Los aniversarios postergados

 en Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

Suele enfatizarse la importancia de llevar una vida orientada por principios morales. De ahí se derivan las vidas santas, los heroísmos, las creaciones literarias, artísticas e intelectuales. Claro que no nos hemos puesto de acuerdo en cuanto a la manera de encarnar esos principios, pues los ejemplos suelen ser contradictorios. Como ya lo han advertido algunos al resaltar que los conflictos tienen al menos dos perspectivas y las personas solemos ver a nuestro partido como la expresión correcta.
Hay quien enfatiza el valor de una vida de santidad, lo que ha derivado en los mártires de uno y otro lado de los conflictos y, al menos en algunas religiones institucionalizadas, se lleva un registro (el canon) de quiénes han sido santos y sus méritos. Hay quienes procuran ser consistentes y comenzar con la santidad desde jóvenes, mientras que otros han tornado a la santidad después de años dedicados a vidas desordenadas y a la concupiscencia (algo que, dícese, se ha reducido en el contexto de la pandemia, pues ahora todos tenemos bastante ordenados nuestros entornos). Hay ejemplos morales asociados a una heroicidad momentánea y fugaz, como la del caso de Jesús García, de quien solo nos enteramos de su buen proceder por aquel acto que derivó en su muerte.
Los acontecimientos y las trayectorias de los santos, héroes y otros buenos ejemplos a veces sirven también para que recordemos a los villanos y a aquellos que pusieron “malos” ejemplos, que serán juzgados por los partidarios de unos u otros. En la historia de la humanidad han resaltado casos en que es difícil saber si determinados protagonistas son los buenos o los malos de la película, y su definición moral se prescribe según sea quien cuente la historia. Lo que es cierto es que los acontecimientos y los personajes suelen ponerse o pasar de moda, según sirvan de analogía (o no) a los contemporáneos.
Así, hay muchos nombres de calles de los que ignoramos las razones por las que se les nombró así. A veces son héroes locales, o conmemoraciones de fechas de algo que aconteció en ese pueblito en un determinado día. A algunas las identificamos mejor que otras. Por ejemplo: tenemos una idea relativamente clara de por qué hay avenidas que llevan el nombre 16 de septiembre en el país, aunque no recordamos a ciencia cierta por qué en Guadalajara hay una avenida que recuerda alguna batalla de un 8 de julio. En mi pueblo tapatío me devano desde hace muchos años en un “misterio público”, pues en la calle que lleva el nombre Humboldt nunca nos han dado pistas para saber si es en honor de Guillermo o de Alejandro.
Trajinamos en nuestras vidas como si cada día fuera igual al anterior y transitamos en la desmemoria de los tiempos, lugares y personajes que han contribuido a hacer de nuestras sociedades lo que son. Y nos olvidamos de las vidas productivas de quienes han observado los acontecimientos de la vida social lo suficiente como para escribir y debatir sobre lo que sucede o sucedió en determinados momentos. Nuestras formaciones profesionales, nuestras identidades locales o partidistas, las victorias de unos u otros, nos permiten asomarnos a determinados jirones de memoria que, en nuestras ansiedades cotidianas, pasamos de largo.
Este año hemos recordado a Benito Juárez (194 años de su nacimiento), pero hemos olvidado, entre muchos otros, a Jorge Luis Borges o a Max Weber, cuyos aniversarios luctuosos (34 y 100, respectivamente) se cumplieron el pasado 14 de junio. O ni siquiera nos hemos enterado de que el 26 de abril de 2020 se cumplió un centenario de la muerte del genio matemático Srinivasa Ramanujan. No hubo quien recordara que el 21 de mayo de 1920 murió Venustiano Carranza (sospéchase que le “carrancearon” el centenario).
Preocupados siempre por nuestro futuro y poco por nuestro pasado, al menos podríamos revisar qué fechas del futuro cercano remiten a personajes y acontecimientos que desearíamos rememorar. Desde ahora o en su momento. Podríamos ir pensando cómo rememorar, en estas épocas de metamorfosis social, el 23 de septiembre de 2023, el cincuentenario de la muerte de Pablo Neruda; el 3 de junio de 2024, el centenario de la muerte de Franz Kafka. O el sesquicentenario de la muerte de don Benito, el 18 de julio de 2022. Ojalá tengamos memoria suficiente para recordar otras obras y otras vidas.

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología del CUCSH de la UdeG. rmoranq@gmail.com

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