La formación de docentes: viejas preguntas ante nuevos escenarios

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Desde hace muchos años y acompañado a los diversos intentos de reformas educativas en las escuelas Normales, el campo de la formación de docentes en nuestro país incluso dentro del contexto internacional, sigue siendo uno de los temas más polémicos y deficitarios tanto de las ideas como de las prácticas educativas.
Las tendencias en el terreno de la formación docente han migrado a partir del desarrollo tecnológico y de las opciones de alternativas basadas en la virtualidad y la educación a distancia. Otro rasgo distintivo de este campo viene siendo los nuevos formatos generacionales o la demanda específica de los sujetos del siglo XXI, sobre todo, las nuevas juventudes y las nuevas adolescencias que reclaman una forma de atención educativa muy distinta a la de años o generaciones pasadas.
L0s docentes que son formados en instituciones públicas y que atenderán en la escuela pública a miles de niñas y niños dejan a deber, ya que el logro formativo no alcanza para responder satisfactoriamente a una demanda que cada vez se hace más compleja y más demandante.
Las instituciones educativas encargadas de formar docentes, se han quedado rezagadas,, su mirada sigue puesta en modelos del pasado o en formas o procesos que sirvieron mucho en otras épocas pero que hoy dan cuenta de un agotamiento estructural, de tal manera que están obligadas a salir de ahí. Las escuelas Normales son o han sido las instituciones emblemáticas encargadas de dicha tarea. La fundación de la Universidad Pedagógica en el año de 1978 sirvió para agilizar y potenciar nuevas formas de atención educativa y agudizar el proceso en la generación de ideas y propuestas para mejorar el campo de la formación docente en nuestro país.
Existen tres temas de una agenda pendiente largamente postergada en el campo de la formación docente en ámbitos institucionalizados. Dichos temas son los siguientes:

a) El profundizar con respecto a las teorías, conceptos y fundamentos del proceso de formación docente, ¿qué es formar docentes?, ¿cómo se forman las y los nuevos docentes?, ¿para qué formamos?
b) El segundo aspecto tiene que ver con el papel del formador de formadores, las identidades, perspectivas y responsabilidades de la encomienda que se le da a un sujeto para que se encargue de formar a otros, que a su vez, asumirán toda la carga o el sesgo al atender educativamente a otros y otras.
c) Y el tercer punto tiene que ver con la necesidad del diseño de un modelo flexible que responda a las necesidades emergentes del presente, ante una sociedad post pandémica en escenarios cuyas hibridaciones educativas han hecho emerger nuevas demandas y necesidades inéditas hoy poco atendidas.

Es bueno discutir localmente el asunto de la formación de docentes, en ello deberían de abocarse instituciones, sujetos, investigadores, etcétera. En este punto el gobernador no menciona ni una sola línea en su reciente informe de gobierno.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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