La figura docente que ha aparecido en miles de episodios

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Como si fuera una novela épica de gladiadores y de personajes míticos que a favor del bien se enfrentan en contra del mal; de una maldad abstracta y nebulosa que no se sabe de dónde proviene, ni cuáles son sus fines perversos. De esta manera, se condensa el trabajo de los maestros y las maestras. Ser mítico, actor de comedia, el todopoderoso, a favor del bien y en contra de todos los males.
La figura de los docentes es la figura que más se ha estudiado en nuestro país, es la figura que amerita que se hable de ella (a favor y también en contra), es el tema que ocupa 2/3 partes de los reportes de investigación educativa de cada congreso que organiza bianualmente el COMIE, y por último, es el principal tema en las políticas educativas y en los mensajes que sobre política realizan los políticos cuando hablan de educación.
Es por esto que en estos momentos y debido a una pandemia mundial, la figura de las y los educadores de nuestro país juega un papel importante. Les tocará a los médicos intervenir en caso de emergencia, la contingencia es y ha sido asumida por los profesionales de la salud, de acuerdo a su campo especializado de conocimiento y de acción profesional. Sí, todo eso es cierto, pero son los docentes quienes con su liderazgo social pueden reorientar y dar un mejor curso a las acciones. Así como fue el 18 de marzo de 1938 con la expropiación petrolera, como fue también el momento de los días más críticos de la revolución mexicana, de igual manera durante la guerra cristera. De esta manera, los maestros y maestras de educación básica son figuras claves que contribuyen en preservar el orden y la paz social, pero no desde la perspectiva de los poderosos, ni tampoco un orden acrítico; sino una armonía social basada en la sana convivencia, en el respeto colectivo y en el desarrollo del pensamiento crítico.
Hoy estamos en tiempos de contingencia, el llamado es a paralizarse, a no salir y a no vincularse socialmente de manera directa, todas esas cosas y otras más que se han dicho van en contra del sentido común del desarrollo humano.
En estos momentos los maestros y maestras del país, de todos los grados y niveles educativos estamos llamados a servir de vanguardia, aun en los vínculos remotos o virtuales, los docentes debemos asumir una postura crítica en favor de la tranquilidad. Parece que esta epidemia o lo que ha llevado a una pandemia de dimensiones no calculadas, no es producto de un problema de carácter natural, parece que detrás de ella se esconden intereses oscuros encaminados en generar inestabilidad política y estancamiento económico; pareciera que lo están logrando. Aun en el aislamiento necesitamos que la economía no se estanque, que la riqueza se siga generando y circule lo poco o lo mucho que podamos generar en estos días.
Dentro de tantas opciones pedagógicas hoy le toca el turno a la pedagogía de la prevención. La pedagogía de la pandemia y del coronavirus serán los nuevos manuales que pronto llegarán a las librerías. Se trata de salir bien librados y fortalecidos de esta experiencia. Ya no es un asunto de clases sociales, de razas, de credos religiosos o de ubicación geográfica, ahora –como decía hace algunos años Edgar Morín– es un asunto de especie, estamos obligados desde el dispositivo pedagógico a contribuir con la defensa de la raza humana aprendiendo esta nueva lección que nos da la historia del presente y que estamos obligados a aprehenderla lo mejor posible para salir bien librados.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

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