Los niños y la falta de experiencias

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Hay un libro de Jean Piaget que considero no ha tenido el reconocimiento que realmente merece. El nombre de la obra es “Adaptación vital y Psicología de la inteligencia”, del cual quiero centrarme exclusivamente en la última página en el que, como una de las conclusiones derivadas de toda la disertación realizada, señala que Newton pudo establecer la teoría de la gravedad a partir de la caída de la manzana como resultado de las asimilaciones previas que había construido del entorno, producto de sus experiencias pasadas.
En este simple y a la vez complejo ejemplo Piaget, nos deja en claro que dicha teoría no pudo ser elaborada por cualquier persona que pudiera presenciar cómo una manzana caía al piso, no, era necesario contar con un bagaje de conocimientos que funcionaran a manera de premisas de la cual se pudiera inferir tan brillante conclusión. Es imposible no encontrar aquí uno de los elementos esenciales y fundamentales del Cognoscitivismo, del Constructivismo y del Aprendizaje Significativo, pero, sí hay un pero, con el pequeño detalle de tener claro que el aprendizaje es una experiencia totalmente íntima y personal, no puede ser igual en todas las personas.
Y, es aquí que puede uno reflexionar en como las generaciones actuales han ido perdiendo la posibilidad de vivir diferentes experiencias que permitan construir un marco previo desde el cual cada conocimiento sea observado y llevado a la realidad. Podrán decir muchos que el enfoque que brindo es impreciso e incorrecto, sin embargo, no lo es.
En muchos puntos del país observamos a niños que toda su experiencia vital se reduce a estar en contacto con una pantalla de un dispositivo tecnológico de donde no, al menos todavía no, se puede obtener la sensación de una manzana cayendo sobre la cabeza y que permita remover las ideas y resignificar la experiencia. En otros lugares tenemos a niños que, por el incremento de la delincuencia, el crimen y la impunidad, no pueden salir a las calles por temor a que se tenga una experiencia negativa. La falta de un adulto cercano y estimulante es otro elemento, lo cual se da por el creciente abandono parental, debido a que ambos padres trabajan todo el día y por la masificación en las escuelas que ha impedido y limitado una relación cercana entre los docentes y los alumnos en muchos casos. Obviamente el hambre y la pobreza, de otros tantos niños, son experiencias que se anteponen a cualquier situación de aprendizaje que se pueda vivir dentro o fuera del aula.
Si se puede asumir que Piaget pudo hacer una lectura profunda de las experiencias de Newton, producto de sus conocimientos previos, entendemos que las experiencias de vida deben preceder al aprendizaje necesario para formar a un individuo, ya sea en la escuela o no. Lo importante de este enfoque reside en que sentar las condiciones para favorecer el aprendizaje de los niños solamente precisa de incrementar en número de sus experiencias de vida. Sólo tenemos que erradicar los factores que limitan dicha posibilidad. Parece fácil ¿o no?

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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