Las nuevas reglas de las redes sociales

 en Alma Dzib Goodin

Alma Dzib Goodin*

Pasamos un par de días escuchando el testimonio de Mark Zuckerberg ante el senado de los Estados Unidos. ¡No!, creo que no respondió todas las preguntas como muchos hubieran deseado, pero en parte es porque muchos de los senadores no entienden del todo como funcionan las redes sociales.
Una red es un sistema que de modo simple une a dos nodos, se puede decir que Facebook une a dos personas. Esos nodos a su vez, van a unir a otros y por cada evento, puede, potencialmente unir a millones de eventos, similar a las redes neuronales. Usualmente la unión depende de los intereses y se mantienen unidas en base a la importancia que cada uno dé al otro.
Las preguntas del senado mostraron la poca comprensión que existe del manejo de datos y de la seguridad en las redes. Facebook no roba mi información, yo la proporciono, y muchas veces no es a Facebook, sino a terceras entidades, como el caso que se analiza actualmente.
Facebook como nodo, no tiene el potencial de usar toda la información que se le pone enfrente, pero alguien más lo hará. Existen diversos niveles para ello, por ejemplo, desde el acosador que desea fastidiar a una víctima, basta con que un nodo unido a la víctima le abra la puerta, para que ese acosador tenga acceso a la persona de su interés.
Eso sucede cuando no importa quien me siga, sino obtener seguidores. Fue así como le abrimos la puerta a gente non grata que pudo modificar el ritmo de las elecciones en Los Estados Unidos. Nadie le pone una pistola en la cabeza a los usuarios, nosotros abrimos las puertas, sin entender las repercusiones.
Ser parte de una red social implica aceptar de entrada que cada nodo puede, potencialmente, acercar a miles de personas, con buenas o malas intenciones. Ser parte de una red social implica que todo lo que se diga y se haga es público. Es igual que el pensamiento y el lenguaje: el pensamiento es privado y solo se hace público cuando lo empleo con palabras que otros puedan escuchar o entender. Si no deseo que el resto del mundo sepa dónde como, a donde voy o que leo, es simple: no lo digan en una red social.
La mayoría de nosotros, simples mortales, no buscaremos más que estar en contacto con personas específicas, pero hay otros, que buscan presas y entonces se puede hablar de pornografía, trata de blancas, venta de drogas, acoso… las regulaciones deberían dirigirse a esas personas, no al resto.
Lo que las preguntas muestran es que no se ve el problema que las redes tienen, por lo complejo de las mismas. Facebook no guarda mis datos, ni me espía, es información que alimentamos día a día. Desde lo que se dice o se hace, hasta lo que no se hace.
Facebook sabe hace cuantos días no me conecto o que aplicaciones uso, pero al mismo tiempo, cada de vez en cuando brinda un tour con las principales configuraciones de seguridad. Sin embargo, aún cuando cada persona elija los candados que considera suficientes, uno de sus nodos puede burlar la seguridad. No fue Facebook, fue mi primo que publicó a los cuatro vientos mi estado de salud, mi boda o cualquier otro evento que no quería compartir.
La seguridad existe, está ahí, Facebook se hace responsable de ella, pero es importante que los usuarios lean y reconozcan las medidas de seguridad. Aún más cuando tiene ligadas varias aplicaciones. Lo cual también es opcional.
Si cada nodo se conecta, exponencialmente puede tener acceso a la información del mundo entero (siempre y cuando todos sean parte de al menos una red social). No es un asunto de si, sino de cómo, y es por eso que debemos hacernos responsable del uso que cada uno le da las redes, porque el uso responsable no puede recaer solo en las aplicaciones, sino en los usuarios y el resto de proveedores en el internet.
Sin duda, el rumbo de las redes cambiará en los próximos años, pero si los usuarios no ponen sus medidas de seguridad en marcha y leen realmente las reglas de cada red a la cual se conectan, no importan cuantas regulaciones existan y cuantas veces los desarrolladores comparezcan, las redes tendrán puntos débiles que cualquiera puede aprovechar si tiene la motivación.

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com

  • Manolo
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    Cada quien DEBERÍA ser responsable de su narcisismo o de su exhibicionismo o de se falta de pudor. Cada quien sabe que comparte o qué no. Eso no es el problema que brotó. El tema es la CREDULIDAD del usuario. Una aplicación gratuita que conecta al usuario con el mundo es Genial no? El detalle es que el usuario es la MERCANCÍA cuya información la vendieron y la compraron varias veces obscenamente. Así su narcisismo exhibicionismo pretencion los hizo presa de algoritmos complejos que valen millones. Y no, no les darán comision o regalías al usuario Que siga subiendo datos los analistas del BIGDATA BIGBROTHER se lo agradecerán

    • Alma Dzib-Goodin
      Responder

      Estimado Manolo, gracias por la lectura y el comentario. Si, es complejo el tema, lo hemos discutido en varios foros… hemos llegado a algunas conclusiones y una es la que apuntas: tenemos diversos tipos de usuarios, y tenemos distintas formas de regalar la información, la cual es valiosa para muchos.
      El otro tema es el uso de la inteligencia artifícial y el que aprenda a usarla, tendrá mayor alcance del uso de la información. ¿Cómo se legisla a la inteligencia artifícial? y luego… dónde y cómo se está almacenando toda esa información.
      Finalmente, ¿Cómo es que todas las aplicaciones están interactuando?…

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