Las sinrazones del desorden administrativo en la SEJ

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Las organizaciones exitosas son tales porque se basan en prácticas que simplifican los procesos de funcionamiento y, sistemáticamente atienden de manera inmediata, la solución de las pequeñas cosas que no funcionan bien, cuyo propósito es que no se conviertan en grandes problemas con el paso del tiempo, esta premisa, por supuesto, que no aplica a ciertas instituciones públicas, especialmente las que atienden grandes masas de población como las de salud, seguridad pública y, de manera especial, las de educación.
Es tal la realidad que llega un momento en que las irregularidades, contradicciones y vacíos de una institución al no ser resueltas al corto, mediano y largo plazo terminan siendo prácticas normales y toleradas cotidianamente siempre y cuando no se salgan de un parámetro de tolerancia, cuando se salen de esos parámetros, la posible solución se transforma en un discurso para convertirse en promesa de alguna campaña política, ejemplos sobran. Qué decir de instituciones como el IMSS y el ISSSTE donde el desabasto de medicamentos, la falta de camas, las citas eternas con especialistas y las filas interminables para una cirugía, por solo citar parte de la realidad es algo crítico y difícil de ocultar porque es con lo que viven todos los días los derechohabientes; qué decir de la educación pública, allí se han establecido prácticas absurdas motivadas por una serie de complicidades atípicas y corruptas entre autoridades educativas y sindicato, así como de los incomprensibles silencios desesperantes de los maestros y directivos, arropados por las nulas exigencias de los padres de familia y alumnos al no exigir lo que les corresponde por derecho.
El día de ayer, el director de la Escuela Urbana 217 “Ernesto Corona Amador” (la cual es de tiempo completo y está ubicada en la ciudad de Guadalajara, Jalisco), en acuerdo con la planta docente decidió suspender clases en el grupo de 5º grado porque la Secretaría de Educación Jalisco no aceptó la propuesta de un maestro sustituto para cubrir una plaza en prejubilación, cuyos efectos se iniciaron el día 1º de octubre y el cual ya tenía una semana cubriendo el grupo.
Este hecho atípico destapa una realidad demasiado conocida entre las comunidades escolares, es de lo más común que los directivos, maestros y la sociedad de padres de familia asuman con sus propios recursos todos los vacíos, responsabilidades y compromisos no cumplidos por la SEJ y la SEP con las escuelas.
Las escuelas públicas (sólo por solidarizarse con los padres de familia) reciben a los alumnos independientemente si falta personal, la práctica común es dividir el grupo o los grupos sin profesor entre los maestros que si tienen grupo, también es normal dejar solos a los alumnos en su aula realizando tareas, viendo películas o cualquier otra actividad con la supervisión del director, algún maestro y/o el personal de intendencia, en esta clase de prácticas los procesos educativos son lo de menos, lo importante es cuidarle los hijos a aquellos padres que no tienen con quien dejarlos durante la mañana o tarde no van que van a clases, el caso de las escuelas de tiempo completo el problema es de mayor importancia porque la escuela atiende a los alumnos durante 8 horas, donde además se incluye la comida.
Los grandes discursos halagadores e informes de gobierno en materia educativa, incluidos el proyecto Recrea y la Nueva Escuela Mexicana se desmoronan cuando encontramos escuelas incompletas de personal, cuya responsabilidad de atención del servicio recae en la cooperación de los padres de familia o de las ganancias de la cooperativa, recursos destinados a contratar personal para cubrir los faltantes porque la SEJ/SEP al enredarse en su propia burocracia, no hace las cosas fáciles, todo lo contrario, pareciera que lo hacen a propósito para enviar esos “ahorros” o recursos no cobrados por profesores a la maldita partida presupuestal que sirve para los gastos frívolos de las autoridades de gobierno y/o comprar voluntades que escondan la crítica realidad.
Lo cierto es que las escuelas no están obligadas legalmente a cubrir el servicio cuando hay faltantes en el personal y/o no se tienen los recursos básicos para ello, lo cual es más por falta de voluntad y enredos burocráticos de las autoridades educativas que recursos suficientes, basta “echarse un clavado” en el presupuesto y en los almacenes de la SEJ, en el primero el dinero no deja de llegar al estado para pagar la nómina del personal adscrito conforme la cantidad de grupos y, en los segundos, las bodegas de la SEJ están atiborradas de material didáctico, papelería, butacas, mesas, pintarrones, tambores, cornetas, productos de limpieza, pintura, material deportivo, etcétera, etcétera.
No es recomendable dejar fuera de las escuelas a los alumnos, pero cuando el gobierno dice que la prioridad de la educación son los niños, niñas y adolescentes, lo lógico es que la SEJ/SEP garanticen que en cada grupo nunca (independientemente de cualquier excusa) dejen de tener maestro, aula física, butacas, mesas, libros, cuadernos, etcétera, y que con ello se pueda garantizar que los procesos educativos se den, de otra manera, será puro cuento decir que hay interés por la educación de excelencia para los mexicanos cuando no son capaces de cubrir lo básico como asegurar que los alumnos tengan maestros todos los días o, de plano, será necesario legislar para que la educación pública además de ser laica, gratuita y obligatoria, también se obligue al gobierno a garantizar que todos los estudiantes tengan derecho a ser atendidos por maestros.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

  • Víctor Manuel Villafuerte Grajeda
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    Estimado Jaime
    Saludos cordiales
    Y mi reconocimiento
    Recibe un saludo desde la ESG 48 de San Martín de Hidalgo

    • revistaeducarnos
      Responder

      Igualmente estimado Víctor, saludos hasta San Martín.

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