Las redes sociales como movilización: maestros del Estado de México

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Es un hecho que las redes sociales se han convertido, durante la presente contingencia, en el espacio por excelencia para poder compartir las opiniones que, en el día a día de hace dos meses, se compartían con los colegas o compañeros y compañeras de trabajo, con la gran ventaja de que podemos opinar sobre todo e incluso opinar, criticar o cuestionar sobre temas o personas con las que no tenemos ningún tipo de relación o lejana en diferentes sentidos.
En este sentido, la semana pasada se vivió una particular movilización a través de la redes sociales. Desde el lunes 11 empezaron a surgir rumores, precisamente en redes sociales, en torno a la posibilidad de que los maestros y maestras del Estado de México no recibieran el bono económico por motivo del Día del Maestro, por lo que empezó a haber tensión entre la base magisterial. Conforme se acercaba la hora de cobrar se fue gestando un malestar que, cuando se corroboró la duda con el pago, se desbordó. El pago del bono fue realizado, pero de forma parcial, cubriendo aproximadamente el 60% del monto esperado.
Lo que vino entonces fue que las redes sociales fueron inundadas de protestas y de cuestionamientos directos tanto al gobernador del Estado como al Secretario General del Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México, en donde se pedían explicaciones convincentes que justificaran la medida tomada, así como se sugirió también que presentaron su renuncia.
Lógicamente los increpados respondieron también a través de diferentes medios y vías, argumentando que las razones fueron la situación generada por la pandemia, la inconclusa negociación del aumento salarial, en fin, razones que de ninguna manera daban tranquilidad o una respuesta satisfactoria para las y los docentes.
La presión entonces continuó, se viralizó la información y se hizo tendencia, lo cual no es bueno para algunas causas y posiciones políticas, por lo que finalmente, junto con la felicitación por su día, vino la respuesta: en la siguiente quincena se completará el pago del bono.
Se ha sentado así un precedente en la vida magisterial del Estado de México que, por muchos años, parecía no tener una causa que uniera y movilizara a todos y todas: hoy se tiene claro que existen vías y formas para poder luchar por lo justo y por los derechos, que no pasan necesariamente por la vía sindical. Es un hecho que “moverse” a través de una red social es relativamente sencillo, falta ahora consolidar una postura y una forma de actuar que defina a las y los docentes. Fue un logro, ahora se pueden denunciar y enfrentar otras injusticias. No lo olvidemos.

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

  • Florencio
    Responder

    Mi opinión es que no solo se necesita viralizar una notícia sino acciones concretas para evitar la intervención oportunista de los líderes de las secciones o el nacional dígase de izquierda o de derecha charros protestantes en su mayoría son corruptos y velan por intereses particulares

  • Lourdes González Jiménez
    Responder

    GRACIAS *BENDITAS REDES SOCIALES* HICIERON LO IMPOSIBLE POSIBLE .LA JUSTICIA Y LA VERDAD DE MILES DE MAESTROS.SIN USTEDES HUBIERA SIDO IMPOSIBLE.

  • Gerardo García Lopez
    Responder

    La problemática económica que unió al magisterio estatal es una etapa que refleja la falta de conciencia, pero también la consciente ruptura del “contrato” no escrito de la compra de dicha conciencia de parte del PRI con sus aliados magisteriales. “Acepta rebajas ante una crisis”, es el mensaje, pero es la única concesión hecha al magisterio porque no hay democracia, porque los universitarios aún no tenemos derechos sindicales completos.

  • Shayd Santillán
    Responder

    LOS MAESTROS Y LA PANDEMIA

    El mundo cambió. Científicos y activistas lo advirtieron durante décadas. Contaminación, subsecuente calentamiento global, pérdida de hábitats, habrían de pasar una factura impagable. Hace años se sabía que una pandemia sucedería, dónde y de qué tipo. Que atacaría las vías respiratorias, de alta tasa de contagio y mortalidad. Surgida en algún lugar de Asia, donde existiera interacción entre humanos y especies salvajes.

    Igual que con el efecto invernadero, nadie escuchó. O escucharon y no importó. En el afán cortoplacista, típico de esta sociedad de consumo, el razonamiento era contundente: Si no me afecta, no me importa. En lo político, si no gano votos, no lo atiendo.

