Las políticas educativas o de cómo taparle el ojo al macho
Luis Christian Velázquez Magallanes*
La sabiduría popular contenida en los refranes es fascinante; un refrán no solo implica una tautología, sino que también es una interpretación de hechos. Un refrán, por ende, se presenta como una solución a eventos aporéticos.
El refrán, como prototipo textual, se define como un dicho popular, tradicional o sentencioso que expresa una enseñanza, un consejo, una prevención o una verdad general. Los refranes se construyen como frases cortas con formas ingeniosas, con algún sentido poético y, en algunos casos, se cuida su cadencia o ritmo.
El sentido del refrán es complejo porque, además de promover la reflexión sobre encrucijadas vivenciales, también contiene el criterio moral de una tradición y las costumbres validadas por una comunidad. Por tal motivo, cuando se enuncian para juzgar eventos, se presentan como verdaderas losas y los individuos sienten la carga del juicio de la mayoría.
Un nicho que permite la interpretación de sus eventos a través de refranes es el de las políticas públicas. Pareciera que las intervenciones de los gobiernos, lejos de ser soluciones reales, parecen ejemplificar el contenido de los refranes.
Por ejemplo, la frase: “En tierra de ciegos, el tuerto es rey” sirve como descripción para aquellos grupos sociales que se dejan deslumbrar por líderes vacíos y huecos. Y así, en cada acontecimiento podríamos buscar un refrán para entenderlo o juzgarlo.
Veamos un ejemplo para el refrán: Taparle el ojo al macho. La expresión describe la necesidad de distraer la atención para ocultar o disimular algún inconveniente, timar o para realizar una revisión superficial, evitar una consecuencia negativa o disminuir el fervor o animadversión por algún evento.
Las escuelas, en muchas ocasiones, han dejado de ser centros seguros para convertirse en lugares donde las relaciones violentas se han normalizado. Las autoridades educativas, por lo menos en el plano formal, muestran su intención de resolverlo. La gota que derramó el vaso se encuentra en los terribles y abominables sucesos del Jardín de Niños “Marcelino Champagnat” ubicado en la Ciudad de México. 37 niños entre 3 y 5 años fueron víctimas de violencia sexual por parte del personal docente, directivo y de supervisión adscrito al plantel educativo.
La Suprema Corte de la Justicia de la Nación, ante los atroces acontecimientos, ordenó a la Secretaría de Educación Pública (SEP) que el día 8 de septiembre de 2025 se organizara, en todos los centros de educación básica, una Jornada de Concientización sobre la gravedad del abuso sexual y el maltrato infantil.
La jornada de concientización fue antecedida por la publicación del Acuerdo 17/05/2025 durante las reuniones de consejo técnico de cierre del ciclo 2024-2025. El acuerdo definió los lineamientos para la prevención primaria, atención (detección, intervención, notificación, canalización y seguimiento) y medidas de no repetición (prevención secundaria) para erradicar la violencia sexual en educación básica.
Además del acuerdo, en los diferentes centros de educación básica del país, se revisó en la fase intensiva un anexo en donde se presentó la justificación, datos, objetivos y sugerencias de actividades para organizar e implementar la jornada preventiva.
La mayoría de los documentos orientadores, de consulta o de apoyo ofertados por la SEP cumplen cabalmente con su propósito. Por ejemplo, respecto al planteamiento de por qué llevar una jornada de esta naturaleza, la guía en su Anexo 3 de la primera página dice:
En México, niñas, niños y adolescentes son vulneradas y vulnerados de manera inadvertida por personas de su entorno que los agreden de diferentes maneras. Dos tipos de violencia por los que se ven afectadas y afectados son la violencia sexual y el maltrato. Sin embargo, estos pasan desapercibidos, el primero por estar relacionado con un tema tabú y el segundo porque se le asocia a prácticas de crianza que consideran “normal” el castigo.
La información presentada en el anexo se basa en los datos obtenidos por la Consulta Infantil y Juvenil del 2021 (https://ine.mx/consulta-infantil-y-juvenil-2021/), en donde se realizaron preguntas a distintos grupos etarios para identificar la percepción de los menores y adolescentes respecto al maltrato, violencia y abuso sexual.
Los jóvenes de 14 a 17 años muestran una preocupación legítima por la discriminación, el abuso sexual infantil, la desigualdad y la violencia en contra de mujeres.
Una línea de investigación valiosa de la consulta está en la descripción de cómo los menores y los adolescentes perciben el trato que reciben de las personas adultas presentes en su entorno. Los datos son importantes porque los menores identifican como maltrato los gritos, los castigos, los golpes y muestran una preocupación creciente porque los adultos no muestran respeto por sus cuerpos.
Un dato importante para comprender la dimensión del problema está en lo que expresan los menores respecto a cómo los adultos deben construir relaciones sanas con ellos. Los adultos, según lo enunciado por los menores, deben:
- Platicar, escuchar y convivir con respeto.
- Mostrar interés y amor.
- No usar gritos, ofensas ni castigos.
- No utilizar la violencia física.
En el papel se sentaron los cimientos para abordar el problema, pero los hechos demuestran la enorme brecha entre el diseño de la campaña preventiva (recordemos que es un mandato de la Suprema Corte de la Nación) y lo que se ofreció en los diferentes centros educativos como campaña de concientización. Lo cierto es que, en la mayoría de los centros escolares, pasó desapercibido el hecho. En lenguaje claro y llano, solo se le tapó el ojo al macho. La omisión, que incluso podría considerarse como desacato, es un claro ejemplo de la superficialidad con la que se tratan los problemas mediante las políticas públicas; se busca ser políticamente correcto, pero las acciones no se ponen en marcha. La campaña Te veo, te creo y te cuido no llegará a nada. De lo contrario, esperemos que las autoridades recopilen, evalúen y presenten un informe de la campaña y sus resultados.
*Licenciado en Filosofía. Profesor en la Escuela Secundaria General 59 “Francisco Márquez” de la SEJ. chris-brick@hotmail.com
El temor del personal en la educación básica ante una jornada de concientización sobre el abuso sexual infantil suele estar relacionado con varias dimensiones:
*1. Temor a la reacción de madres y padres de familia.*
Que interpreten la jornada como un intento de “inculcar temas inadecuados” a los niños.
*2. Temor a una responsabilidad legal o institucional*
Que algún estudiante, al recibir información, revele un caso real de abuso y el personal no sepa cómo proceder adecuadamente.
El miedo a involucrarse en procesos legales o investigaciones.
*3. Temor a tocar un tema sensible con los estudiantes*
Que los niños y niñas reaccionen con angustia, confusión o miedo.
Que el personal no cuente con la preparación emocional o pedagógica para manejar preguntas difíciles.
*4. Temor a la exposición personal o profesional*
Que algún miembro del personal sea acusado injustamente a raíz de la jornada.
Que se convierta en motivo de conflictos internos dentro de la comunidad escolar.
*5. Temor a la falta de respaldo institucional*
Que, en caso de controversia, la dirección, supervisión o autoridades educativas no respalden al personal.
Que la carga de la jornada recaiga en los docentes sin capacitación suficiente ni recursos adecuados.
En conclusión: el principal temor gira en torno a la reacción social (padres y comunidad), las implicaciones legales, y la falta de preparación o respaldo para abordar un tema tan delicado y sensible.
Dr. Eric Lepe
Director de la Esc. Prim Fed
Ricardo Flores Magón.