La nueva normalidad: los planes

 en Graciela Soto

Regresaremos más fuertes pero distintos.
Lo vivido en estos meses nos hace reflexionar,
aprender e innovar sobre nuestras actividades,
nuestro bienestar y la convivencia urbana.

Hacia una nueva normalidad CDMX

Graciela Soto Martínez*

El mundo está de pie, la pandemia va cediendo en los países donde inició el contagio, aún presente en otros que llego hace pocos meses como México, después de los confinamientos se va a dar paso a las aperturas de sectores no esenciales, a esta preparación se le ha llamado la nueva normalidad lo cual implica aprender a vivir en tiempos de pandemias, con los riesgos presentes, amenazados por las cifras y los datos, limitados por las acciones gubernamentales que pretenden proteger a la población. Se da lugar a la reactivación, no porque el virus se haya eliminado sino por la necesidad de la movilidad social y buscando el equilibrio con los sectores económicos y productivos.
Normalidad y nueva normalidad dos adjetivos que hay que revisar con cuidado, lo que era normal en todas las áreas de la vida, en vivienda, alimentación, educación, trabajo, finanzas, familia, transporte, recreación ahora tiene nuevas reglas. Se ha empezado en el ámbito comercial, para ellos implica un aforo reducido de personas en las tiendas, sanitización de los lugares y que cuenten con filtros con termómetros, tapetes, gel antibacterial, usar cubrebocas.
Mucha gente sobre todo la no creyente en el virus se resiste a estas medidas, los que sienten que se ahogan o asfixian con cubrebocas u otras que se los quitan por momentos; a muchos los tapetes o termómetros les parecen costosos en especial cuando lo que se acumula son deudas.
La transmisión del virus sigue latente en los organismos, con aumento de casos en ciertos lugares y en otros con tendencia de disminución, parece que hay quien quiere cifras exactas pero en un país con escasez de científicos lo que hay son hipótesis, en lo que coinciden es que va a permanecer en la sociedad por largo tiempo. Somos seres sociales que interactuamos de formas múltiples. Aun los que se han quedado en casa han estado en contacto con otras personas y objetos así que no están exentos de riesgo.
Nada puede ser igual pero a la vez regresamos a nuestras cotidianidades y la pregunta es ¿cómo protegernos de actos y acciones? La vieja normalidad aún está presente en los sistemas de transporte llenos, en tianguis donde la gente compra a precios accesibles, en algunos restaurantes o puestos de comida al exterior que luchan por sobrevivir.
La nueva normalidad en alimentación implica revisar los hábitos alimenticios personales, asumir que somos responsables de nuestro sistema inmunológica; aunque mucho se ha insistido en el plato del buen comer la industria alimenticia se instaló creando hábitos de codependencia, que ahora hay que revertir si queremos seguir vivos y sanos.
La nueva normalidad para educación requiere repensar las formas de interacción, los números de alumnos por aula, educar para no tocar todo, para que la higiene sea una forma de vida, educar y formar a los padres como mejores educadores de sus hijos, para guardar la distancia en los recreos, en los ingresos, ahora con modalidades de reuniones virtuales con padres y maestros sin embargo, anhelando a la escuela que está presente con su edificio exprofeso, la escuela como segundo hogar donde acudimos despojados de la familia para ir construyendo el propio yo. Las aulas, los materiales, sus textos, las bibliotecas, la dirección, habrá que defender el derecho a esta educación en la nueva normalidad, educación y salud, educación y seguridad, ambas cosas se requieren para enfrentar los retos que sobrevienen. Fue una etapa la escuela a distancia y puede continuar para quien tiene medios y condiciones, pero reinstalemos en la nueva normalidad una educación para todos. En el Protocolo de Regreso a Clases se habla de los comités de salud participativos, hacemos la solicitud de que estos grupos estén apoyados o formados por personal de salud.
El turismo ha reiniciado sus labores, en la nueva normalidad, se han atrevido, es eso o morir en el intento, han vuelto a abrir sus puertas, la gran infraestructura e industria que da trabajo a tanta gente ve con esperanza que la gente regresa a los destinos. Algunos no saben si es inconsciencia ir a vacacionar o donde quiera existe riesgo, es mayor en el supermercado o el banco que en una playa y hoteles donde se está extremando el cuidado de los turistas. Hasta ahora en la arena no se trasmite el virus y el agua de mar es un sanitizador natural por las sales y composición del agua, pero las aglomeraciones si son un riesgo comprobado.
En finanzas la normalidad ya no existe, solo una nueva economía lenta y pesada cual máquina que todavía no arranca los engranajes, con ánimos y sin dinero, sin ahorros pero con fuerza productiva, este motor requiere echarse a andar, de ellos también depende la vida.
Existen variados planes por parte de Universidades, ciudades, instituciones ya con planes graduales para la nueva normalidad, algunas ideas valiosas que sugieren y que se pueden implementar son las siguientes: (Plan Gradual hacia la nueva Normalidad en la Ciudad de México, https://covid19.cdmx.gob.mx/nuevanormalidad y Recomendaciones para la población en el desescalamiento por COVID-19 https://www.buap.mx/sites/default/files/recomendaciones_covid.pdf).

• Horarios escalonados de entrada y salida por sector y/o ubicación.
• Esquemas de trabajo presencial alternados con trabajo a distancia.
• Aforo y flujos de circulación para mantener el distanciamiento.
• Protocolos para el transporte público, para las instituciones gubernamentales, para los lugares públicos que garanticen la atención de medidas de protección.
• Seguimiento de la salud de las personas vulnerables.
• Cuarentena obligatoria para los casos que se detecten.
• Campañas de educación para difundir los principios y acciones de la nueva normalidad.

Aun estamos en crisis pero observando las tendencias de quienes nos antecedieron es momento de prepararnos para este nueva fase y establecer lo que conviene a nuestra persona, familia y sociedad. No nos apresuremos, también este tiempo es decisivo. No es un estigma el virus, es un problema de salud pública seamos solidarios con quienes hoy lo padecen y ayudemos a cortar la cadena. En caso de contagio que la cuarentena o los días de resguardo sean una nueva norma, así hay cuidado personal y los demás empiezan a trabajar en los sectores productivos y económicos que agonizan y también quieren vivir.

*Doctora en Educación. Jefa de Sector de Educación Preescolar en la SEJ. grace-soto@supervisores.sej.gob.mx

  • Amparo
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    Gracias maestra por su artículo, como siempre muy interesante

  • Irma
    Responder

    Solidaridad, empatía, proacción; con urgencia implementar. Gracias Dra. Grace.

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