    “Después de mí, el diluvio”.

    Los resultados saltan a la vista. El proceso tardó años, las consecuencias se precipitaron en algunos meses. Como una casa de naipes, bastó una brisa para precipitar el colapso. En semanas, cuatro mil millones de personas, estábamos encerradas en casa. La economía se colapsó a un nivel, que hace que la crisis de 1929, parezca minúscula.

    Cuyas repercusiones estamos lejos de ver y menos entender.

    Desempleo rampante, escases, sistemas de salud desbordados. Líderes nacionales exhibidos sin filtros, en su eficacia o incompetencia. Nuestra vida trastocada hasta la médula. Incluso negados a algo tan básico como saludos de mano, o abrazos.

    El mundo cambió y no volveremos a la normalidad antes conocida. Es simple: Ya no existe normalidad.

    Basta mirar a aquellos con quienes trabajamos. Nuestros estudiantes y sus familias. En el caso de quienes hicimos de la educación pública, un espacio de trascendencia personal y vocación profesional. Las comunidades con que trabajamos pasaron de vulnerabilidad a indefensión.

    Y de esta, a desesperación.

    Se suma el miedo omnipresente de perder salud y vida. Porque el sustento diario ya se ha perdido. Nuestros colegas de escuelas privadas, han sentido en muchos casos el impacto de la pandemia, con mayor fuerza.

    Cosa de ampliar nuestro campo visual.

    Mientras algunos de nosotros, optamos por la cómoda, aunque equívoca fantasía, de que la realidad no nos alcanzaría. Que estábamos a salvo, ajenos a lo que sucedía en todas partes. En fechas recientes nos alcanzó.

    ¿Cuáles han sido las respuestas a estos nuevos desafíos, por parte de diversos compañeros maestros?

    LAS RESPUESTAS DE SIEMPRE.

    Recuerdo la última sesión de CTE, antes del periodo de aislamiento. Se hablaba de estrategias de trabajo a distancia. Las intervenciones de algunos compañeros, eran francamente sorprendentes en su desconocimiento del contexto.

    Por no decir, insensibles.

    Preguntaban si era posible reprobar alumnos.

    Si habría mecanismos para exigir que los padres de familia cumplieran con los trabajos enviados. “Porque los padres nunca apoyan”.

    Si el gobierno de cada entidad dotaría de computadores y servicio de internet a los docentes. “O para variar, los maestros tendrían que utilizar sus propios recursos”.

    Incluso, si las incapacidades podrían hacerse válidas, luego del periodo de aislamiento.

    Basten esos ejemplos.

    Aunque hay más.

    Francamente, me niego a creer que se trate de apatía indolente. De necia indiferencia, y en su lugar haya sido sólo desconocimiento culpable.

    Meta ignorancia.

    Culpable, porque nuestro deber, en tanto líderes sociales, es ser referentes de opinión informada. No de prejuicios irreflexivos o resentimiento expulsado sin más.

    No pude menos que mencionar que la situación que vivíamos era inédita. Inédito tenía que ser nuestro comportamiento. Repito, el mundo cambió, las estrategias que antes funcionaban. Si es que alguna vez lo hicieron, son obsoletas.

    El peligro es real, la emergencia, verdadera. Hay gente sufriendo, además de la enfermedad, o el peligro a contraerla. Pérdida de trabajo, ingresos, medios de subsistencia (que nosotros tenemos garantizados, por ahora). Personas pueden morir, están muriendo.

    No es posible tratar de explicar esta realidad y vivirla, de la forma en que hasta hace poco se hizo. Reaccionando con grillitas imbéciles y razonamientos simplistas, que creíamos que funcionaban; mientras habitábamos en la comodidad de una burbuja, tan artificial como perecedera.

    Que ya no existe.

    Sorprende ver a los aficionados a complots, teorías de conspiración, o influencers de nombres cómicos, que afirman ser portadores de la verdad; con seguridad dogmática. Argumentando sobre virus creados por encargo, diseño y catálogo, guerras biológicas y enfrentamientos oscuros, entre entes perversos, ocultos, pero conocidos por todos. Por la dominación mundial.

