y/o hacer ensayos para contestar el examen de ingreso al siguiente nivel escolar.
Este fenómeno no será visto en esta ocasión porque los alumnos ya no van a regresar a cases presenciales y lo que ahora quisieran, es poder estar en las escuelas para convivir con sus compañeros, salir de casa, pasear por las calles, meterse en alguna plaza comercial a ver gente, ir al cine, pasear por el campo, contemplar y nadar en la playa del mar o mínimo en alguna alberca, jugar futbol, ir al estadio, salir de vacaciones de a de veras, en fin.
Después de estos primeros dos meses de confinamiento, la verdad es que se extrañan muchas cosas de las escuelas, tanto estudiantes como maestros, pero más los padres de familia, de pronto se dieron cuenta lo que ayudan al equilibrio emocional y conductual las tres, cuatro, cinco, seis u ocho horas diarias que pasan sus hijos en las escuelas. Tanto las aulas como las canchas, jardines y patios que conforman cada escuela, incluidas las de formato multigrado, son espacios que favorecen la convivencia, el desarrollo humano, el sentido social y la interacción interpersonal para fomentar el respeto, la comunicación y el diálogo entre personas, y eso es lo que se ha extrañado en el confinamiento obligado.
Deseamos que pronto acabe todo esto y que, el lunes 24 de agosto (fecha prevista para el inicio el ciclo escolar 2020-2021) volvamos a la normalidad y donde, la lección del Covid-19 haya servido para entender el bien que hace a todos tener las escuelas abiertas siempre, las calles liberadas y la necesidad de estar y convivir con los semejantes.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

Comentarios
  • Aída Sánchez Sencion
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    El año escolar esta por concluir y ya estamos preparando las evaluaciones y documentos administrativos, seguimos esperando indicaciones, esperemos que se cumplan las expectativas de todos, haya aprendizajes en alumnos, las evaluaciones sean acordes a lo que se espera y a los padres de familia sean reconocidos ya que llevaron la enseñanza a sus hijos 3 meses. Pero sigo pensando que esto puede tener aún nuevos giros. Por como se comporte la Pandemia.

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