¿Los toros desde la barrera? Así cualquiera

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Todos somos perfectos… al menos así parece cuando emitimos juicios en relación con el desempeño de alguien. La frase de inicio, que se aplica de manera literal, metafóricamente o como analogía, en su esencia alude a lo beneficioso y cómodo que resulta observar a una persona en una situación difícil y/o de riesgo, sin verse en riesgo o implicado y con la posibilidad de criticar ferozmente al otro que, también, literalmente, se está jugando la vida o el puesto.
Y, como todos sabemos, criticar es de las actividades más sencillas y comunes que realizamos los seres humanos, sin embargo, realizar de manera más eficaz la acción que se juzga es otra cosa. De esta manera, en el ámbito deportivo, todos somos excelentes jugadores o entrenadores y habríamos hecho mucho mejor las cosas que el profesional que estamos viendo; en el campo de lo político, los partidos de oposición siempre están señalando lo que se hace mal y lo que tendría que hacerse, aún cuando no hicieron nada espectacular o mejor cuando tuvieron su oportunidad; en lo referente a lo educativo, padres y madres de familia, directivos, supervisores, ponentes de cursos ajenos a la cotidianidad de las aulas, elaboradores de reformas e incluso alumnos, realizarían un mejor trabajo frente a grupo en comparación a los docentes. A todos ellos sería bueno poder verlos lidiando con las actividades en las que, al menos en el discurso, dicen ser mejores.
Pero ¿qué nos legitima para juzgar la forma de actuar del otro? Nada en realidad, pareciera ser que es una actividad natural; simplemente somos una sociedad excesivamente crítica. Hemos llegado al punto en el que muchos programas de televisión se dedican exclusivamente a criticar precisamente a deportistas, a políticos, la vida de actores y en redes sociales se juzga prácticamente todo: formas de vestir, de trabajar, nivel cultural, palabras empleadas, apariencia física, vida de pareja, estilo de vida, pertenencias y posesiones, actitudes, lo que se hace y lo que no se hace, etcétera. Todo.
Esto nos obliga a realizar una pregunta obvia, pero que se reflexiona pocas veces, ¿de verdad somos mejores que las personas que juzgamos?, ¿realmente hacemos todo a la perfección como para tener la calidad moral de criticar la forma en que los demás realizan sus actividades? No nos damos cuenta de que estamos enseñando a los niños y niñas no sólo a juzgar, sino también a vivir estresados sabiendo que todas sus acciones y lo que son será duramente criticado.
Exigir de alguien que brinde su máximo esfuerzo es válido, descalificar y agredirlo ya no lo es. Ver los toros desde la barrera siempre será fácil, ahora sólo falta que dejemos nuestros asientos y bajemos con nuestro traje de torero y, haciendo uso de otra frase, tomemos al toro por los cuernos. ¿Cuántos se animarían? No cualquiera

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

  • ALEJANDRO GARCIA SILVA
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    EXCELENTE COMENTARIO REFLECCION… … COMO DICEN … “” DE LENGUA ME COMO TODO Y SOY PERFECTO…. Y EN LOS HECHOS AHI SE : TRABAN LAS PERSONAS Y EN LOS HECHOS NO ES IGUAL…..

  • Salvador
    Responder

    Es correcto y aplica para cualquier puesto de cualquier empresa o institucion, que fácil de nos hace criticar y qué gusto nos da cuando un colega o peor aún …..un Mexicano en el extranjero fracasa. Basta ya de ser así. Cambiemos México para poder exigir gobernantes a nuestra altura

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