Lo que la pandemia se llevó

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Parafrasear y contextualizar el nombre de una de las películas más reconocidas del siglo XX a las condiciones que estamos viviendo en la actualidad, creo que resulta bastante pertinente. Todos y cada uno, es decir, tanto en lo individual como en lo social, hemos perdido en este tiempo algo o a alguien que nos es significativo y que no será posible recuperar, razón por lo cual se ha dicho, con mucha razón, que no seremos o no podemos ser los mismos después de esta contingencia.
Algo que no podremos recuperar será el tiempo, lo cual implicará tener conciencia, en todos los niveles educativos y por todos los docentes y administrativos implicados en lo que refiere a la educación, de esta situación.
Perdimos seis años del sexenio anterior en preparar a los docentes para enfrentar una evaluación que, con el cambio de gobierno, perdió sentido. Hemos perdido tiempo tratando de consolidar la visión y proyecto educativo que el Partido Político en el poder tiene y no hemos podido, aquellos que estamos en el aula, consolidar alguno de ellos, dado el poco tiempo con el que se cuenta para recibir información, asimilarlo, implementarlo en el aula y cambiar nuevamente de enfoque.
Hemos perdido ahora la certeza y garantía de logro de muchos de los aprendizajes proyectados al inicio de ciclo, lo que obligaría a realizar diferentes ajustes en las planeaciones: en subsistemas educativos estatales y federales se suele realizar la planeación de actividades y de administración de contenidos antes de empezar las clases, incluso, antes de tener contacto o conocimiento por primera vez de un grupo, con la posibilidad de realizar ajustes al plan durante la semana de evaluación diagnóstica en la que, comúnmente, se identifican una serie de carencias y debilidades que llevan a señalar deficiencias y omisiones de la escuela, nivel o docente anterior. No se expone abiertamente, pero es un pensamiento que está presente en las y los docentes. Aspecto que dura un instante porque el trabajo apremia.
Pero para el siguiente ciclo tenemos la seguridad, se fue la duda con la pandemia, de que muchos alumnos y alumnas no habrán logrado adquirir y desarrollar los conocimientos y habilidades necesarios con los que se supone deberá empezar el siguiente nivel, por lo que podemos dejar de lado la presuposición de las y los alumnos ideales que llegan a nuestra aula. Vendrán entonces momentos de decisiones importantes para intentar subsanar lo que está ocurriendo, por lo que deberemos responder, en actos, unas preguntas: ¿aprendizajes o contenidos?, ¿aprendizajes o burocracia?, ¿autonomía docente o dirección desde el escritorio para el aula?, ¿cursos y formación preventivo para la y el docente o estrategias remediales contextualizadas?, ¿promover educación en un marco de igualdad o mantener la desigualdad entre escuelas?, ¿responder a estándares internacionales o a las necesidades reales del país?
La pandemia se ha llevado muchos mitos presentes en lo educativo, por lo que es un momento importante para generar cambios a partir de la crisis. Levantarnos de este golpe es responsabilidad de todos, pero los cambios deberán ser en actos y menos en oficios y reportes. Esperamos también, que la contingencia se lleve la postura de imposición sobre el docente y los nuevos vientos traigan una voz más fuerte y participativa de maestros y maestras. Este es el momento

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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