Los jóvenes de ahora: la vieja demanda de atención tutorial pero bajo contextos nuevos

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Tenernos cambios radicales en la forma de cómo los jóvenes asumen el desarrollo social y su formación escolar, dichos cambios tienen muchos factores, pero todos ellos impactan en los propios sujetos y en el contexto en el que se desenvuelven.
Como parte de una serie de reflexiones que forman parte de un Seminario de Intervención, Tutoría y Acompañamiento; dichas reflexiones me llevan a reconocer que los sujetos de ahora a los que llamamos genéricamente las nuevas juventudes, tienen rasgos muy particulares que los hacen distintos a los jóvenes de otras épocas o de otras generaciones.
Ahí mismo desde la educación media superior hasta llegar a la educación superior, se ha instaurado desde hace algunos años un sistema de apoyo o de acompañamiento al que le llamaron: “Programa Institucional de Tutoría”, la tutoría comenzó a fungir como un conjunto de estrategias pensadas en acompañar a los sujetos en formación para “ayudarles” a que concluyan satisfactoriamente su ciclo formal de formación escolar. Pero ahí nos pudimos dar cuenta de que la trayectoria escolar no estaba desligada del desarrollo personal, y entonces esto nos ha llevado a pensar a las nuevas identidades juveniles y las formas concretas en que los jóvenes asumen su compromiso de vincularse con la cultura, con la sociedad y, sobre todo, con el mundo de la escuela, con su grupo de pares y con su propia persona.
En este recuento aparecen asuntos novedosos tales como, que se reconoce a las nuevas juventudes como una generación, que pierde la perspectiva de hacia dónde quieren dirigir sus vidas.
Los jóvenes de hoy no son muy afectos a “dejarse ayudar”, no les interesa asistir a las sesiones de atención tutorial con el argumento de que ellos no tienen problemas.
Otro rasgo es que ha cambiado radicalmente la forma de asumir los valores humanos, ha cambiado el sentido de responsabilidad, el cumplimiento de tareas, el diseño de proyectos personales y la forma de sacarles adelante, en todo ello, los jóvenes de hoy buscan una salida más fácil, más sencilla de hacer las cosas, evitan los compromisos, los restos que se tornen desafiantes se les evita por sistema.
Del otro lado, tenemos a los profesionales de la tutoría, también hay problemas serios para encuadrar la tarea, no es sencillo desde la perspectiva de adultos hacer conexión con las nuevas juventudes.
El trabajo de tutoría poco se ha sistematizado, pero en todo ello se reconocen los contextos carenciados en el que viven miles de jóvenes y la pérdida de sentido que le dan a su propia existencia muchos de ellos.
Ante ello se requiere gestionar un nuevo dispositivo de atención o una nueva forma, que parta de “ponerse en el lugar del otro”, para comprender desde ahí qué es lo que está pasando.
Muchos docentes que se han habilitado como tutores, reconocen que les faltan herramientas para poder relacionarse con los jóvenes “no sé cómo preguntarles, no sé cómo dirigirme a ellos”.
Este distanciamiento generacional nos está llevando a problemas nuevos, cuyo significado tiene que ver con el hecho de que el trabajo de las escuelas se está quedando rebasado ante los ojos de los propios jóvenes.
Hoy la tutoría cobra mayor relevancia para prevenir infinidad de problemas que no habíamos vivido y para actuar oportunamente ante una serie de problemáticas que son propias de este nuevo tercer milenio.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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