La tragedia de San Gabriel y el Día Mundial del Medio Ambiente

 en Graciela Soto

Graciela Soto Martínez*

De la tragedia de San Gabriel la noticia cundió el domingo por la tarde, apenas iniciando el mes de junio, en un año de lluvias tardías, las cuales se hicieron desear por el intenso calor sentido en el mes de mayo, los meses previos fueron de incendios descontrolados en todo el país, lo mismo se quemaron bosques, que selvas, pastizales y manglares, el fuego devorador sólo dejo troncos quemados y cenizas, luego llegaron las lluvias, refrescantes, trayendo esperanza de agua que calma la sed de las aves, que recarga los mantos freáticos y riega los campos.
Pero la lluvia llegó también amenazante por las condiciones que se presentaron en el entorno de San Gabriel, ubicado en la región sureste de Jalisco, cuna de Juan Rulfo, paisajes de El Llano en Llamas no vieron venir la catástrofe, ya se sabe que cuando llueve río arriba puede bajar agua, aunque no llueva en ese lugar, eso aconteció, llovió en la sierra de Tapalpa y Apango y la consecuencia en otro punto. El agua fue formando cauces de ríos nuevos, arrollando lo que encontró a su paso, las cosas habían cambiado y lejos de bañar los árboles y nutrir el río, lo que halló fueron los restos de un cerro talado y despojos del otrora bosque de pino, y en esta intensa bajada de agua arrasaron lo que encontraron en las calles y casas ahogando el futuro de sus habitantes. Han empezado a fluir historias de las personas afectadas y de las causas que han provocado los lamentables hechos.
Familias inocentes y gente del área afectada vieron el horror de cerca. Los números son sólo datos que no reflejan lo que se está viviendo en la población. Cinco muertos y un desaparecido, al menos mil casas dañadas y tres mil personas desamparadas. Ya sabemos que cuando una mariposa agita sus alas en un lugar, el aleteo repercute en otras latitudes, pero una situación es saberlo y otra muy diferente padecer o sufrir las consecuencias en la vida y en los bienes, en el fruto del trabajo que impacta a varias generaciones.
La reacción de la autoridad estatal y municipal de los organismos públicos fue inmediata, se atendió la emergencia, el desplazamiento fue intenso, protección civil, autoridades del gobierno del estado, de los municipios aledaños, voluntarios, se presentaron de inmediato a brindar ayuda, a la par las redes sociales difundían videos sobre la avalancha de agua y lodo.
Se relaciona este hecho con el cambio de uso de suelo, de bosques de encinos, pinos y coníferas, se ha modificado a la siembra del oro verde, del preciado y costoso aguacate, se señalan represas que guardaban agua y reventaron en los momentos críticos, todo ello formando ríos de lodo con breña. En el cerro no había vegetación que detuviera el agua, que ayudara a su absorción, estaba talada, deforestada o quemada. Ya se investigan los hechos, aun así, aunque expliquen lo sucedido nada puede dar marcha atrás al evento. Las denuncias penales o civiles nunca reparan el daño causado, son acciones para descargar la culpa de una autoridad omisa.
Si los incendios son que todo está quemado y convertido en cenizas, que han dejado incendiados los espacios, y se requiere apagar el fuego devorador de tesoros naturales, la inundación de lodo nos señala que cae sobre nosotros la avalancha que representan los daños ocasionados por otros, indica la causa y consecuencia de hechos que parecen aislados y donde privilegian los intereses económicos.
Los problemas son como las avalanchas de agua, tierra, palos, convertidas en masas de lodo que ahogan y asfixian, una vez que llegan nada se puede hacer, sólo esperar que no dañe demasiado para empezar a trabajar en la reconstrucción, pero hay mucho que prevenir antes. La gestión ambiental del gobierno y la educación integral no han alcanzado para que se prevengan estas situaciones, es hasta ahogado el niño que se ve la forma de tapar el pozo. Hay demasiados pozos abiertos y las tragedias aguardan si no modificamos la cultura ambiental. Lo que se considera educación para la vida ¿va a incluir estos temas?, ¿le va a entrar al debate serio de revisión del currículo en esta área y de una política congruente del discurso y lo que se permite en esta materia?
Esta misma semana de la tragedia se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio, en muchos lugares se han sembrado árboles, tratando de contribuir con un granito de arena que mitigue la desolación de las áreas quemadas, acciones encomiables realizadas por escuelas, padres de familia, ayuntamientos y otros organismos, pero siguen siendo grupos ambientalistas, personas conscientes, pero sigue ausente una gestión integral del manejo ambiental. A la cultura ambiental se le deja para celebraciones y para cuando la naturaleza manifiesta su fuerza.
Ahora lo que sigue me pregunto: ¿hasta cuándo se va a promover la cultura de la prevención?, ¿cómo podemos contribuir desde el ámbito educativo?, ¿qué tenemos que hacer para vivir en un entorno protector del medio ambiente y qué éste a su vez sea recíproco en su protección al ser humano?, esperamos que desde la educación se generen y fortalezcan iniciativas ambientales, la escuela es el lugar ideal que puede ayudar a un niño que va creciendo a que observe como crece también un árbol, que conozca y reflexione sobre los ciclos de la vida, no sólo en un texto sino también en la naturaleza misma, los ciclos se repiten año con año, ahora con variaciones de la temperatura pero están ahí, y la escuela puede educar en la observación y en la experimentación, en fortalecer una educación para la conservación en el cuidado de todas las formas de vida.
Hay mucho que aportar, no sólo desde la solidaridad como ya se practica, hay otros aspectos que se pueden fortalecer, las últimas reformas no han incluido en sus áreas prioritarias a la educación ambiental, el modelo neoliberal no incluye el cuidado del entorno, sólo su explotación. Algunas ideas obtenidas del trabajo ambiental con maestros e investigadores, así también con educadoras y niños de preescolar que pueden contribuir a que avancemos en esta tarea son las siguientes:

• Mayor vinculación de áreas o departamentos ambientales con escuelas, ya se realizaba con algunas universidades, organismos públicos y ONG se requiere nuevamente estrechar esas alianzas. En Japón un alumno se gradúa de cierto grado si ha plantado un número determinado de árboles, esto nos enseña que podemos pensar de forma diferente para contribuir desde la escuela a la mejora de nuestros espacios.
• Revisar los apoyos teórico-prácticos que se tienen sobre el tema en educación básica y media superior. En los últimos años no se ha trabajado en el área de capacitación y formación continua el tema ambiental y de desarrollo sustentable, por lo cual se requiere hacer parte al docente, al director como promotor de hábitos de protección y de conservación.
• Modificar la cultura escolar: qué estamos enseñando y practicando en la escuela, los contenidos ambientales de separación de desechos, de reciclaje de papel, de reducción de basura, de evitar el consumismo y lo desechable requieren vivirse en la escuela, no como discurso sino como práctica.

Un dicho común en educación ambiental dice “ eres parte del problema o parte de la solución”, ante esta afirmación cada quien puede evaluar su participación, esperamos que se articulen las propuestas y las iniciativas para empezar a revertir el cambio climático y la avalancha de consecuencias del deterioro ambiental porque cuando lleguen, nos alcanzarán a todos.

*Doctora en Educación. Jefa de Sector de Educación Preescolar en la SEJ. grace-soto@supervisores.sej.gob.mx

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