La investigación educativa y la importancia de producir y circular nuevos conocimientos

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

El efecto Covid se ha convertido en un verdadero parteaguas social y educativo en nuestra sociedad, de tal manera que hoy estamos ante una serie de cambios en el sistema que van desde modificaciones a la agenda pública y de gobierno a las nuevas condiciones de operación del propio sistema, hasta llegar a esta forma inédita de vincular al sistema bajo un formato virtual con la sociedad.
En educación el funcionamiento del sistema se integra de tres grandes componentes (hay más, pero se pueden distinguir a esos tres de manera esquemática). Un componente operativo que es el que da lugar a todo el despliegue funcional, pensado en atender educativamente a todos los niños, niñas, jóvenes y personas que demanden atención educativa; un componente investigativo que tiene que ver con las tareas de conocer lo que se hace y las necesidades de conocimiento que se desprenden de ello y; un componente de gestión, que tiene que ver con la adquisición y manejo de recursos, con la optimización de los mismos para presupuestar y abaratar costos y, en síntesis, con adquirir todo lo que se requiere para que el sistema siga funcionando. Algunos otros componentes están relacionados con la vinculación de los distintos sub-sistemas, para que dicha relación sea cordial y armoniosa, con la con-formación de nuevos cuadros para que se hagan cargo de hacer funcionar el propio sistema, en cuanto a formar a docentes, directivos, asesores técnicos, gestores, etcétera.
En todo ello, el sistema (por tradición) sólo se había preocupado en atender la parte operativa, es decir, lo que tenía que ver con su funcionamiento. De esta manera se construían escuelas en cierto lugar, se habilitaba mobiliario, se enviaban docentes y un directivo y se ponía a trabajar; hoy las nuevas condiciones de operación se han traducido en nuevas condiciones de conocimiento.
La investigación educativa es una tarea de cierto compromiso académico riguroso, pensada en responder a las preguntas que se generan con el funcionamiento del propio sistema y que están relacionadas con el conocimiento del mismo: explicar, describir, valorar, entender, proponer, mejorar, etcétera, son algunos verbos vinculados con la generación de conocimientos. Tradicionalmente las tareas operativas y de investigación estaban distanciadas, escindidas y la vinculación entre ambas era prácticamente inexistente.
Hoy más que nunca se hace especialmente necesario la tarea de investigar, con la finalidad de poder plantear y ordenar las preguntas del presente (en la era de la pandemia y del coronavirus) para darles respuesta de manera ordenada y sistemática.
La investigación está relacionada con la generación y producción de conocimientos, dichos conocimientos pasan por una agenda en la cual se conjuga una racionalidad colaborativa entre los intereses de los investigadores, las necesidades de las agencias de gobierno en cuanto a la confección y diseño de políticas públicas y las necesidades de la sociedad.
En todo ello, hoy en día reconocemos que hay necesidades emergentes de atención y de conocimiento producto de los cambios profundos y complejos que ha generado la pandemia por el coronavirus. El sistema educativo deberá modificar las estructuras y su funcionamiento de todos los días, hoy se requiere conocer más acerca de lo que ignoramos para funcionar mejor, ¿cómo hacerlo? Lo primero es que se requiere disposición de los órganos de gobierno, pero también disposición de los grupos académicos encargados de la tarea de generar nuevos conocimientos.
Es importante que cada escuela, cada centro de trabajo ligado con el componente educativo se conozca mejor desde su interior, es por ello que los colectivos docentes concebidos como comunidades de práctica, se hagan preguntas no sólo pensadas para operar mejor o para mejorar sus indicadores sobre los cuales están obligados a actuar, sino también preguntas vinculadas con la investigación, es decir, con el conocimiento. Y aquí se vincula todo el saber para generar preguntas que nos lleven a cumplir con los tres componentes del sistema:

• Mejorar las condiciones de operación, ser más eficientes, más efectivos y realizar el servicio de la mejor calidad.
• Tener un mayor y mejor conocimiento de las condiciones de atención en las que se realiza la tarea educativa.
• Conseguir todos los recursos necesarios para cumplir con las dos tareas anteriores.

De esta manera, y a partir de la racionalidad anterior, la tarea de la investigación ya no sería de iluminados, sino de todo sujeto o agente que esté verdaderamente preocupado o preocupada por entender de la mejor manera lo que nos está pasando y cómo está íntimamente vinculado con los cambios que se están generando en la esfera gobierno, y en una sociedad que paradójicamente aún en la parálisis social se sigue moviendo.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

  • Victor Ponce
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    Gracias Miguel, efectivamente, el conocimiento no es propiedad de iluminados.

  • JUVENAL CHAGOLLA
    Responder

    Qué tal Miguel, sin duda una interesante reflexión que deja de manifiesto los grandes pendientes del sistema para con los maestros. Hoy vivimos en una condición que reta y a la vez anula a una buena parte de docentes que al no contar con la capacitación adecuada optan pos hacerse “invisibles” ante una generación de estudiantes que demanda ser atendida de manera distinta. En fin habrá que esperar cómo se atenderá a los colectivos docentes para que a su vez atiendan con eficacia a sus alumnos.

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