La historia, diferentes versiones

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Para aquellos que ya tenemos varias décadas en nuestro haber, hay una frase ligada a las razones que se nos brindaron para justificar la enseñanza, y el obvio aprendizaje, de la historia, que a la letra decía “…estudiar el pasado para entender el presente…” que aún podemos encontrar en una gran cantidad de publicaciones, lo cual, en su momento, alcanzaba para que tuviéramos un acercamiento hacia el pasado de un país y del mundo en lo general.
Así, en los primeros años de formación escolar, posterior a ciertas referencias que nos dan en casa, todos los y las estudiantes van conociendo historias de héroes y villanos, así como fechas importantes que han marcado, nuevamente, tanto a un país como al mundo entero.
Sin embargo, conforme vamos creciendo vamos descubriendo que muchas cosas que nos dijeron, como parte de los contenidos del programa de la materia de un grado específico, no eran totalmente ciertas o bien, que se nos mostraba solamente la interpretación de un historiador o la versión oficial, que significa la versión que tratan de imponer los que están en el poder. Faltó escuchar, considerar, la visión de los vencidos, las historias familiares o recuperar la tradición oral que se comparte en la cultura de los pueblos y que pocas veces son reconocidos como parte del saber oficial.
Al mismo tiempo, fuimos descubriendo lo que tendría que ser una obviedad, que también en casa cada uno de sus miembros tiene una versión distinta de lo que ha sido la experiencia de vida en familia, que luego percibimos también en las relaciones de amistad y con las parejas.
Esta situación que, aparentemente, nos lleva a un nivel cognitivo de mayor desarrollo, me hace pensar en una pregunta retórica ¿qué entendemos por entender? Y la planteo porque es un hecho que cada suceso genera diferentes versiones, por tanto, diferentes formas de entender el presente.
Como psicólogo tengo claro que la idea de estudiar el pasado de una persona se centra en que pueda resignificar diferentes hechos vividos y así se reconstruya y fortalezca en el presente. Como docente, entiendo que en la historia de la educación hay, por lo menos 4 versiones: lo que cree el gobierno que ha ocurrido, lo que los directivos creen que ha pasado y, las más importantes, la versión de las o los docentes y la de las y los alumnos. Como ciudadano, veo que la forma de percibir el pasado depende mucho de la simpatía política que uno posea.
Así, es claro que la forma de abordar y apreciar la historia es subjetiva y particular, que cuenta siempre con, como mínimo, dos versiones, que en ocasiones pueden coincidir, pero otras veces muestras lecturas son diametralmente opuestas. No obstante, siempre es importante su estudio y análisis, personal o social, académico o no.
Esta contingencia trajo un hecho común a todos, pero, a manera de ejemplo, con el tiempo podremos escuchar y leer diferentes formas en que se vivió y percibió el suceso. Cada uno tendrá una historia que contar y, lo aseguro, todas serán diferentes.

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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