    Sorprendente observar la ignorante estulticia, afirmando con certeza incuestionable, los qué, los cómo y sobre todo, los por qué. Sin admitir siquiera debate.

    Porque sólo la simpleza está convencida sin dudas, de sus propias conclusiones.

    Cuando la preocupación tendría que ser, además de nuestra propia supervivencia, solidaria y participativa con los demás. Encontrar maneras de adaptarnos, también a nuestra labor docente; a una época en que una clase puede ser tomada en la comodidad de casa, utilizando un ordenador. Con libertad plena de tiempos y horarios, extendiendo un certificado válido a nivel internacional, usando una impresora casera.

    Pronto podría surgir el debate falso, de cuestionar la pertinencia de costear un docente por grupo.

    Sí, tal cual suena: Costear.

    Mientras nosotros, nos debatimos entre la división y el maniqueísmo.

    El trabajo docente debe modificarse con urgencia. De forma absoluta tenemos que cambiar aquello, que por siglos ha permanecido intacto, escudado en el argumento verdadero, pero hoy superado; de la interacción humana insustituible entre maestro y alumno.

    Que ante las redes sociales, puestas al servicio de la enseñanza, y la emergencia sanitaria; está obligada a la distancia. Hay quienes podrían pensar si en verdad somos necesarios, o sustituibles. La realidad se impuso, sin pedirnos permiso, cómo es su costumbre.

    Es momento de ser expertos comunicadores, breves, concisos. Especialistas en tecnología, desarrolladores de programas y actividades en medios digitales. Camarógrafos, iluminadores, guionistas. Y claro, además, entendidos en educación; como siempre. Volvernos defensores de la importancia que tiene la educación para la emancipación individual y colectiva.

    Emancipémonos primero de las barreras propias, autoimpuestas.

    TODO nuestro sistema de pensamiento urge cambios. Demoler lo obsoleto, crear. Esta pandemia ha puesto de manifiesto la enorme brecha de oportunidades entre diferentes sectores de la población mundial. México no es la excepción.

    Nuestros estudiantes cuentan con una casi única opción: Nosotros.

    También habrá una brecha entre profesores.

    Aquellos que expliquen el mundo y actúen en él, de la forma habitual. Con enemigos invisibles, politiquería sin forma ni fondo. Aquellos que crean que todo cambio y circunstancia imprevista y además inevitable, es una agresión personal hacia ellos y sus difusos intereses. Cuya única y mejor interacción con las redes, sea postear irreflexivos comentarios y hashtags, diseñados por otros, para beneficio de otros.

    Y los que estén dispuestos a convertirse en lo que los tiempos exigen. Líderes sociales efectivos, empáticos, comprensivos, resilientes. Profesores especialistas en enseñar, usando las herramientas que da la tecnología, pero capaces también de transmitir su SER. Mentores de vida, dispuestos a dar resultados, no excusas.

    Aportaciones, no denostación y aspereza.

    Conocedores reflexivos, lectores incansables, conscientes, sistemáticos. Analistas comprometidos, pero dialogantes de las interacciones sociales, políticas, gremiales y laborales de nuestro actuar magisterial.

    No llanos reactivos, manipulables, emocionales y virulentos. Conducidos a la distancia por agendas desconocidas, pero acatadas, para perjuicio de todos.

    Tema para otra reflexión, a cada uno toca decidir su lugar en la historia.

    Shayd Santillán

  • Verónica
    Responder

    Ojalá se luche por conseguir el aumento al sueldo base no a las colaterales, ya que cuando uno se jubila,No le pagan estas y el sueldo base no aumenta conforme a la ley. También que se nos otorgue el derecho a vivienda como lo hacen los demás. Entre otros puntos importantes

  • Ángeles
    Responder

    Estoy de acuerdo con el derecho a la vivienda, ya que hay muchos peros para adquirir.

  • Mike
    Responder

    Lo cierto es que los representantes sindicales por años han sido títeres pues siempre agarran su moche y a los maestros les juegan el dedo en la boca,ahora esperense a ver que pasa con todo el dinero de los,Pants,regalos y todo lo de las festividades ,mmmmmmmm???????

Deja un comentario

Escriba su búsqueda y presione ENTER para buscar