Los maestros, las calles, las aulas

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Hace poco más de cinco años (justo cuando se ponía en marcha la reforma educativa) los maestros tomaron calles, plazas, dependencias gubernamentales, recintos legislativos, televisoras y cuanto espacio hubiera para hacerse escuchar e inconformarse contra las reformas neoliberales de Enrique Peña Nieto. El gobierno, por su parte, generó campañas en todos los medios de comunicación para denostar, vilipendiar y estigmatizar negativamente a todo el magisterio, los acusó de criminales, flojos, incultos, corruptos, aviadores y traidores a la patria (cosa que, de unos meses para acá, los mismos acusadores, sobre todo Aurelio Nuño y el SNTE, lo han negado, pero hay miles de testimonios en la prensa hablada y escrita, así como en las redes sociales que dan cuenta de ello).
Las amenazas de despido y su aplicación se dieron casi en automático, eran tiempos donde cualquier medida gubernamental en contra de los maestros era bien vista por cierto sector de la sociedad, por los empresarios, algunas agrupaciones (que a la postre se beneficiarían de los negocios que generó el gobierno como el Programa Escuelas al Cien, la capacitación de maestros y la evaluación entre otras cosas), además de los partidos políticos que avalaron la reforma educativa. A Emilio Chuayffet y a Aurelio Nuño se les alinearon los planetas y no hubo nadie, salvo algunos personajes dignos y congruentes del mundo académico que defendieron al magisterio, entre otros, Alberto Arnaut, Manuel Gil Antón, Ángel Díaz Barriga, Miguel Ángel Pérez Reynoso y limitados medios independientes como Insurgencia magisterial, Impulso informativo, Por Esto, Educ@rnos y algunos más; por fortuna el tiempo les dio la razón y sus lecturas sobre la reforma educativa terminaron por resultar ciertas, finalmente entendimos que los dos mil millones de pesos gastados por Aurelio Nuño y los seiscientos millones entregados al SNTE para publicitar la reforma educativa, no fueron suficientes para engañar a los mexicanos de que el interés de las políticas educativas peñistas se centraban en los niños y jóvenes, quien gasta el presupuesto de esa manera para publicitar mentiras no tienen perdón ni justificación alguna y, sus ligerezas y frivolidades se reflejarán (quieran o no) en las urnas este 1º de julio.
El movimiento actual de los maestros en las calles es una evidencia de que las políticas gubernamentales en materia educativa del actual gobierno están derrotadas, las voces de Otto Granados y Juan Díaz de la Torre, principales dirigentes de la SEP y el SNTE, se han mantenido en silencio, de hecho hasta la agrupación Mexicanos primero ha estado al margen, principalmente porque en estos tiempos es incorrecto amenazar y hablar mal de los maestros, dijeran en mi rancho: “el miedo no anda en burro”.
El gobierno de Peña Nieto se equivocó al dejar fuera de la reforma educativa a los maestros, en donde sus opiniones, sus saberes y sus voluntades no tuvieron participación alguna. El magisterio está muy dolido y alterado debido a que esta reforma le trajo más cosas negativas que positivas, mentira que esta reforma benefició a los maestros, al contrario, perdieron certeza laboral, poder adquisitivo y, su personalidad y autoestima quedaron por los suelos.
En esta elección hay dos posiciones con respecto a la reforma educativa, tanto el segundo como el tercer lugar en la mayoría de encuestas se han manifestado a favor de la reforma educativa, en cambio Andrés Manuel López Obrador, primer lugar en las mismas encuestas se ha comprometido a echarla abajo por considerarla punitiva, excluyente del magisterio y, porque de seguir con esas formas y estilo de hacer educación, no se garantiza el mejoramiento de la calidad educativa, además de que los recursos materiales, humanos y financieros han sido mal ejecutados.
El papel de los maestros en las calles lleva consigo un mensaje claro, esta reforma no fue ni será lo mejor para México, no todo es hablar inglés y equipar las escuelas con materiales de cómputo e internet y, menos, cuando la mayoría de espacios educativos carecen de lo básico para funcionar óptimamente; el Programa de Escuela al Cien y el INEE terminaron demostrando que la educación fue, es y será un gran negocio para los amigos pero, de ninguna manera, esta reforma nos llevará al primer mundo, ni ahora ni nunca.
El futuro inmediato de la educación sufrirá cambios significativos, lo más seguro es que ya no será el mismo estilo de hacer las cosas, urge recuperar la imagen y papel de los maestros para la sociedad y el desarrollo del país, lo cierto es que el ánimo de la mayoría de profesores está en aumento y la esperanza empieza a ver su luz, sobre todo porque tarde que temprano desaparecerá de los discursos y de las acciones el término punitivo, que ya es mucho decir.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

  • Gilberto pindter
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    Este tema si deseo discutirlo contigo y con miguel, muchos criticamos la implementación de las recomendaciones de la ocde y que no eran nuevas entre las recomendaciones y opiniones de muchos maestros.
    Porque no es un tema de blancos y negros.

  • jaime
    Responder

    ¡Claro! Cuando gustes, siempre es sano dialogar, discutir y compartir opiniones, saludos

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