La pertinencia grupal ¿aplica para todos?

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

En uno de los capítulos del excelente libro Psicología, ideología y ciencia, Néstor Braunstein hace un análisis del encargo social de la Psicología Social, del cual se pueden derivar discusiones y reflexiones que impactan y se vinculan con cualquier ámbito social, incluidas, obviamente, la escuela y la familia.
En su recorrido teórico por delimitar lo complejo del objeto de estudio de esta rama de la Psicología, que atraviesa por nociones y conceptos como la interacción, la conducta o el grupo, en un momento se centra en la dinámica grupal, que permite la integración de un individuo a la estructura y función de un grupo, en donde se pueden identificar cuatro criterios fundamentales, a saber: participación, pertenencia, pertinencia y cooperación. En una lectura rápida, es claro que cada uno de los criterios aplican, sin embargo, hay uno de ellos, la pertinencia, que aplica de formas distintas, en función de la persona y el grupo social del que se trate.
La participación, si el grupo es significativo, se vuelve necesaria para evitar la marginación y sentirse parte de las actividades realizadas por el mismo; se liga al rol y estatus que se puede lograr y desempeñar. La pertenencia genera identidad, por lo que un grupo forma parte de la persona. La cooperación, co-operar, trata de actuar conjuntamente, juntos, habiendo en ello una ilusión grupal, de unión que integra los elementos anteriores.
Pero la pertinencia es difícil de lograr en muchos grupos. Castoriadis diría que lo que hace grupo a un grupo son la serie de significaciones compartidas, en donde hay códigos lingüísticos y de conducta que regulan el actuar y decir de los individuos; los que actúan de forma pertinente son bien vistos y valorados en los grupos, no obstante, eso puede negar la diferencia de los sujetos.
Y es aquí donde empieza la dificultad ¿cómo se actúa ante quienes deciden ser impertinentes? En una empresa privada, si alguien actúa de forma impertinente, no pertinente, será corrido inmediatamente. Históricamente, Foucault explica cómo la impertinencia social era condenada a la exclusión, como en la nave de los locos, o al encierro y exclusión, como sería el caso de las cárceles o los manicomios. Pero el impertinente no siempre tiene un destino trágico o inapropiado o, en otra posibilidad, no recibirá una sanción.
La ciencia y el arte han tendido a mostrar avances a partir de la aparición de un impertinente ¿alguien como docente no ha sentido al final simpatía y aprecio por un impertinente del grupo? Estos son ejemplos de escenarios positivos para la impertinencia. Pero hay también impertinentes que irrumpen de formas inadecuadas en las familias o en las aulas, alterando la dinámica grupal o poniendo en riesgo a uno o varios miembros del grupo, y es con ellos con quienes deben pensarse otras formas de conseguir que actúen de forma pertinente.
Es por estas situaciones que la pertinencia es más difícil de valorar, implementar y vivir al interior de los grupos, dado que su presencia o ausencia pueden significar algo positivo como algo negativo ¿no es así? Espero no haber sido impertinente.

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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