La Pedagogía de la pandemia y el coronavirus

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

El confinamiento ha dividido posiciones, algunos dicen que así viviremos por los siguientes años, que es mejor acostumbrarnos a este nuevo estilo de vida o, como le han llamado a esta nueva normalidad, y otros dicen que pronto regresará la otra, la verdadera normalidad, aquella que nos permite salir a las calles, abrazarnos, abarrotar los espectáculos, las tiendas, que da libertad plena para comprar y consumir. En educación esta etapa de aislamiento y virtualización de la tarea educativa tomó por sorpresa al sistema (y a muchos organismos sociales) y no ha sido posible valorar con mayor y mejor mesura todo lo que se ha puesto en juego.
Desde el 17 de marzo del presente año, la sociedad mundial ha quedado parcialmente paralizada, (según la geografía, en algunos lugares desde enero como ha sido el caso de China) un virus microscópico de fácil y rápido contagio y con riesgos graves ha servido para poner en jaque a la humanidad en plena era de las telecomunicaciones, la era de la información, los a satélites y la inteligencia artificial, dicho virus ha mostrado lo vulneraba como somos como especie, como conglomerado humano, como sociedad avanzada.
Hoy lo global y lo local por fin se han fusionado en un punto de alto riesgo, aderezado por el miedo y el aislamiento social. En educación se tuvieron que cerrar escuelas, habilitar plataformas digitales, capacitar de emergencia a los maestros y maestras, garantizar que niños, niñas y los propios docentes contaran con un aparato que les permitiera estar conectados por cualquier vía con las indicaciones educativas. Todo esto pasó en un lapso relativamente corto de tiempo, pero la aventura pandémica no termina aún, en agosto y hasta el mes de enero del próximo año se pronostica que la atención educativa seguirá bajo el mismo formato con el que concluimos, es decir, con la pedagogía de la incertidumbre y el desconcierto.
La Pedagogía de la pandemia es un movimiento nuevo, surgido en el seno de los círculos académicos, se trata de saber de virus, de bacterias, de medicamentos, de remedios ancestrales, de herbolaria, de bioquímica del organismo, se trata de saber para ya no temer. Porque también, el virus que contagia y pone en riesgo los pulmones humanos, todo el sistema de respiración de los seres humanos y la vida misma, viene acompañado de otro tipo de virus, el del miedo, la inmovilidad, la paranoia colectiva y una especie de modorra humana. El nuevo sedentarismo, gracias a los nuevos riesgos, ha modificado los hábitos de vivir, de estar en casa, de estar con la familia, de comer, asearse, utilizar el agua, de comprar y consumir, de vincularse con el mundo y el medio ambiente, e incluso con uno mismo.
Las redes sociales dan cuenta de un clima de desesperación y sufrimiento en el aislamiento y, ¿por qué no hablar de la seguridad en el resguardo?
Hace falta ordenar y sistematizar las ideas, se necesita generar relatos y meta relatos de todo esto que todos y todas estamos viviendo, se requiere sistematizar una experiencia inédita que no tiene referentes cercanos ni lejanos tampoco. Pero para todo ello se requiere que nos desprejuiciemos, que nos desalienemos, que le demos chance a las ideas frescas y verdaderas que hablen por nosotros y también por los otros y a los sentimientos y las emociones. No sólo importa lo que hemos vivido, también importa lo que está por venir y lo que está por venir, es igualmente impredecible e incierto como la gran mayoría de las cosas de una sociedad líquida y en riesgo a la cual apenas nos estanos acostumbrando.
¿Cómo se recordarán estos días cuando estuvimos atrapados en el tobogán de la pedagogía de la pandemia y el confinamiento social?

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

  • Patricia Ganem
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    La recordaremos como el virus que vino a recordarnos que lo que estábamos haciendo en Educación no era normal. Que la Pandemia nos da la oportunidad de construir una escuela diferente. Esa dónde los niños disfruten, dónde aprendan a su ritmo, dónde podamos organizar a los alumnos por sus niveles de logro, en la que no le tengamos miedo a las autoridades por ser autónomos y tomar las mejores decisiones para nuestros alumnos.

  • Fabiola Acosta
    Responder

    Excelente discurso pedagógico muy adoc. A lo que estamos vivirndo

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